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Castro "alaba" a Mandela, pero reprime a disidencia

Las abiertas críticas contra el saludo de Obama a Castro fueron unánimes entre las organizaciones del exilio cubano y republicanos

El presidente de EE. UU., Barack Obama, estrechó la mano del dictador cubano Raúl Castro.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, estrechó la mano del dictador cubano Raúl Castro.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, estrechó la mano del dictador cubano Raúl Castro.

Johannesburgo. Líderes y personalidades mundiales acompañaron ayer al pueblo sudafricano en el servicio religioso oficial en memoria de Nelson Mandela, bajo una intensa lluvia, en el estadio de fútbol FNB de Johannesburgo.

Precisamente, el dictador cubano Raúl Castro fue ayer uno de los oradores, junto a Barack Obama y Dilma Rousseff, en el servicio religioso.

Mientras el Gobierno sudafricano iniciaban el homenaje, el régimen cubano había puesto ya en marcha todo su aparato represivo contra la disidencia en la víspera del Día Internacional de los Derechos Humanos, con numerosas detenciones y amenazas para evitar la asistencia a los actos organizados en la isla.

Durante su intervención, Castro elogió a Mandela como "símbolo supremo de dignidad y de consagración inclaudicable a la lucha por la libertad y la justicia; como un profeta de la unidad, la reconciliación y la paz".

Pero antes de abandonar la isla caribeña rumbo a África, la policía política de Castro había recrudecido la represión contra la disidencia. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN) denunció ayer la detención de "un número indeterminado" de opositores y las "decenas" de amenazas recibidas para no participar en los actos programados "ni siquiera a puerta cerrada". Hablemos Press registró más de 130 arrestos, la mayoría Damas de Blanco.

Entre los detenidos en La Habana estaban Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, al igual que su esposo Ángel Moya.

Durante la misa en homenaje a Mandela, el presidente Obama saludó cortésmente a Raúl Castro, pero durante su oratoria no dudó en criticar de forma velada regímenes como el cubano que oprimen a la disidencia. "Hay demasiados líderes que aseguran ser solidarios con la lucha por la libertad de Madiba (apelativo cariñoso de Mandela), pero no toleran la disidencia en su propio pueblo", indicó Obama.

La legisladora republicana por Florida, Ileana Ros-Lehtinen, dijo que el gesto le pareció "nauseabundo y decepcionante" porque Castro "representa a una de las dictaturas más represivas del mundo", publicó el diario La Opinión.

Por su parte, el senador republicano por Florida, Marco Rubio, dijo que si Obama le iba a dar la mano a Castro, "debería haberle preguntado sobre cómo esas libertades básicas con las que Mandela ha sido asociado son negadas en Cuba".

Ramón Saúl Sánchez, presidente del Movimiento Democracia, opinó que, hubiera sido un "gesto digno", por parte de Obama, "no extenderle la mano a un dictador" que "asedia a los opositores de forma encarnizada".

Las abiertas críticas contra el saludo de Obama a Castro fueron unánimes entre las organizaciones del exilio cubano, que no ahorraron calificativos a este acto de "hipocresía diplomática" e insensibilidad hacia las víctimas de la represión castrista en Cuba. —AGENCIAS

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