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El verdadero éxito de Adrián Lara

Mientras Wachu manifestaba su incapacidad para aprender un nuevo idioma, Lara se graduó y se marchó a perfeccionar su inglés

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Su rostro es visto en más de 20 países gracias a los comerciales de Open English desde hace más de siete años, pero detrás de su aparente mal inglés, Adrián Lara se ha ocupado de capitalizar su presencia en pantalla para afrontar nuevos retos profesionales. Aquí desgrana los detalles de una carrera que ha llevado entre el periodismo, el modelaje y la animación.

En algún momento a Adrián Lara le tocó hacer producción editorial. Así que sabe lo que implica llamar al talento, perder la paciencia cuando llega tarde y acelerar la marcha para no perder más tiempo.

Por eso se vistió en menos de dos minutos, le dio al fotógrafo justo lo que necesitaba y supo resolver con los recursos que tenía a la mano.

Wachu (el nombre de su personaje en los comerciales de Open English) se desenvuelve con el profesionalismo de quien tiene años en el oficio y con el carisma del que se sabe en el lugar deseado.

Después de tres años viviendo en Colombia y de haber participado en desfiles de moda y en un reality show, se encuentra en su momento de mayor exposición mediática animando un programa de concursos en el prime time sabatino de ese país.

Aunque tiene claro que Wachu lo sacó del anonimato, trabaja por hacerse un nombre propio en el mundo del entretenimiento mientras sigue desatando la hilaridad del público con el pésimo inglés de su personaje.

De La Victoria a Caracas

Adrián Lara nació y vivió en La Victoria, estado Aragua, hasta que culminó el bachillerato. De esa época recuerda la insólita variedad de mascotas que tuvo: desde un hámster hasta una boa constrictor llamada Berta.

La falta de uno de sus dientes frontales no fue excusa para que Lara mostrara su lado más extrovertido y, aunque no manifestó abiertamente su deseo de ser parte del mundo del espectáculo, intuía que era lo suyo.

Cuando llegó a Caracas a estudiar Comunicación Social en la Universidad Santa María, un mundo de posibilidades se abrió para él. Vivía solo, trabajaba en una revista y tuvo acceso a un nuevo universo que le brindaría oportunidades para cumplir su deseo:"Cuando llegué a Caracas hace ocho años yo creía que esto era Las Vegas.

Era la época dorada de las inauguraciones, de los eventos. Un día, esperando la camionetica en La California para ir a la universidad, un booker me dio su tarjeta y me dijo que podría ser modelo. Yo tenía 17 años, estaba empezando la carrera y me llamaban de todos lados, pero no quedaba en nada", explica con hilaridad.

Dos años después llegaría la oportunidad que cambiaría su vida. Buscaban a alguien que pudiera ser gracioso en cámara y que hablara el peor inglés posible.

La empresa Open English estaba por grabar su primer comercial y Lara fue al casting esperando que la suerte le sonriera: "Iba a ser un solo comercial porque no tenían presupuesto para más nada y me pagaron 9 millones de bolívares de los de antes (9 mil bolívares fuertes).

Como a los seis meses me llamaron para hacer la campaña 'éxito". Ya lleva 7 campañas y 30 comerciales de alta factura que se ven en 20 países de Latinoamérica.

Al parecer, "éxito" se convirtió en el mantra que, junto a Wachu, lo sacarían del anonimato: "Me di cuenta del impacto del comercial cuando la gente comenzó a subir sus fotos posando en los lugares que decían Exit (salida)".

Otro punto de inflexión ocurrió con la pieza ambientada en una filmación de una película de vaqueros y en la que pronuncia erróneamente "coman mamey": "Muchas mamás se me acercan para decirme que sus bebés dicen esa frase, eso es lindo. Otros me gritan '¡qué mal inglés!', pero eso no lo digo yo, ¡eso lo dice el otro vaquero!".

Sin embargo, el comercial con el que más se identifica es aquel en el que rapea: "Allí Wachu se parecía más a mí. La gorra que se usó en el comercial no estaba prevista, la llevaba puesta y la usé para grabar la pieza".

A la par de sus primeros comerciales, encontró trabajo como periodista en una revista especializada en el acontecer nocturno caraqueño, llamada Fashion Nights. Allí, de redactor llegó a la producción general, aunque pasando por todos los departamentos posibles: "Ahí aprendí todo el detrás de cámara, a improvisar en caso de emergencia, a hacerme responsable con mi trabajo".

Mientras Wachu manifestaba su incapacidad para aprender un nuevo idioma, Lara se graduó y se marchó a perfeccionar su inglés: "Siempre había querido irme a Europa a estudiar inglés.

Me fui a Londres a trabajar como modelo y en las tardes reforzaba el idioma. Quería aprender inglés británico".

Caminar por la calle y que la gente le grite "éxito" o "coman mamey" puede tener su lado hilarante, y esa cercanía que siente el público hacia él es algo que agradece.

Lo que a otros les toma décadas de trabajo, él lo ha logrado en un tiempo relativamente menor gracias al impacto de los comerciales que protagoniza.

No obstante, en algún punto Lara temió estancarse profesionalmente, así que aprovechó una invitación a Colombia para probar suerte. De nuevo el éxito estuvo de su lado: "Estando en Europa se dio la oportunidad de ir al programa del humorista Andrés López.

Fue él quien me sembró la idea de que podía quedarme a trabajar ahí. Trabajé como modelo, luego participé en un reality show y allí la gente me conoció".

Tiempo después, participó en una convocatoria multitudinaria para convertirse en uno de los animadores de un nuevo programa. Luego de varias pruebas, el modelo y comunicador se ganó el puesto que ahora ocupa en el programa Gana con ganas, espacio de concursos que comparte con la actriz Marcela Vanegas y el youtuber Sebastián Villalobos.

Esta nueva etapa le ha permitido tantear lo que quiere para el futuro: "Me gustan los programas de entretenimiento, que la gente llegue sin nada y se vaya con un carro es muy emocionante". Por ahora, se dedica a disfrutar de esta arista de la exposición pública con los bemoles que implica.

Su nuevo acento le ha valido más de una crítica en las redes sociales, pero él se defiende: "Cuando uno trabaja en una empresa, debe adaptarse a los requerimientos que exigen. Simplemente estoy modulando, hablando neutro. Cuando se me sale el cantadito venezolano, mi director me corrige".

Adrián Lara apenas está comenzando una carrera que aún no sabe qué le deparará, pero nunca olvidará a quién se la debe en gran medida. Si Wachu fuese una persona, ¿qué le diría?: "Lo felicitaría por divertir a Latinoamérica durante siete años y le preguntaría: '¿Chamo, ya aprendiste inglés?".

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