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El Vaticano luchó contra el nazismo

Bajo la jerarquía del Papa Pío XII, la iglesia católica retiró millones de dólares de los países ocupados por Adolfo Hitler y apoyó las tropas armadas de los aliados

El Vaticano luchó contra el nazismo

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El Vaticano luchó contra el nazismo

En 1944 el grupo de países aliados que lucharon contra el régimen nacionalsocialista de Adolfo Hitler preparó un desembarco. El objetivo era claro: liberar a Francia de la ocupación nazi y luego llegar a Berlín, el corazón del Tercer Reich, para derrotar el régimen. Era el apogeo de la Segunda Guerra Mundial y por ello la Batalla de Normandía marcaría el siglo XX y la historia del mundo occidental. Y en el Estado más pequeño del mundo estaban pendientes. Habían muchas razones de por medio.

Mientras tanto, en el Vaticano, el Papa Pío XII era muy criticado por su pasividad ante el fascismo en Europa, en específico bajo la variante nazi. Pero la historia, 70 años después demostró lo contrario con un informe que deja claro la lucha de la Iglesia, incesante e inclaudicable en muchos momentos.

Quince años antes un italiano llegó a administrar las finanzas del Vaticano. Bernardino Nogara, un amigo del entonces papa Pio XI que era el director del Banco Comercial Italiano y pasó de tener un bajo perfil a ejercer una "teocracia financiera" que quería terminar con el enemigo común de la época.

Para lograrlo el Vaticano desempeñó un rol protagónico, estratégico y polémico. A partir de 1939, coincidiendo con la proclamación papal de Pío XII, comenzó a invertir millones de dólares en empresas estadounidenses e inglesas que fabricaban armamento y equipo bélico, según lo confirman documentos del Archivo Nacional Británico consultados por la historiadora Patricia McGoldrick de la Universidad Milddlesex de Londres.

Pero la decisión fue más allá. La iglesia católica, apostólica y romana transfirió gran parte de sus riquezas en los territorios controlados por la Alemania de Hitler. Esta medida se dio en un contexto donde el gobierno de Washington apoyó las trasferencias e incluso eliminó restricciones en materia tributaria por venir de "un Estado aliado".

En la investigación, titulada "Nuevas perspectivas sobre Pío XII y las transacciones financieras del Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial" y publicada en la revista trimestral "The Historical Journal" de la universidad de Cambridge, además se detalla que el dinero, acciones, títulos financieros y hasta reservas de oro sirvieron para ayudar a las iglesias de la vieja Europa ocupada y para financiar actividades humanitarias a favor de las tropas aliadas, sus familias y la población afectada por los daños colaterales.

"El dinero de la Santa Sede también fue empleado para comprar deuda pública estadounidense y para invertir en firmas como Rolls Royce, Dow Chemical, Westinghouse Electric y General E., en cuyas fábricas se abasteció al ejercito combatiente", afirmó la historiadora e investigadora.

Las instancias vaticanas involucradas en esta red van desde al misma jerarquía de Pío XII, pasando por la Sección extraordinaria de la Administración de los Bienes de la Santa Sede (ASSS) y el Instituto para las Obras de Religión (OIR), mejor conocido como Banco Vaticano.

Los documentos revelan, más allá de la comunicación regular con las diócesis, nunciaturas e instituciones globales católicas, que también había grandes transferencias de dinero a dos grandes consorcios bancarios de los Estados Unidos.

"La Santa Sede movió rápidamente sus valores y reservas de oro de las áreas bajo amenaza de la ocupación nazi a Estados Unidos. Por lo tanto convirtió este país en el centro financiero de la fe mundial y tuvo, en un momento dado, más de 10 millones de dólares invertidos en la economía del país norteamericano ", se puntualizó en las páginas 1043 y 1044 del informe.

En otras palabras, que se mencionan en el periódico oficial del Vaticano, L' Obsservatore Romano, la iglesia de Pedro buscó medios financieros para utilizarlos en el combate a los nazis y aliviar "las heridas de Europa en el menor plazo posible".

¿Pero cuál fue el papel de personas como Nogara, a quien el mismo jerarca del catolicismo le entregó su confianza? En las mismas páginas del documento se demuestra que el y sus colaboradores fueron capaces de tejer una red de relaciones y contactos en la banca internacional.

Así, en Gran Bretaña, el ASSS tenía una cuenta en Morgan Grenfell, el hermano de la firma JP Morgan, mientras que el IOR tenía relaciones con Barclays, hoy el principal ente bancario y bursátil de Inglaterra. Estas actividades, escribió McGoldrick, "ofrecen claramente la prueba de que el Vaticano enviaba sistemáticamente sus títulos vía Lisboa (Portugal), incluso los que estaban registrados en países sometidos al bloqueo — los no aliados —, para ponerlos en la especial tutela de las cuentas estadounidenses y, una vez obtenida la autorización del departamento del Tesoro, podía libremente colocarlos en los mercados estadounidenses".

¿Por qué tanta transacción?

Los archivos secretos que publica la académica en la revista de periodismo de Cambridge informan sobre dos aspectos fundamentales que "salpican" las actividades eclesiásticas.

El primero es que, en las cuentas estadounidenses del Vaticano, se recogían especialmente los financiamientos de las diócesis, las contribuciones de los fieles y de las instituciones religiosas de todo el mundo, junto con un 40 por ciento de las ganancias de los títulos y de las inversiones en las instituciones ya mencionadas.

"Gran parte de este dinero tenía la finalidad de apoyar a las Iglesias en dificultad, a las misiones, a las nunciaturas, a los seminarios y a las diócesis en todos los continentes", se analizó en el documento.

Sin embargo, el documento subraya que Europa gozaba de un canal privilegiado — McGoldrick le bautizó como "El río de dinero del Vaticano" porque para Hitler, la Iglesia era una enemiga acérrima que debía aniquilarse. Por ello, confiscó y cerró escuelas católicas, monasterios y parroquias, suprimió las organizaciones juveniles y las publicaciones relacionadas con la Iglesia y persiguió, asesinó y confinó en campos de concentración a un buen número de sacerdotes y religiosos junto con judíos, gitanos y homosexuales.

"Para proporcionar un alivio el ASSS y el IOR mantuvieron cuentas separadas con Chase National Bank of New York" (p. 1042).

En el peor de los escenarios el gobierno británico trató de cerrar una de las cuentas y la iglesia "pidió socorro a Estados Unidos" con una apelación a nivel diplomático, amplió la indagadora.

Los documentos de los Archivos Nacionales también revelan la financiación de la ayuda humanitaria de las tropas aliadas y de las personas devastadas por la guerra.

Muestra de ello es cuando, en abril de 1944, Pío XII organizó cargamentos de harina para la ciudad de Roma, a la que había ofrecido más de 100 mil comidas calientes cada día. El Vaticano también trató de importar comida de Argentina y de España hacia Italia y Grecia, tal y como se consigna en el informe.

Una cuestión de matices

Según una información del L' Obsservatore Romano, la Santa Sede asume "con cautela" la publicación en "The Historical Journal" porque consideran que la historia financiera de la Segunda Guerra Mundial es un terreno "poco conocido".

"Es demasiado pronto para trazar un horizonte que determine los rigores de los documentos que Patricia McGoldrick ha estudiado. No hay duda que el material que se descubra a corto plazo deberá de ser estudiado con rigorismo. Sin embargo, lo que tenemos ante nuestros ojos es suficiente para romper juicios y visiones ideológicas en la reconstrucción de los hechos", puntualizó el periódico.

Las guerras terminan pero las interpretaciones entre vencedores y vencidos continuarán.

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