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San Miguel fue una vez más la ciudad del eterno carnaval

Miles de salvadoreños vivieron y disfrutaron anoche de la fiesta más importante de El Salvador, el carnaval migueleño

Las diversas carrozas del desfile estuvieron llenas de colorido y alegría. El público presente aprovechó para tomar fotografías de sus preferidas. Fotos EDH / Marlon Hernández

Las diversas carrozas del desfile estuvieron llenas de colorido y alegría. El público presente aprovechó para tomar fotografías de sus preferidas. Fotos EDH / Marlon Hernández

Las diversas carrozas del desfile estuvieron llenas de colorido y alegría. El público presente aprovechó para tomar fotografías de sus preferidas. Fotos EDH / Marlon Hernández

Una noche al año, San Miguel se vuelve un imán para miles de salvadoreños y extranjeros. Esa noche fue ayer, durante la celebración del 55 carnaval, la noche en la que todo el mundo es igual, en que no hay ricos ni pobres, ni cheles ni prietos, ni hembras ni machos, ni altos ni bajos, porque todo es igual cuando La Perla de Oriente está en carnaval.

Miles de salvadoreños llegaron a la Sultana de Oriente para disfrutar desde muy temprano. Muchos, para beber alguna cerveza y estar entonados para la hora de las carrozas, otros para evitar las enormes trabazones que implicaron el cierre de las calles y otros tantos llegaron por la noche, solo a bailar, disfrutar y vivir la experiencia de estar en San Miguel, la tierra del eterno carnaval.

El clima se volvió cómplice de los visitantes. El calor desapareció para dar paso a una agradable brisa, que solo era superada por la amabilidad de los migueleños, quienes una vez más mostraron ser gente con mucha calidez.

La avenida Roosevelt se vio atestada de personas desde antes de las 5:00 de la tarde, por lo que para las 7:10 de la noche que partió el desfile de carrozas desde la zona del estadio Félix Charlaix, la referida calle tenía a miles de migueleños esperando el paso de los carros alegóricos.

Los fuegos pirotécnicos de gran potencia alertaron a la ciudadanía que el desfile había comenzado, por lo que más ciudadanos poblaron las calles migueleñas.

El mismo panorama se vivía en la 4a. Calle Poniente y Oriente, por donde se desplazó el desfile en el que participaron las reinas de barrios y colonias, la reina del carnaval y las empresa patrocinadoras del evento festivo más importante del país.

El componente político no faltó. También en la avenida Roosevelt se ubicaron las fórmulas presidenciales de los partidos ARENA, FMLN y Unidad, quienes aprovecharon para hacer campaña y convencer a la ciudadanía de que cada uno es la mejor opción para el país.

Tras el paso de la última carroza, que es en la que se desplazaba la reina del 55 carnaval, Génesis Fuentes, las orquestas que estaban en la ruta comenzaron su participación musical.

En la avenida Roosevelt, los grupos del recuerdo como Vikings, Banda San Miguel, y Amaretto hicieron recordar y arrancaron suspiros a los adultos con alma joven.

En la misma vía se ubicaron agrupaciones como Marito Rivera y su Grupo Bravo, así como Strangger.

Así, más de 50 agrupaciones musicales hicieron de San Miguel una auténtica pista de baile.

La seguridad estuvo garantizada desde muy temprano, cuando agentes de tránsito, seguridad pública y soldados del ejército brindaron seguridad en la zona periférica al carnaval.

A lo largo del recorrido de las carrozas se observaban agentes y soldados brindando seguridad.

Previo al inicio de la fiesta, las autoridades, desde muy temprano, cerraron los accesos a las calles en que se registraría el carnaval.

Tal y como lo había previsto la Policía Nacional Civil (PNC) el primer cierre se realizó a las 6:00 de la mañana en el centro de San Miguel, pero como había un amplio dispositivo policial guiando a los automovilistas, no causó congestionamiento hasta antes de las 11:00 de la mañana.

Después de esa hora, la mayoría de tarimas de orquestas comenzaron a ser instaladas y los comerciantes trataban de llegar a los sitios donde habían reservado espacios, lo que hizo colapsar algunas de las calles alternas.

A las 12:00 de mediodía, las autoridades realizaron el cierre definitivo de las calles céntricas, lo que desató un fuerte tráfico.

Mientras, en la avenida Roosevelt, los comerciantes instalaban sus productos con la esperanza de tener buenos dividendos.

Al final, San Miguel demostró una vez más que es la tierra del eterno carnaval. —EDH

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