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3 Ramas del Árbol y una propuesta

Esta semana, en la escena underground de la música salvadoreña, te presentamos a un dúo de artistas: Marcial Amaya y Frank Lozano

Todas las presentaciones de 3R se rigen bajo un concepto. El dúo trabaja en dos nuevos álbumes. FOTO EDH / Cortesía

Todas las presentaciones de 3R se rigen bajo un concepto. El dúo trabaja en dos nuevos álbumes. FOTO EDH / Cortesía

Todas las presentaciones de 3R se rigen bajo un concepto. El dúo trabaja en dos nuevos álbumes. FOTO EDH / Cortesía

Las reuniones entre amigos sirven para conocer a otras personas, pero en el caso de Marcial Amaya, Frank Lozano, Rubén Silhy y Roberto Jovel, el encuentro de hace 16 años sirvió para que descubrieran que podían tener química para formar una banda, a la que denominaron 3 Ramas del Árbol (3R), la cual se dedicaría a la fusión instrumental.

Pero en 2006, este grupo se redujo a dos, quedando solo Amaya (bajista) y Lozano (batero), ya que no todos compartían la misma visión de lo que querían.

El interés era explorar otros aspectos de la música que no todos realizaban, como investigaciones o la asistencia a actividades culturales con el objetivo de nutrir de diferentes elementos su trabajo.

"El nombre no tiene que ver con la cantidad (de los integrantes), sino con un significado amplio que abarca una serie de cuestiones: tres, la santísima trinidad... una cantidad de cosas donde está presente este número", comentó Frank Lozano.

Esto lo refuerza Marcial Amaya: "es una simbología de la dimensión donde vivimos nosotros, que es la tercera dimensión, esa parte filosófica, y la diversidad de ramas (musicales) que podés fusionar".

El dúo mencionó que a medida han pasado los años su propuesta ha evolucionado, porque al inicio se identificaban mucho con el jazz progresivo, pero conforme fueron grabando sus canciones y presentándose en diferentes escenarios nacionales, descubrieron que a través de su labor de investigación musical podían llegar a otros géneros.

En los años de carrera que tienen, se han presentado en varios lugares, entre ellos: la ex-Luna Casa y Arte, La Casa Tomada, El Centro Cultural de España, el museo Marte y de Museo de Antropología David J. Guzmán (Muna), además de cafés y bares de San Salvador y del interior del país.

Los retos

La búsqueda de un sonido original, de acuerdo con Lozano y Amaya, fue un reto, porque significaba una libertad de creación y una forma de estructurar sus composiciones sin que se siguiera esquemas ya trazados.

"Eso nos ha llevado a que nuestro sonido sea el de tres Ramas del Árbol, nosotros sonamos como tres Ramas del Árbol, y si en dado caso se tendría que definir en un género, somos un género de tres Ramas del Árbol", señaló Lozano.

Sin embargo, mantenerse de pie en la música durante todo este tiempo ha implicado otros desafíos: hacer música original que no los asocie con artistas ya conocidos e ir abriendo espacio para lograr el posicionamiento y la aceptación con la que ahora cuentan.

Otra de las dificultades, explicaron, es que algunos lugares no valoran las propuestas artísticas y utilizan a los músicos solo para generar ingresos.

Su trabajo discográfico está compuesto por "Espíritus Electrónicos" (2002), "Elementos" (2005), donde contaron con la colaboración del violinista alemán Joachim Berchtold; y "Cosmopolitas del tiempo" (2008).

Actualmente trabajan dos álbumes más: "Awake" y "Disonante".

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