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Las papas fritas generarían adicción

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Las papas fritas generarían adicción

Las papas fritas generarían adicción

A muchos sin duda les ha pasado: abren una bolsa de papas fritas y empiezan a comer una tras otra sin parar. De la misma manera en el restaurante, para algunos es imposible dejar de comerlas cuando van acompañando algún sándwich o hamburguesa. Definitivamente este "snack" tiene algo que lo hace adictivo.

Ante el fenómeno, científicos de la Universidad de California y de la Universidad de Nuremberg, en Alemania, realizaron estudios con ratones. Los alemanes encontraron que las áreas cerebrales relacionadas con el placer, la recompensa y la adicción se mostraban significativamente más activas en los ratones.

En tanto que los científicos estadounidenses encontraron que al ingerir alimentos grasos hay una liberación de compuestos digestivos vinculados al hambre y la saciedad, que provocan ansia por comer más.

Por su parte, para la nutricionista Guadalupe Argueta, del Centro de Nutrición NW, es importante hacer notar que las papas son un tubérculo, un vegetal almidonado. Y una papa pequeña contiene la misma cantidad de carbohidratos que una rodaja de pan o una tortilla. Los carbohidratos son el combustible del cuerpo, que convertido en glucosa proporcionan la energía.

Tomando en cuenta lo anterior, de la misma manera que ocurre con otros carbohidratos refinados, "las papas consumidas en grandes cantidades son capaces de producir la famosa liberación de endorfinas u hormonas de la felicidad", explica Argueta.

Pero si además a las papas se les ha agregado grasa, desde el paladar se empiezan a enviar una serie de mensajes al cerebro que producen placer. Esto porque el componente graso también está relacionado con esa sensación.

"Cuando se da esa combinación de harinas refinadas y grasas hay más liberación de hormonas de la felicidad, y es cuando se produce esa sensación como de sedación placentera asociada a este tipo de comidas", indica la nutricionista.

El efecto aditivo, añade, se da porque las harinas refinadas son tan fáciles de absorber, pues en 10 minutos se han convertido en glucosa y entonces vienen "picos" de felicidad con la consiguiente baja. Es entonces cuando el cuerpo indica que necesita otra dosis igual para mantener el nivel de exaltación, y las personas pueden mantenerse todo el tiempo comiendo frituras.

Los preservantes

Otro punto importante es que las frituras a menudo han pasado por procesos en los que se les ha añadido preservantes para realzar características: aroma, sabor, color.

Uno de los preservantes más empleados en las frituras es el glutamato monosódico, un potenciador del sabor que estimula receptores específicos de la lengua y produce un gusto esencial mediante unos receptores especiales del sabor.

Dichos receptores al tener contacto con el glutamato envían una señal al cerebro que invita a este a pedir más y más.

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