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Federico Hernández: "(El libro) es una visión esperanzadora de la vida"

"Síndrome de pulso" es el título del libro que el escritor, columnista y director ejecutivo de la Cámara de Comercio, Federico Hernández, presentará esta semana

El tema que predomina en el libro es la visión poética del autor sobre la vida en todas sus facetas, sin dejar de lado la muerte. foto EDH / Miguel Villalta

El tema que predomina en el libro es la visión poética del autor sobre la vida en todas sus facetas, sin dejar de lado la muerte. foto EDH...

El tema que predomina en el libro es la visión poética del autor sobre la vida en todas sus facetas, sin dejar de lado la muerte. foto EDH / Miguel Villalta

el pulso es vida y está alrededor de un todo, según comenta Federico Hernández Aguilar, quien mañana presentará su libro de poemas "Síndrome de pulso", en Los Tacos de Paco, a las 7:00 de la noche.

También hará una presentación el jueves en el Centro Cultural de España, a las 6:30 de la tarde, y otra el viernes en "El Molino", Santa Ana, a las 6:30 de la tarde.

El Diario de Hoy sostuvo una entrevista con el escritor para conocer más sobre este nuevo poemario.

Para comenzar, me llama la atención el nombre del libro. ¿Por qué ese título?

Es un libro, dice el prólogo —que lo escribió Iván Uriarte, de Nicaragua—, que tiene un aparente prosaísmo, porque veamos: "Síndrome de pulso", el pulso es la vida, es una manifestación de que la vida está ahí, de que la vida fluye y lo contrasto con el síndrome, pero con una de las acepciones que tiene la palabra, que es la "fenomenología alrededor de un todo". Esa acepción me gusta, no tanto la de la enfermedad, aunque también puede tomarse como la enfermedad o la sintomatología detrás de la vida. Y, al final, para resumírtelo, es mi visión poética sobre la vida y la muerte. Eso es básicamente.

¿Cómo es esa visión?

Es una visión muy esperanzadora, creo que cualquier persona que lea el libro va a llegar al final pensando que no hay realmente finales, es decir, —bueno, además, soy un firme creyente en la vida después de la vida— creo que no todo se acaba aquí y el mensaje es más bien de esperanza, que a pesar de todos los contrastes de la vida, que son reales y son muy fuertes y dolorosos, lo importante es qué lección te deja el final del trayecto. Entonces, eso básicamente es lo que trato de resumir en el "Síndrome de pulso".

¿Temáticas que encontraremos en el "Síndrome de pulso"? Mi visión de la vida con todas sus facetas, dolor, amor, desagravio, especulación filosófica, trascendencia, espíritu, pero también la muerte como final físico, la muerte como esperanza, la muerte como horizonte. Hay también ahí un pequeño guiño al amor a mi esposa. El corpus del libro estuvo listo en 2003, el libro estaba listo desde hace bastante tiempo, pero como se quedó sin publicar tuve más o menos desde 2003 a más o menos 2010, para quitar poemas, revisar, corregir, etc., y luego pude ir incorporando algunos poemas porque en ese lapso me casé, tuvimos a nuestra hija, así que también hay una incorporación de todo lo cotidiano.

¿Cómo está estructurado el poemario?

Bueno, son tres secciones, una, la primera, se llama "Antropología elemental", que básicamente es mi visión de la vida. Luego está la segunda, la que le da título al libro, "Síndrome de pulso", curiosamente es la más corta, y luego "La sombra del musgo" que es sobre la muerte, de hecho tiene una dedicatoria que dice: "A los muertos, esa pudorosa mayoría", y lo mismo, es un llamado, al final, de esperanza, incluso con respecto a algo que causa tanto estupor como la muerte.

¿Cuál ha sido la evolución literaria con respecto a los otros poemarios publicados?

Muchísima. Publiqué el primero cuando tuve 22 años, se llama "Con el permiso de ustedes", es un libro francamente deleznable. En libros posteriores, la situación se fue corrigiendo: "Once maneras de iluminar mi sombra" es un libro con el que estoy contento y "Apología del cinismo", que fue el último, en 2011; pero incluso, de 2001 para acá, hay muchísimos cambios. Para empezar, como he cambiado la visión de la vida, entonces la perspectiva que tengo ahora, incluso de la misma poesía, es muy distinta. En aquel momento, incluso con Apología, había una especie de regodeo en la poesía misma. Yo suelo decir que yo escribo poesía , pero no ejerzo de poeta, porque alrededor del poeta hay como una especie de parafernalia un poco absurda y un tanto egocéntrica que no me gusta...

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