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¿Así cómo presidente Sánchez Cerén?

Tampoco abonan los encendidos discursos presidenciales cada semana fomentando el odio de clases, esperando con esto, evidentemente, ganarse la voluntad de algún cegato entre la mitad de la población que no votó por él

La acusación de golpe de Estado de este gobierno no abona en absoluto a unir fuerzas para salir adelante (“la unión hace la fuerza”). Solo el pueblo entero unido y combatiendo juntos la violencia, la criminalidad, la corrupción generalizada, puede triunfarse, para así atraer a la imprescindible y tan apremiante inversión extranjera y local y progresar económicamente, para preservar la institucionalidad y el Estado de Derecho y llevar paz y mejoramiento a la ya bastante aterrorizada y desposeída sociedad. 

Tampoco abonan los encendidos discursos presidenciales cada semana fomentando el odio de clases, esperando con esto, evidentemente, ganarse la voluntad de --si lo hubiese-- algún cegato entre la mitad de la población que no votó por él, porque indiscutiblemente nuestra gente no quiere el chavismo Siglo XXI que pretende establecer, pues no está engañada y ve lo que ocurre a las poblaciones de países como Venezuela, algo que a pesar de todo lo espantoso que nos sucede aquí en general, aún no nos ocurre.

Esa irresponsable especie lanzada, es algo muy malo, porque con acusaciones así del gobierno central contra la oposición, calificándola como desestabilizadora y de fraguar golpe de Estado, y peor aún, señalar automáticamente a ARENA --y sin pruebas-- además apuntándola temerariamente de tener que ver con el paro de los buses que paralizó el país entero, en detrimento perverso de la clase trabajadora, involucra usar malintencionadamente el sufrimiento de las dolientes familias de los conductores de buses vilmente asesinados, para hacer política en propio beneficio. Esto es insensible, inhumano, ¡repudiable! 

Igualmente malo es que se meta en la colada también a los medios de comunicación que solo cumplen con su trabajo de informar al pueblo, siendo esta su primordial obligación y razón de ser. Pero aunque ni siquiera existieran, la gente no está ni sorda, para no oír las propias entrañas chillar de hambre --porque los precios de la canasta básica se fueron a la estratosfera por la sequía y el desgobierno agrícola--, ni ciega, para no ver los muertos en sus colonias, demandas de renta pandilleril o sentirse prisioneros, encerrados en sus pasajes y comunidades. Finalmente es malo porque acusan también a la empresa privada, llevándosela también de encuentro, evidentemente con oscuras intenciones de destruirla como sucede en países como Venezuela, Cuba, etc., para agenciarse el poder total que parecería ser el plan, cuando saben que es la empresa privada la mayor fuente de empleo en cualquier país. 

¿Así cómo va atraerse la inversión? ¿Así cómo va salir adelante el país si el presidente invita el martes 28/7 a la oposición a dialogar, supuestamente para unir fuerzas en esta grave crisis y el miércoles 29 se larga a Cuba y deja tirados a la oposición --una ayuda para encarar la crisis, “cuatro ojos ven más que dos”--, y al pueblo entero? ¿Qué acaso no dice que su guerra fue por este pueblo? ¿O es que irse a Cuba era imperioso? Porque viéndolo en televisión no parecía enfermo de emergencia como para urgentísimo chequeo, chequeo que enterito el cuerpo toma no más de tres días, pudiendo haber pospuesto citas porque aquí sí existe imperiosa emergencia para el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. ¿O era imperioso ir a Cuba porque su comandante Fidel, que parece ser quien manda aquí, le urgió llegar para dictarle cómo someter pandillas y pueblo entero en el mismo redil y cómo perpetuarse?

Imperativo leer instructivo artículo de Marvin Galeas del jueves 30/7, en este rotativo, para hacernos pensar.
* Columnista de El Diario de Hoy. Autora del libro “Al filo de mi pluma”.