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¿La monogamia es realmente "exclusividad sexual"? Esto revela un estudio

Un estudio publicado en la National Library of Medicine revela que la monogamia no siempre implica fidelidad sexual, sino que se entiende mejor como un sistema social.

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Por Kelly Hernández
Publicado el 30 de abril de 2026

 

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La investigación aborda la monogamia desde una perspectiva distinta a la tradicional, al señalar que no necesariamente está ligada a la exclusividad sexual. Según el estudio publicado en la National Library of Medicine, este concepto se entiende mejor como un sistema social basado en vínculos duraderos, cooperación y crianza compartida. Los hallazgos indican que la llamada “monogamia genética” es poco común entre especies, incluso en aquellas consideradas monógamas. Además, factores biológicos como la oxitocina y la vasopresina influyen en la formación de relaciones estables. El análisis también destaca que existen variaciones individuales y entre especies en la forma en que se manifiestan estos comportamientos.

La monogamia, comúnmente entendida como la relación exclusiva entre dos individuos, no siempre implica fidelidad sexual, según expone un estudio publicado en National Library of Medicine. De acuerdo con el estudio, la llamada “monogamia genética” es poco frecuente a nivel de especies, incluso en aquellas tradicionalmente clasificadas como monógamas.

El estudio señala que, en lugar de centrarse en la exclusividad sexual, la ciencia ha adoptado el término “monogamia social” para describir vínculos duraderos entre individuos. Estos lazos incluyen comportamientos como la convivencia prolongada, el cuidado compartido de la descendencia y la formación de estructuras familiares, elementos que los investigadores vinculan con lo que los humanos denominan “amor”.

Rasgos que definen la monogamia social

Según el estudio publicado en National Library of Medicine, los mamíferos socialmente monógamos suelen presentar una serie de características comunes. Entre ellas destacan la interacción selectiva con una pareja, la agresividad hacia individuos desconocidos y la participación de ambos progenitores en el cuidado de las crías.

Además, estas especies pueden formar grupos familiares más amplios, donde incluso individuos que no se reproducen colaboran en la crianza. También se observa una reducción del dimorfismo sexual, es decir, menos diferencias físicas entre machos y hembras, lo que contrasta con especies no monógamas.

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En especies socialmente monógamas, la formación de vínculos duraderos, el cuidado compartido de las crías forman parte de un sistema social más amplio, donde la cooperación y la protección del grupo son clave. / Foto IA

Evidencia genética y comportamiento

El estudio indica que las pruebas de paternidad genética han demostrado que muchas especies consideradas monógamas no mantienen exclusividad sexual. “La monogamia sexual era en realidad rara, al menos cuando se considera a nivel de una especie determinada”, se detalla en la investigación.

En este contexto, el estudio plantea que la monogamia podría entenderse mejor como un sistema social que ofrece ventajas como la protección de recursos, la crianza compartida y el apoyo mutuo, más que como un modelo basado únicamente en la reproducción.

El papel de las hormonas en los vínculos

El análisis también destaca la influencia de factores biológicos en la formación de vínculos sociales. Hormonas como la oxitocina y la vasopresina desempeñan un papel clave en la sociabilidad, la formación de parejas y la protección del grupo.

La oxitocina está asociada con la afiliación social y la reducción del miedo, mientras que la vasopresina se relaciona con comportamientos defensivos, como la protección de la pareja. Ambas actúan en conjunto para facilitar relaciones selectivas y duraderas.

Un fenómeno con múltiples variantes

Los investigadores subrayan que no existe una única forma de monogamia social. Las variaciones dependen de factores genéticos, epigenéticos y de las experiencias a lo largo de la vida. Esto explica por qué incluso dentro de una misma especie pueden existir diferencias en el comportamiento social.

Asimismo, el estudio indica que la monogamia social ha surgido en distintas especies de mamíferos en más de 60 ocasiones, lo que plantea interrogantes sobre los mecanismos evolutivos que la originan y si estos son paralelos o convergentes.

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La monogamia social no responde a un único patrón: puede surgir de distintas formas en mamíferos y variar según factores biológicos y evolutivos, lo que explica por qué especies similares presentan comportamientos de pareja diferentes. / Foto IA

Más allá del comportamiento animal

Aunque gran parte de la evidencia proviene de estudios en roedores como los topillos de la pradera, los hallazgos han permitido avanzar en la comprensión de los vínculos sociales en humanos. Según el análisis, estos mecanismos biológicos podrían estar relacionados con el apego, la crianza y la forma en que las personas gestionan el estrés y las relaciones.

El estudio señala que la monogamia social debe entenderse como un conjunto de rasgos biológicos y conductuales que pueden variar ampliamente, más que como un modelo único o rígido.

TAGS:  Biología | Grupos sociales | Pareja | Relación de pareja

CATEGORIA:  Vida

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