10 errores de maquillaje que pueden arruinar tu look y cómo evitarlos
Una base cuarteada, cejas demasiado marcadas o exceso de polvo pueden cambiar todo el resultado. Estos ajustes simples harán que tu maquillaje luzca mejor.
Los errores de maquillaje más comunes no siempre tienen que ver con la falta de experiencia o con la calidad de los cosméticos. Muchas veces, el problema está en usar demasiado producto, elegir una textura poco adecuada o saltarse un paso sencillo. Con algunos cambios en tu rutina podés conseguir un acabado más natural, favorecedor y duradero sin renovar todo tu neceser.
1- Maquillarte sin preparar la piel
Aplicar la base inmediatamente después de lavarte el rostro puede dejar parches y remarcar zonas secas. Vogue recoge la recomendación de maquilladores profesionales de comenzar con una piel limpia e hidratada, y permitir que el cuidado facial se absorba antes de continuar. Usá una crema acorde con tu tipo de cutis y esperá unos minutos. Tu base te lo agradecerá.
2- Elegir la base bajo una luz engañosa
La iluminación de una tienda o del baño puede hacer que un tono parezca perfecto, aunque en el exterior resulte muy claro, oscuro o anaranjado. La maquilladora Charlotte Tilbury aconsejó en Vogue probar la base y observarla con luz natural. Comparala en la línea de la mandíbula, no en la mano, para comprobar cómo se integra con el cuello.

3- Cubrir todo con una capa gruesa
Más base no equivale a una piel más uniforme. Una cobertura excesiva puede destacar poros, pliegues y textura. La maquilladora Katie Jane Hughes explicó a Allure que “la cobertura densa puede ser elegante, pero es muy difícil de conseguir una aplicación apropiada”. Su propuesta es usar una fórmula modulable y colocar corrector únicamente donde haga falta.
4- Aplicar demasiado corrector en las ojeras
Dibujar un triángulo enorme bajo cada ojo puede iluminar, pero también acumular producto en las líneas de expresión. Allure recuerda que la textura del corrector es tan importante como su color. Colocá pequeños puntos en el lagrimal y sobre las áreas oscuras, después difuminá con toques suaves. La meta es refrescar la mirada, no crear una máscara.
5- Olvidarte de difuminar los bordes
Una línea de base cerca del cabello, un contorno evidente o un rubor sin transición pueden endurecer las facciones. Maquilladores consultados por Allure coinciden en que trabajar bien los bordes es clave. Después de aplicar el color, pasá una brocha limpia o una esponja ligeramente húmeda para integrar las capas sin borrar todo el trabajo.
6- Colocar productos cremosos sobre mucho polvo
Cuando aplicás rubor o contorno en crema sobre una capa abundante de polvo, es fácil que aparezcan manchas. Como regla práctica, empezá con las fórmulas líquidas y cremosas, y terminá con los productos secos. No es una ley inquebrantable para profesionales, pero sí una secuencia sencilla para conseguir un acabado más uniforme en el maquillaje cotidiano.
7- Sellar el rostro como si estuvieras empanizando
El polvo es útil para controlar el brillo, pero aplicarlo en exceso puede apagar la luminosidad y producir un efecto acartonado. La maquilladora Jenny Patinkin señaló en Allure que presionarlo sobre la piel, en lugar de barrerlo, favorece la duración. Concentrá la cantidad en la zona T y en los puntos donde la base suele moverse.
8- Dibujar las cejas como dos bloques
Rellenarlas con un tono demasiado oscuro y la misma presión desde el inicio hasta la cola puede cambiar tu expresión. Vogue recomienda hacer trazos pequeños que imiten el vello y difuminar especialmente el comienzo. Elegí un color cercano al de tus cejas y recordá que son hermanas, no fotocopias.

9- Copiar la ubicación del rubor sin adaptarla
Ese tutorial viral puede verse precioso, pero la colocación del rubor debería responder a tus facciones y al efecto que buscás. Si querés una apariencia elevada, aplicalo sobre la parte alta del pómulo y llevá el difuminado hacia la sien. Para un resultado fresco, empezá con poco color y aumentá gradualmente. Es más fácil sumar que intentar borrar el exceso.
10- Usar brochas sucias
Las herramientas cargadas de grasa y residuos dificultan el difuminado, alteran los tonos y pueden afectar la piel. La Academia Americana de Dermatología señala que las brochas acumulan producto, suciedad, aceite y bacterias, y recomienda lavarlas cada siete a diez días. La FDA también desaconseja compartir maquillaje, sobre todo el destinado a los ojos. Un pincel limpio no es un lujo: es parte del look.

El maquillaje debería ayudarte a resaltar lo que te gusta, no convertirse en una prueba de resistencia. Preparar la piel, trabajar en capas finas y difuminar con paciencia suele marcar una diferencia mayor que perseguir cada tendencia. Al final, el mejor acabado es aquel que se siente cómodo, se adapta a vos y todavía parece piel.
TAGS: Belleza | Belleza femenina | Cosméticos | Maquillaje | Piel
CATEGORIA: Vida | Moda y belleza
