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Usar una toalla limpia puede marcar la diferencia en el cuidado de tu piel.

Tu toalla puede estar más sucia que tu celular

Aunque parezca limpia, tu toalla puede contener más microbios que objetos que tocás a diario. Saber cuándo lavarla puede marcar la diferencia.

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Por Betty Carranza
Publicado el 04 de enero de 2026


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La toalla con la que te secás cada día podría estar acumulando más bacterias que tu celular, el control remoto o incluso una manija de puerta. Aunque luzca seca y sin manchas, es un espacio perfecto para que se desarrollen microorganismos que podrían afectar tu salud. Entender cuándo y cómo lavar tus toallas no solo es un tema de limpieza: es una forma directa de proteger tu bienestar y el de tu familia.

Según la Cleveland Clinic, uno de los centros médicos más reconocidos de Estados Unidos, el hábito de reutilizar toallas durante varios días sin lavarlas puede facilitar la acumulación de microbios invisibles pero potencialmente nocivos.

Si bien muchas veces no presentan mal olor ni suciedad visible, estas fibras absorben humedad, restos de piel muerta, aceites corporales y productos de higiene. De acuerdo con un estudio publicado por la BBC, algunas de las bacterias que pueden encontrarse incluyen cepas de Staphylococcus y Escherichia coli, comunes en la piel y en nuestro entorno cotidiano.

"Cualquier cosa que nos cause daño en una toalla probablemente provenga de un humano", afirma Elizabeth Scott, profesora de biología y codirectora del Centro de Higiene y Salud en el Hogar y la Comunidad de la Universidad Simmons, en Boston. Esta afirmación subraya que el problema no son solo los microbios externos, sino cómo los usamos y cuidamos en casa.

Cuántas veces se puede usar una toalla antes de lavarla

Expertos de la Universidad de Cardiff, como el profesor Jean-Yves Maillard, recomiendan lavar las toallas de baño cada tres usos, o al menos una vez por semana. En el caso de las toallas de mano, la frecuencia debería ser incluso mayor, ya que tienen contacto constante con superficies, alimentos y la boca o los ojos.

"La higiene en el hogar se basa en la prevención, y más vale prevenir que curar", explica Maillard, al destacar que estos pequeños hábitos reducen el uso de antibióticos al prevenir infecciones. A su vez, Scott advierte que si una persona está enferma, lo recomendable es asignarle su propia toalla y lavarla diariamente.

Una encuesta publicada por la BBC reveló que muchas personas lavan sus toallas solo una vez al mes, e incluso algunas admitieron hacerlo solo una vez al año. Este hábito, aunque común, no es ideal desde el punto de vista de la salud preventiva.

Riesgos invisibles y fáciles de evitar

Aunque nuestra piel es una barrera natural contra infecciones, el uso prolongado de una toalla contaminada puede comprometer su función protectora, especialmente si hay cortes, irritaciones o piel sensible. También hay riesgo al secarse las manos y luego tocarse la boca, los ojos o la nariz.

Según datos de la Universidad de Tokushima en Japón, incluso el agua usada para lavar puede transferir bacterias a las toallas si no se siguen buenas prácticas de higiene. Por eso, el proceso de lavado también debe ser eficaz y adecuado.

Secarlas al sol es una de las mejores formas de prevenir hongos y malos olores.
Secarlas al sol es una de las mejores formas de prevenir hongos y malos olores. / Shutterstock

Buenas prácticas para el lavado de toallas

  • Lavá tus toallas de baño cada 3 usos o una vez por semana.
  • Las toallas de mano deberían lavarse cada 1 o 2 días.
  • Usá agua caliente (entre 40 y 60 °C) para eliminar bacterias.
  • En lavados con agua fría, agregá enzimas o desinfectantes.
  • Evitá el uso excesivo de suavizantes, ya que reducen la capacidad de absorción y favorecen la acumulación de residuos.
  • Secá las toallas al sol o en un lugar ventilado para prevenir hongos.

Cuidar lo pequeño también es cuidar a los demás

Según el enfoque de "higiene dirigida" promovido por el Consejo Mundial de Higiene, las toallas forman parte de los objetos que deberían tener una atención especial, según publica BBC. Esta estrategia se enfoca en momentos y lugares donde el riesgo de contagio es mayor, como al salir del baño, antes de cocinar o al atender a alguien enfermo.

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"La higiene del hogar es una forma de altruismo, similar a la vacunación. Cada pequeña práctica que realizás para protegerte también protege a quienes te rodean", destaca Elizabeth Scott. Es una manera sencilla de contribuir a la salud colectiva desde lo cotidiano.

Cuidar las toallas no es una tarea complicada, pero sí una decisión consciente. Es parte de un compromiso diario con nuestra salud y la de quienes comparten nuestro espacio. Un gesto pequeño, como lavar una toalla a tiempo, puede hacer una gran diferencia en el bienestar del hogar.

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