Los riesgos silenciosos que enfrentan los perros por el frío y cómo cuidarlos
Las bajas temperaturas no solo afectan a las personas. Cuando el frío se intensifica, los perros también pueden sufrir consecuencias serias para su salud, especialmente si no cuentan con protección adecuada. Toma nota
Por
Leidy Puente
Publicado el 20 de enero de 2026
El frío extremo también representa un riesgo para la salud de los perros, especialmente para aquellos de razas pequeñas, pelo corto, cachorros y adultos mayores. Especialistas en bienestar animal advierten que la exposición prolongada a bajas temperaturas puede provocar hipotermia, lesiones en la piel, daños en las patas, deshidratación e intoxicaciones por sustancias peligrosas. Para reducir estos riesgos, recomiendan limitar el tiempo al aire libre, utilizar abrigo adecuado, revisar y limpiar las patas después de los paseos, garantizar acceso a agua fresca y ofrecer un espacio cálido dentro del hogar. La prevención y el cuidado oportuno son clave para su bienestar.
Cuando el clima se vuelve más frío de lo habitual, muchos dueños creen que el pelaje de los perros es suficiente para protegerlos. Sin embargo, la Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales (AAHA) señala que la capacidad natural de los perros para conservar el calor corporal no siempre es suficiente, especialmente si permanecen expuestos al frío por largos periodos o en ambientes húmedos.
Veterinarios coinciden en que la tolerancia al frío varía de un animal a otro. Factores como la raza, el tamaño, la edad, el tipo de pelaje y el estado de salud influyen directamente en la forma en que el cuerpo del perro responde a las bajas temperaturas.
Por esta razón, algunos pueden adaptarse mejor, mientras que otros presentan riesgos desde los primeros descensos térmicos.
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Riesgos
Uno de los problemas más serios es la hipotermia. Especialistas en salud animal explican que esta condición ocurre cuando la temperatura corporal del perro baja a niveles peligrosos tras una exposición prolongada al frío, al viento o a la humedad.
Los síntomas iniciales suelen incluir temblores, decaimiento y debilidad; en casos más avanzados, pueden presentarse respiración lenta, confusión y dificultad para moverse.
Otro riesgo frecuente es la congelación de tejidos, conocida como frostbite. Veterinarios advierten que las zonas con menor cobertura de pelaje, como orejas, nariz, cola y patas, son las más vulnerables. Estas áreas pueden sufrir cambios en la coloración de la piel, endurecimiento y dolor, y en situaciones extremas el daño puede ser permanente.

Las patas también se ven especialmente afectadas durante el frío. Organizaciones de bienestar animal indican que el contacto constante con superficies frías o húmedas puede provocar grietas en las almohadillas, lo que dificulta la movilidad del perro y le genera molestias al caminar.
A esto se suma el riesgo de residuos químicos que pueden adherirse a la piel y causar irritación o intoxicación si el animal se lame.
Aunque muchas veces pasa desapercibida, la deshidratación es otro efecto asociado a las bajas temperaturas. Expertos explican que el aire frío y seco favorece la pérdida de líquidos a través de la respiración y la piel, mientras que algunos perros reducen su consumo de agua durante esta época, lo que puede afectar su salud general.
Además, los especialistas alertan sobre la toxicidad de ciertas sustancias utilizadas en entornos exteriores. Productos como el anticongelante pueden resultar altamente peligrosos para los perros, ya que incluso pequeñas cantidades ingeridas pueden causar daños graves.

¿Qué perros requieren mayor atención?
Veterinarios recomiendan prestar especial cuidado a ciertos grupos de perros durante el frío. Entre los más vulnerables se encuentran:
- Razas pequeñas o de pelo corto
- Cachorros y perros adultos mayores
- Mascotas con enfermedades cardíacas, respiratorias o articulares
- Animales con bajo peso o sistema inmunológico debilitado
- Perros que pasan la mayor parte del tiempo en exteriores
Cuidar a los perros durante las bajas temperaturas no requiere acciones complejas, pero sí constancia. Especialistas sugieren reducir el tiempo de exposición al aire libre y optar por paseos más cortos cuando el frío es intenso.
El uso de abrigo adecuado es otra medida clave. Veterinarios señalan que suéteres o chaquetas diseñadas para perros ayudan a conservar el calor corporal, especialmente en razas más sensibles al frío.
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También se recomienda revisar y limpiar las patas después de cada salida, retirando humedad o residuos que puedan causar irritación. Mantenerlas secas ayuda a prevenir grietas y lesiones.
La hidratación sigue siendo fundamental. Los expertos aconsejan asegurarse de que el perro tenga acceso constante a agua fresca, aun cuando no muestre mucha sed.
Dentro del hogar, es importante habilitar un espacio cálido y protegido para el descanso. Veterinarios indican que una cama elevada del suelo, mantas y la ausencia de corrientes de aire contribuyen a mantener una temperatura adecuada, sobre todo durante la noche.
De esta manera, proteger a los perros del frío no es solo una cuestión de comodidad. Especialistas en bienestar animal subrayan que la prevención y la observación temprana de cualquier cambio en el comportamiento pueden evitar complicaciones mayores.
En épocas de bajas temperaturas, brindar abrigo, refugio y atención adecuada puede marcar la diferencia en la salud de las mascotas. Al final, los perros dependen completamente de sus cuidadores para mantenerse seguros y saludables, incluso cuando el clima se vuelve más exigente
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