Mitos que sostienen la depresión en silencio y cómo derribarlos
El 13 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, es una llamada global para entender mejor esta enfermedad y derribar creencias que dificultan pedir ayuda y acompañar con empatía.
Por
Betty Carranza
Publicado el 13 de enero de 2026
El 13 de enero, Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, invita a derribar mitos que silencian esta enfermedad y dificultan el acceso a ayuda. La depresión no es debilidad ni simple tristeza: es un trastorno real, con síntomas variados y tratamientos efectivos. Creencias erróneas como “podés superarla con voluntad” perpetúan el estigma. Informarse, escuchar sin juzgar y acompañar con empatía puede transformar vidas. Reconocer las señales y buscar apoyo profesional es un paso esencial hacia el bienestar. Hablar abiertamente sobre salud mental es clave para construir una sociedad más compasiva, informada y libre de prejuicios.
La depresión es una enfermedad real que va más allá de la tristeza y afecta de forma profunda la vida emocional, física y social de millones de personas. La Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud describen la depresión como un trastorno que interfiere con actividades cotidianas como trabajar, dormir o disfrutar de la vida, resultado de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, no simplemente de emociones pasajeras. Esta jornada global nos invita a cuestionar lo que creíamos saber para acompañar con más claridad y compasión.
Lo que no es depresión (y por qué importa saberlo)
Una de las ideas más extendidas sobre la depresión es que se reduce a tristeza. Esa creencia, sin embargo, no coincide con la evidencia clínica: la depresión involucra un conjunto de síntomas que van desde la falta de energía hasta alteraciones del sueño o del apetito, pasando por dificultad para concentrarse o sentimientos persistentes de desesperanza, según explica la clínica Mayo, autoridad en salud mental y física. Estos síntomas deben persistir y afectar la funcionalidad de la persona para considerarse parte de un cuadro depresivo.
Las creencias erróneas sobre la depresión no sólo minimizan su impacto, sino que —al promover estigmas— dificultan que quienes la viven pidan ayuda o reciban un diagnóstico oportuno. En muchos casos aún se piensa que “superarla depende de la fuerza de voluntad” cuando, en realidad, los avances actuales muestran que la depresión es una enfermedad compleja con bases neurobiológicas y ambientales, no un rasgo de carácter personal. Instituciones médicas destacan que los cambios en sustancias químicas del cerebro y la interacción con eventos estresantes o predisposición genética pueden contribuir al desarrollo de esta condición.
Derribando mitos para crear comprensión
A continuación, repasamos algunos de los mitos más comunes que rodean a la depresión, junto a la realidad respaldada por evidencia científica:
Mito 1: La depresión es solo tristeza
Realidad: Si bien la tristeza puede ser un síntoma, la depresión es un trastorno que incluye una gama más amplia de señales, como la pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras, fatiga persistente y cambios en el sueño. Esta complejidad hace que no pueda reducirse a una sola emoción o estado de ánimo.
Mito 2: Si tenés depresión es porque sos débil
Realidad: Asociar la depresión con debilidad personal refuerza el estigma. En realidad, puede afectar a cualquier persona independientemente de su fortaleza o resiliencia percibida. Esta creencia, además, desalienta a pedir ayuda profesional, cuando justamente el apoyo adecuado puede transformar una vida.
Mito 3: La depresión siempre viene después de un evento traumático
Realidad: Aunque experiencias dolorosas pueden desencadenar síntomas depresivos, no todas las personas con depresión han vivido una situación extrema inmediatamente previa. La depresión puede surgir incluso cuando la vida parece “normal”, por la interacción de factores biológicos y psicológicos.
Mito 4: La depresión se supera con pensamientos positivos
Realidad: Pensar en positivo puede ser útil como herramienta complementaria, pero no sustituye el tratamiento clínico ni la intervención profesional. La depresión es tratable con terapia, apoyo social y, en algunos casos, medicación, siempre guiada por un especialista.
Estos mitos recopilados en diversas fuentes como Kaiser Permanente y recursos especializados destacan cómo las ideas equivocadas se mantienen y por qué es necesario confrontarlas con información veraz. Romper estos mitos ayuda a que aquellas personas que viven con depresión se sientan comprendidas y menos aisladas.

Perspectiva de expertos en salud mental
El psiquiatra y profesor Peter D. Kramer, reconocido por su trabajo en depresión clínica, ha subrayado en múltiples entrevistas y publicaciones que entender la depresión como un síndrome multifactorial ayuda a desestigmatizarla y a que más personas busquen tratamiento en sus etapas iniciales. La ciencia moderna coincide en que no existe una única causa ni un solo tratamiento universal, lo que refuerza la idea de abordarla con estrategias personalizadas y basadas en evidencia.
Señales claras para prestar atención
Para saber cuándo una tristeza persistente puede ser algo más que un mal momento, es útil observar varios de estos indicadores que se repiten en la literatura médica:
- Pérdida de interés o placer en actividades antes disfrutadas.
- Cambios pronunciados en el apetito o el sueño.
- Fatiga constante o falta de energía.
- Sentimientos de culpa, inutilidad o desesperanza.
- Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
Ver estos signos como parte de un cuadro más amplio —y no como defectos personales— es clave para buscar acompañamiento profesional oportuno y apoyar con empatía.
Cómo acompañar con respeto y eficacia
Acompañar a una persona con depresión puede marcar una gran diferencia en su proceso de bienestar. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Escuchar sin juzgar, generando un espacio seguro para hablar sobre sus experiencias.
- Animar suavemente a buscar ayuda profesional, sin presionar ni minimizar su situación.
- Acompañar en acciones concretas, como asistir juntos a consultas o actividades saludables.
- Informarse con fuentes confiables para derribar estigmas y ofrecer apoyo basado en datos.
- Respetar los tiempos individuales, ya que la recuperación no es lineal ni igual para todos.
Estas acciones, basadas en recomendaciones de profesionales y recursos confiables, son herramientas poderosas para construir redes de apoyo sólidas.
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Avanzar con empatía
Entender lo que la depresión no es —y reconocer lo que sí es— no solo cambia la manera en que vemos a quienes la viven, sino también cómo interactuamos con ellos. Hoy, más que nunca, es fundamental que la conversación sobre salud mental sea abierta, fundamentada y libre de prejuicios. Al derribar los mitos que sostienen la depresión en silencio, abrimos puertas a la comprensión, al acompañamiento y a la posibilidad de una vida con más bienestar.
Si vos o alguien que conocés está enfrentando síntomas persistentes, buscar ayuda profesional es un acto de cuidado, no de debilidad — una verdad que vale la pena repetir hoy y todos los días.
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