Cruceros bajo alerta: ¿están preparados los puertos para enfrentar brotes infecciosos?
Un estudio europeo alertó que muchos puertos carecen de protocolos sólidos para responder a brotes infecciosos en cruceros.
Por
Evelyn Alas
Publicado el 08 de mayo de 2026
Una revisión científica realizada por investigadores alemanes reveló que muchos puertos del mundo aún no están totalmente preparados para responder a brotes infecciosos en cruceros. El análisis, publicado en la revista Travel Medicine and Infectious Disease, evaluó 23 estudios sobre emergencias sanitarias en barcos, principalmente relacionadas con COVID-19, gripe y gastroenteritis. El caso más estudiado fue el del Diamond Princess durante la pandemia. Los expertos señalaron que la principal debilidad sigue siendo la falta de coordinación entre navieras, autoridades portuarias y sistemas de salud. Además, recomendaron fortalecer protocolos y mejorar la prevención sanitaria entre viajeros.
El reciente brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius, que dejó tres personas fallecidas y mantiene a decenas de pasajeros varados frente a la costa de Cabo Verde, volvió a encender las alarmas sobre un tema que preocupa cada vez más a las autoridades sanitarias: la capacidad de los puertos para responder ante emergencias epidemiológicas en altamar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que siete personas resultaron afectadas durante el viaje que partió desde Ushuaia, Argentina, el pasado 1 de abril. Dos casos fueron confirmados por laboratorio y cinco permanecen como sospechosos. Mientras una persona continúa en estado grave, otras tres presentan síntomas leves.
El caso puso nuevamente bajo la lupa a la industria de cruceros, un sector que moviliza millones de personas cada año y que, debido a la convivencia en espacios cerrados, se convierte en un escenario propicio para la propagación de enfermedades infecciosas.
Una industria en crecimiento y con mayores riesgos
Según cifras de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), en 2023 viajaron 31.7 millones de personas en cruceros alrededor del mundo, una cifra superior a la registrada antes de la pandemia. Las proyecciones indican que para 2028 el número podría alcanzar los 39.5 millones de pasajeros.
En este contexto, investigadores del Centro de Medicina Ocupacional y Marítima de la Universidad Médica de Hamburgo-Eppendorf, en Alemania, realizaron una revisión científica para evaluar cómo reaccionan los puertos cuando un crucero llega con un brote activo a bordo.
El estudio, publicado en la revista Travel Medicine and Infectious Disease, revisó 593 publicaciones científicas realizadas entre 1980 y 2024. Sin embargo, solo 23 estudios cumplían con los requisitos necesarios para analizar la coordinación entre barcos, puertos y autoridades sanitarias.
Los resultados revelaron una realidad preocupante: existe poca evidencia científica sobre la preparación de los puertos y muchos sistemas de respuesta aún presentan debilidades importantes.
COVID-19 dominó los estudios analizados
De los 23 artículos incluidos en la revisión, 15 estaban relacionados con brotes de COVID-19 en cruceros. También se estudiaron casos de gripe común, gastroenteritis y varicela.
El episodio más analizado fue el del crucero Diamond Princess, que en 2020 quedó en cuarentena en el puerto de Yokohama, Japón, durante los primeros meses de la pandemia.
Ese caso evidenció la complejidad de manejar un brote en un barco con miles de personas a bordo. Las autoridades japonesas desplegaron un operativo masivo que incluyó a 472 profesionales del sistema de asistencia médica para coordinar traslados de pacientes hacia hospitales de la región.
Otros estudios describieron escenarios similares, con pasajeros aislados en hoteles, hospitales o domicilios particulares, además de repatriaciones mediante vuelos chárter y cuarentenas obligatorias para tripulantes y turistas.

El principal problema: la falta de coordinación
Uno de los hallazgos más importantes del estudio fue que la coordinación entre todos los actores involucrados sigue siendo el punto más débil.
La respuesta ante un brote depende de la comunicación efectiva entre las navieras, las autoridades portuarias, hospitales, laboratorios y organismos nacionales e internacionales. Sin embargo, varios estudios señalaron que muchos puertos carecen de planes de contingencia actualizados o que estos no están integrados con los protocolos de las compañías de cruceros.
Los investigadores advirtieron que, aunque existe un instrumento formal conocido como Declaración Marítima de Salud (MDH), este mecanismo no siempre garantiza una respuesta rápida y eficiente.
La MDH es un documento que el capitán del barco debe enviar al menos 24 horas antes de arribar a puerto, notificando cualquier situación médica o brote infeccioso detectado a bordo. Con esa información, las autoridades sanitarias pueden activar medidas preventivas antes de que los pasajeros desembarquen.
No obstante, el estudio concluyó que la capacidad de reacción varía considerablemente entre países y puertos, especialmente en regiones donde los recursos sanitarios son limitados.
Las enfermedades se propagan rápido en cruceros
Especialistas señalan que los cruceros presentan condiciones ideales para la transmisión de virus y bacterias.
Miles de personas comparten áreas comunes, restaurantes, piscinas y actividades recreativas durante varios días o semanas. Además, los pasajeros provienen de diferentes países y poseen distintos esquemas de vacunación, lo que aumenta el riesgo de contagios.
Las enfermedades gastrointestinales continúan siendo de las más frecuentes en este tipo de viajes, aunque la pandemia de COVID-19 demostró cómo un virus respiratorio puede expandirse rápidamente dentro de una embarcación.
En el caso del hantavirus, aunque el contagio entre personas es menos común, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia estricta debido a la gravedad que puede alcanzar la enfermedad.
Recomendaciones antes de abordar un crucero
La médica infectóloga Susana Lloveras, ex presidenta de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, recomendó que las personas revisen su historial médico y esquema de vacunación antes de embarcarse en un crucero.
La especialista enfatizó que los viajeros deben contar con vacunas actualizadas, especialmente contra gripe y COVID-19, además de aquellas requeridas según el destino del viaje.
También aconsejó mantener medidas básicas de prevención, como el lavado frecuente de manos y el consumo seguro de alimentos y agua, para reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales.
Otro aspecto importante es evaluar si la persona está en condiciones de enfrentar travesías largas y alejadas de centros hospitalarios, especialmente adultos mayores o pacientes con enfermedades crónicas.
Además, recomendó informarse sobre enfermedades transmitidas por mosquitos o garrapatas en los puertos de escala, ya que los riesgos sanitarios cambian según la región visitada.
Un desafío global pendiente
La revisión científica concluyó que todavía existe poca investigación sólida sobre la preparación de los puertos frente a brotes infecciosos en cruceros.
Aunque la pandemia permitió mejorar algunos protocolos, los investigadores consideran urgente fortalecer la coordinación internacional, actualizar los planes de contingencia y desarrollar sistemas de respuesta más rápidos y eficientes.
Con una industria de cruceros en constante crecimiento, expertos advierten que los desafíos sanitarios seguirán aumentando y que los países deberán prepararse mejor para evitar que futuras emergencias se conviertan en crisis de gran escala.
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