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Carta al jefe del MOP: Deje de chingar, ministro

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Por Paolo Luers
Periodista

Ciudadano Romeo Rodríguez Herrera:

Siempre que en La Escalón se denunció la sistemática destrucción y obstrucción de las aceras por parte de negocios que las ocupaban como parqueo, el MOP dijo: es asunto de la Alcaldía. Como esta tampoco asumió la responsabilidad, las aceras se convirtieron en parqueos para los negocios colindantes. Caminando por las aceras, uno se topa con carros y otros obstáculos que le obligan a caminar por el carril asignado a vehículos.

De repente, el MOP detectó su responsabilidad con el peatón y decidió intervenir en un asunto de aceras, aunque legalmente no le toca. Y por pura casualidad, la primera y única vez que el MOP interviene en un asunto de aceras, es para afectar el proyecto del grupo Simán. Para ser más preciso: para chingarle la vida y los negocios a un hombre, a quien desde las alturas del poder gubernamental han declarado opositor y enemigo: Miguel Ángel Simán, expresidente de FUSADES. Su otro pecado: es hermano de Javier Simán, a quien Batman Bukele teme como adversario, aunque ya no esté en la jugada política.

El proyecto Millennium Plaza, en el Paseo Escalón, lo dirige Miguel Ángel Simán. Como hombre riguroso y cuidadoso que es, tiene en regla todos los permisos que requiere un proyecto de construcción de este tipo. Le han costado, porque desde la llegada de Nuevas Ideas al gobierno y la alcaldía capitalina, todo se le ha complicado. Simán y sus arquitectos e ingenieros tuvieron que pelear cada detalle, perdieron mucho tiempo y como en construcción el tiempo es dinero, perdieron millones. Ahora, cuando la Plaza está por inaugurarse y las empresas inquilinas por iniciar sus operaciones, usted manda a cerrar el proyecto y a suspender los trabajos pendientes.

La razón que usted da: “Los Simán” se han robado la acera del Paseo Escalón. Esta decisión no tiene fundamentos legales, sino claramente políticos y propagandísticos. Ni tiene usted competencia para mandar a suspender nada, ni tampoco es cierto que “los Simán” se hayan robado la acera. La cambiaron, la desviaron unos metros, así como está en los planes aprobados por la instancia competente, que es el OPAMSS, la Oficina de Planificación del Área Metropolitana. Esta entidad depende del Consejo de Alcaldes del Gran San Salvador, pero de ninguna manera del MOP.

El MOP no tiene vela en este entierro. No aprueba, ni desaprueba, no puede multar, ni sancionar, y ciertamente no cerrar y suspender. Así sería en un Estado de Derecho. En un Estado de Hecho, como ustedes están estableciendo, un ministro puede hacer lo que le dé la gana o lo que el presidente le ordene. Así que los trabajos en Millennium están suspendidos por órdenes ilegales del MOP, y los propietarios pierden más tiempo y más dinero, y tal vez unos contratos ya firmados con empresas que querían operar en la plaza o la torre. De esto se trata: chingar a quienes consideran opositores, ¿verdad don Romeo?

No se trata de la acera o de los derechos de los peatones, los cuales de repente usted ha decidido proteger, aunque sea en una sola cuadra de la Escalón, donde por casualidad hay un proyecto de construcción y desarrollo comercial de “los Simán”…

De todos modos, Millennium Plaza tendrá su acera. Que la acera aún no está habilitada se debe a que no han terminado los trabajos – y con la intervención de usted se va a prolongar esta situación.

Lo que hicieron los arquitectos del proyecto -y lo que aprobaron los arquitectos de OPAMSS- es desviar la acera por unos metros para crear espacio para una bahía de vehículos enfrente de la plaza. Si hubieran dejado la acera en su ubicación original, en la entrada y salida de esta bahía se hubieran creado cruces de peatones con vehículos. Desviando un corto tramo de la acera para adentro del terreno de Millennium (pero siempre sin entrar a la plaza), se evitan los cruces entre peatones y vehículos. El peatón camina unos metros más, pero de manera segura. Y el tráfico es fluido.

Si con esta chingadera ustedes quieren lograr que “los Simán” se rindan (sea pidiendo cacao al presidente, o sea abandonando sus negocios y su país), están soñando. Los van a atacar ferozmente, les van a causar daños económicos y tal vez obligarlos -por la fuerza, no por la ley- a modificar el diseño de la entrada a su plaza. Van a afectar a empresas y trabajadores. Mientras tanto, miles de kilómetros de aceras en toda la ciudad van a quedar obstruidas, rotas, deshechas e intransitables para los peatones.

Aunque sé que es en balde, le digo: deje de chingar, ministro. Deje que la gente trabaje.

Saludos, Paolo Luers

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Las Cartas De Paolo Lüers Ministerio De Obras Públicas Opinión Romeo Rodríguez SIMÁN

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