Muere el rey Harald V a los 89 años, el "símbolo" de Noruega
El monarca, que gobernó durante 35 años y defendió una Noruega abierta y tolerante, había sostenido que no abdicaría porque juró ejercer el cargo de por vida.
Noruega perdió este 28 de agosto a una de sus figuras más representativas. El rey Harald V murió a los 89 años después de 35 años en el trono y tras haberse negado a abdicar pese a los problemas de salud que enfrentó durante sus últimos años.
“Con profunda tristeza anunciamos que Su Majestad el rey Harald nos dejó el día de hoy. El rey Harald falleció apaciblemente en el hospital nacional (Rikshospitalet) el viernes 28 de agosto, a las 6:35”, comunicó el Palacio Real.
El monarca permanecía hospitalizado desde el 17 de agosto y padecía anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre caracterizada por la destrucción de los glóbulos rojos a un ritmo mayor de lo normal.

Su condición se deterioró en los últimos días. El jueves, la Casa Real había informado que su estado era “extremadamente grave”, provocando que numerosos ciudadanos acudieran a los alrededores del Palacio Real de Oslo para dejar flores y mensajes.
Tras conocerse su muerte, la bandera del Palacio fue colocada a media asta y el Gobierno decretó luto nacional hasta el funeral.
“Claro que es triste. Es un símbolo de nuestro país. Y naturalmente, es triste que algo tan hermoso termine”, dijo a AFP Maja Otvik, una noruega de 36 años que se encontraba frente al Palacio.
Caroline Vagle, experta en realeza del periódico SE og Hør, describió de otra manera la relación que muchos noruegos desarrollaron con el monarca: “Muchos de nosotros tenemos la sensación de haber perdido al abuelo de toda la nación”.

Harald V se negó a abdicar
Harald llegó al trono en 1991 tras la muerte de su padre, el rey Olav V. Desde entonces encabezó la monarquía durante 35 años y se convirtió en el decano de los monarcas europeos.
Aunque durante sus últimos años tuvo reiterados problemas de salud, Harald rechazó la posibilidad de abdicar.
Su argumento era que había jurado ante el Parlamento desempeñar sus responsabilidades como rey durante toda su vida.
Durante su reinado también proyectó una imagen de apertura y tolerancia que quedó plasmada en uno de sus discursos más recordados.
“Los noruegos son chicas que aman a chicas, chicos que aman a chicos, y chicas y chicos que se aman entre sí”, expresó en 2016, cuando celebraba 25 años en el trono.
“Los noruegos creen en Dios, Alá, el Universo y en nada”, añadió entonces.

Haakon asume el trono
La muerte de Harald activó inmediatamente la sucesión. Su hijo Haakon, de 53 años, se convirtió automáticamente en el nuevo monarca de Noruega.
Su hija Ingrid Alexandra, de 22 años, pasó a ser la princesa heredera. El primer ministro Jonas Gahr Støre expresó su “profunda tristeza” por el fallecimiento del rey y el país inició un periodo de luto nacional que se extenderá hasta el día de los funerales.
La muerte de Harald también generó reacciones entre las principales monarquías europeas. El rey Carlos III del Reino Unido recordó la “calidez y humildad” de quien llamó su “querido primo”.
Los reyes de España también enviaron sus condolencias y destacaron la “dedicación incansable al servicio de Noruega y de su pueblo, antes y durante sus 35 años de reinado”.
Las casas reales de Países Bajos, Bélgica, Suecia y Dinamarca se sumaron a los mensajes de pésame.
Una monarquía golpeada por polémicas
Los últimos años del reinado de Harald estuvieron marcados no solo por sus problemas de salud, sino también por controversias que afectaron a la familia real.
Una de ellas involucró a Mette-Marit, esposa de Haakon, luego de que documentos relacionados con Jeffrey Epstein revelaran este año contactos que mantuvo con el financiero estadounidense entre 2011 y 2014. Epstein ya había sido condenado en Estados Unidos por solicitar servicios sexuales de una menor.
Mette-Marit también ha enfrentado una delicada situación de salud debido a una enfermedad pulmonar y recibió un trasplante de pulmones en junio.
A esas dificultades se sumaron los problemas judiciales de Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior a su matrimonio con Haakon.
Sin embargo, Harald conservó una elevada popularidad entre los noruegos hasta el final de su vida.
Su fallecimiento cierra una etapa de 35 años para la monarquía y abre otra encabezada por su hijo Haakon, mientras miles de ciudadanos despiden al rey que llegó a ser descrito como un “símbolo” del país.
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