Conoce al exitoso "Doctor en motos", orgullosamente viroleño
Zacatecoluca tiene su "Doctor en motos", una historia de contrastes que tuvo recientemente un reconocimiento que puso en alto a El Salvador a nivel LATAM
“Yo nací y crecí en un taller”, cuenta el mecánico salvadoreño al recordar su acercamiento al oficio. Antes de estudiar sus procedimientos o enfrentarse a una evaluación internacional, las herramientas y los motores ya formaban parte de su entorno cotidiano.
“Yo crecí, como te digo, en medio de la grasa del aceite”, expresa. Aquella familiaridad le permitió adquirir conocimientos de mecánica de vehículos desde pequeño, aunque no significó que tuviera decidido dedicarse a esa actividad durante toda su vida.
Roque también quiso explorar una profesión distinta. “Yo tengo estudios en medicina”, explica sobre una etapa de su formación que contrasta con el trabajo que desempeña actualmente. En su relato, el interés por conocer otra área convive con una relación con la mecánica que nunca desaparece.

Con el tiempo, decidió concentrarse en las motocicletas. Al explicar esa elección, compara el trabajo con los automóviles, cuyos componentes describe como más pesados, con una especialidad que considera más rápida de intervenir. A los conocimientos que ya tenía añadió estudios específicos para atender estos vehículos.
“De ahí estudié bastante en el área de motocicleta”, señala. Su preparación incluye cursos en línea de Colombia y capacitación constante en electrónica, un campo al que presta atención para comprender los sistemas que incorporan las motos.
Ese aprendizaje lo llevó a participar en Master Mech, competencia organizada por Bajaj y celebrada en Colombia en junio de 2026. Según el comunicado del certamen, México obtuvo el primer lugar, El Salvador terminó segundo y Costa Rica completó el podio.
Para Roque, competir también significó enfrentarse a los nervios de demostrar sus conocimientos ante evaluadores procedentes de India. La exigencia, recuerda, iba más allá de reconocer una pieza o explicar de manera general para qué servía.
Como ejemplo, menciona una válvula de motocicleta. Identificarla podía resultar sencillo para un mecánico; la dificultad comenzaba cuando los evaluadores le pedían determinar su estado: “Está buena, está mala, mírala”, recuerda sobre el tipo de preguntas que debía resolver.

La respuesta exigía medir y conocer los parámetros de la pieza. “Tienes que saber cuánto tiene que medir su válvula, cuál es su tolerancia de rango de funcionamiento”, explica. No bastaba con una impresión visual: había que aplicar conocimientos técnicos para determinar si podía funcionar correctamente.
“Eso es la técnica aplicada a la mecánica”, resume. Su descripción de la prueba muestra la importancia que concede a estudiar, incluso después de adquirir experiencia en un taller: reconocer un componente es apenas el comienzo del diagnóstico.

De la última parte de la competencia conserva un recuerdo particular. Según su testimonio, consiguió poner en marcha la motocicleta utilizada en la evaluación cuando los otros participantes no lo lograron: “Fui el único que la arrancó”, afirma.
Como reconocimiento adicional por el segundo lugar, Grupo UMA anunció que le entregará una motocicleta. Para el salvadoreño, la experiencia internacional se suma a un recorrido que comenzó entre herramientas, pasó por los estudios de medicina y continúa con la formación en el oficio que finalmente eligió.


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