Moody’s: acuerdo por pensiones aliviará presión fiscal en El Salvador, pero la deuda seguirá elevada
El acuerdo con el FMI aliviaría la presión por pensiones en 2027, pero Moody’s advierte que El Salvador debe mantener la disciplina fiscal para reducir su deuda.
El entendimiento con el FMI reduce el riesgo de falta de liquidez, pero Moody’s prevé que la deuda pública supere el 90% del PIB en 2027.
El acuerdo entre El Salvador y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para atender obligaciones del sistema de pensiones reduce las presiones financieras previstas para 2027. Sin embargo, Moody’s Ratings advierte que el país todavía enfrenta el desafío de controlar una deuda pública elevada y mantener la disciplina fiscal durante los próximos años.
La evaluación se centra en unos $2,300 millones en obligaciones previsionales acumuladas durante el período de gracia que termina en abril de 2027. El esquema discutido con el organismo permitiría distribuir su pago a largo plazo y disminuir la necesidad de disponer de una elevada cantidad de efectivo en un solo momento.
Según la valoración de Moody’s recogida por Bloomberg Línea, este entendimiento facilita la continuidad del programa financiero y ofrece mayor certeza sobre cómo se atenderá ese compromiso. La operación, sin embargo, mantiene las obligaciones dentro de las cuentas públicas.
¿Cómo se atenderían las obligaciones de pensiones?
El mecanismo contempla convertir la mayor parte del monto pendiente en nuevos certificados de pensiones de largo plazo. Estos instrumentos permitirían reconocer la obligación y atenderla mediante pagos periódicos de capital e intereses a partir de finales de 2027.
En términos prácticos, distribuir los vencimientos daría al Gobierno más margen para organizar sus recursos. La diferencia está entre contar con efectivo para cumplir un pago inmediato y tener capacidad de sostener las obligaciones durante varios años: mejorar la primera condición no resuelve automáticamente la segunda.

El reconocimiento de estos compromisos también tendrá un efecto en los indicadores fiscales. El FMI proyecta que la deuda bruta del sector público no financiero llegará al 89.2 % del producto interno bruto (PIB) en 2027, frente al 85 % estimado para 2026.
Por su parte, Moody’s calcula que el endeudamiento público superará el 90 % del PIB el próximo año. Las cifras corresponden a las estimaciones de cada institución.
La disciplina fiscal seguirá siendo determinante
Para Moody’s, el reto será mantener superávits primarios y conseguir que la deuda disminuya de forma sostenida después del aumento previsto en 2027. Un superávit primario ocurre cuando los ingresos públicos superan los gastos antes de incluir el pago de intereses.
El FMI también ha señalado la necesidad de impulsar reformas de pensiones y del servicio civil, fortalecer las reservas de liquidez del Gobierno y proteger el gasto social prioritario. Estas medidas forman parte de los objetivos del programa para mejorar las finanzas públicas.
El pasado 1 de octubre, el Directorio Ejecutivo del organismo completó la segunda y tercera revisión del acuerdo con El Salvador, lo que habilitó un desembolso inmediato de aproximadamente $138 millones.
El programa, aprobado en febrero de 2025, tiene una duración de 40 meses y permite acceder a unos $1,400 millones. Su continuidad está vinculada al cumplimiento de los compromisos establecidos y a las evaluaciones periódicas del organismo.
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