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Los habitantes del cantón Apulo trasladan a la Virgen de Dolores en lancha.

En lancha, la Virgen de Dolores recorre el lago de Ilopango entre fe y antorchas

La Virgen de Dolores volvió a cruzar el lago de Ilopango en una procesión nocturna marcada por la fe, la música y la participación comunitaria.

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Resumen del artículo:

Faroles, flores y antorchas iluminaron el lago de Ilopango durante la tradicional procesión acuática de la Virgen de Dolores. Después de visitar la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, en Joya Grande, la imagen regresó hacia Apulo acompañada por unas 50 lanchas, según los organizadores. La comunidad prepara desde temprano los adornos de la embarcación y mantiene una tradición que, aseguran sus participantes, se realiza desde hace décadas. Al llegar a Apulo comenzó a llover, pero los fieles continuaron la procesión hasta la ermita, donde realizaron rezos antes de trasladar la imagen al lugar en el que pasaría la noche.

La tradicional procesión acuática de la Virgen de Dolores volvió a recorrer este 14 de septiembre el lago de Ilopango, en una jornada que unió a fieles de Joya Grande y Apulo. Durante el trayecto nocturno, la imagen avanzó entre una caravana de almenos 30 lanchas, farolitos de colores y antorchas que iluminaron el recorrido.

La imagen regresó hacia Apulo a bordo de una lancha preparada especialmente para la ocasión, en un recorrido de aproximadamente 40 minutos. Flores y faroles de colores rodeaban a la Virgen, mientras otras embarcaciones avanzaban detrás. De acuerdo con los organizadores, unas 30 lanchas participaron en la procesión.

La Virgen de Dolores fue colocada sobre una lancha adornada con flores y farolitos para cruzar el lago de Ilopango. Foto
La Virgen de Dolores fue colocada sobre una lancha adornada con flores y farolitos para cruzar el lago de Ilopango. Foto Jessica Orellana

La jornada había comenzado horas antes en Apulo. Desde ahí, fieles se trasladaron hacia el cantón Joya Grande, en el distrito de Santiago Texacuangos, donde la imagen visitó la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, ubicada frente al lago.

Allí se celebró una misa en honor a la Virgen de Dolores. Al finalizar, los asistentes compartieron un refrigerio antes de prepararse para uno de los momentos más esperados de la noche: el regreso de la imagen sobre las aguas de Ilopango.

Antorchas, música y cohetes de vara acompañaron la salida desde la iglesia. Las reinas de las fiestas participaron en el traslado de la imagen hasta el atrio y posteriormente hacia la embarcación que la llevaría de vuelta a Apulo.

La embarcación principal encabezó una caravana de unas 30 lanchas durante el recorrido por el lago. Foto
La embarcación principal encabezó una caravana de unas 30 lanchas durante el recorrido por el lago. Foto Jessica Orellana

Una lancha que la comunidad prepara desde temprano

Detrás de la escena iluminada sobre el lago hay horas de trabajo comunitario.

Alexi Rivas, coordinador de liturgia central de la ermita Nuestra Señora de Dolores, explicó a elsalvador.com que seis sectores de la iglesia participan en la elaboración de los farolitos que adornan la embarcación.

“Cada sector entrega un grupo de farolitos. Y entre toda la comunidad pues del cantón realizamos la lancha. Venimos aquí desde la mañana a arreglarla, a montar los farolitos y también a montar el arreglo floral”, relató.

Desde horas de la mañana, Alexi Rivas y otros miembros de la comunidad prepararon la lancha con farolitos y arreglos florales. Foto Jessica Orellana
Desde horas de la mañana, Alexi Rivas y otros miembros de la comunidad prepararon la lancha con farolitos y arreglos florales. Foto Jessica Orellana

Los colores tampoco se colocan al azar. Según Rivas, los grupos se distribuyen la elaboración para conseguir variedad: unos preparan los morados; otros, los verdes o amarillos.

En el montaje directo de la lancha participan ocho personas y alrededor de otras 16 colaboran en la elaboración de los faroles, detalló.

La tradición tiene además un elemento que la distingue. Rivas señaló que es conocida por la comunidad como la “procesión de antorchas”, debido al uso del fuego durante el recorrido.

“Esta es la procesión, no se conoce tanto como farolitos sino que la procesión de antorchas”, explicó.

Integrantes de seis sectores de la comunidad colaboraron en la elaboración de los farolitos utilizados para decorar la lancha. Foto
Integrantes de seis sectores de la comunidad colaboraron en la elaboración de los farolitos utilizados para decorar la lancha. Foto Jessica Orellana

La Virgen visita a la comunidad vecina

El recorrido representa también el encuentro de dos comunidades religiosas ubicadas a orillas del mismo lago.

“Es una tradición, ya es una tradición de años de que se va a visitar al cantón vecino porque compartimos la fe”, explicó Rivas.

Una integrante de la comunidad de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús resumió el recibimiento como “una alegría” y recordó que la visita se mantiene desde hace muchos años.

“Nosotros decimos que ya es una tradición. Porque la madre viene donde el hijo, porque nuestro patrón es el Sagrado Corazón. El consejo con mucha alegría siempre lo hemos recibido”, expresó.

Las reinas de las fiestas participaron en el traslado de la Virgen de Dolores antes de su regreso en lancha hacia Apulo. Foto Jessica Orellana

El padre Ulises Mendoza, párroco de la parroquia San Cristóbal de Ilopango, explicó que la actividad se realiza como parte de las vísperas de la celebración de la Virgen de Dolores.

Tras finalizar la misa en Joya Grande, el sacerdote anticipó la dimensión que tendría el recorrido de regreso.

“Ahora vamos a proceder a la procesión con los farolitos, que es la Santísima Virgen María en una lancha principal acompañada de, a lo mejor, hoy pueden ser hasta 50 lanchas”, dijo.

Para Mendoza, la tradición también está relacionada con las familias cuya vida cotidiana transcurre alrededor del lago.

“En este lugar hay mucha gente que trabaja, mucha gente que vive del turismo también”, señaló, al explicar que durante la celebración los fieles piden protección para los lugareños y quienes visitan Ilopango.

Música, cohetes de vara y antorchas acompañaron la salida de la Virgen de Dolores desde Joya Grande. Foto Jessica Orellana
Música, cohetes de vara y antorchas acompañaron la salida de la Virgen de Dolores desde Joya Grande. Foto Jessica Orellana

La lluvia tampoco detuvo la procesión

Al llegar a Apulo, fuegos artificiales y fieles esperaban a la caravana. La Virgen fue bajada de la embarcación cuando la lluvia comenzó a caer.

El agua, sin embargo, no puso fin a la jornada.

Los asistentes continuaron con la procesión terrestre hasta la ermita, donde realizaron rezos antes de trasladar la imagen a la casa en la que permanecería resguardada durante la noche.

La lluvia es una vieja conocida para quienes organizan el recorrido. Rivas recordó que en ocasiones anteriores han tenido que esperar a que pase una tormenta para proteger los faroles.

“Solo que llueva sí cuesta un montón”, contó. El año pasado, recordó, las condiciones meteorológicas también obligaron a retrasar la salida.

Una tradición de décadas sobre Ilopango

La comunidad no precisa un año exacto para el inicio de la procesión, pero sus integrantes aseguran que lleva décadas realizándose.

Rivas estima, además, que la imagen de la Virgen tiene más de 50 años. Este año fue sometida a una restauración debido a los daños acumulados con el paso del tiempo, especialmente en el rostro.

La pandemia fue la principal interrupción que recuerda la comunidad. Ante las restricciones para navegar en grupo, los fieles optaron entonces por mantener el gesto de forma simbólica: colocaron la imagen en una lancha adornada con farolitos, pero sin realizar el recorrido tradicional por el lago.

Este 14 de septiembre, la escena volvió a extenderse sobre el agua: una imagen rodeada de flores, decenas de pequeñas luces y lanchas avanzando en caravana.

La lluvia apareció al final, pero los fieles continuaron a pie. Entre antorchas, rezos y música, la Virgen de Dolores completó otro recorrido de una tradición que sigue conectando a las comunidades de las orillas del lago de Ilopango.