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Ciudad Vieja, la antigua capital que revela el origen de San Salvador

Ciudad Vieja, la antigua capital que revela el origen de San Salvador

En el inicio del mes patrio, Ciudad Vieja recuerda dónde comenzó la historia de la capital salvadoreña hace cinco siglos.

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Resumen del artículo:

Ciudad Vieja, ubicada en la hacienda La Bermuda, cerca de Suchitoto, conserva vestigios de una de las primeras villas de San Salvador. La primera fundación fue en 1525 por órdenes de Pedro de Alvarado y, en 1528, la ciudad fue trasladada al valle de La Bermuda. En 1545 pasó al valle de Las Hamacas. El sitio arqueológico revela detalles sobre la vida colonial temprana, la convivencia entre españoles, africanos, indígenas aliados y pueblos locales, además de hallazgos como fraguas, restos de alimentos y una moneda antigua. Aunque no está abierto al público, sigue siendo clave para la memoria histórica.

Septiembre abre una oportunidad para volver la mirada hacia los lugares donde comenzó la historia de El Salvador. Uno de ellos es Ciudad Vieja, el sitio arqueológico ubicado en la hacienda La Bermuda, cerca de Suchitoto, donde se asentó una de las primeras villas de San Salvador y donde todavía se conservan huellas del siglo XVI.

Aunque hoy el sitio no está abierto al público, Ciudad Vieja sigue siendo clave para entender cómo nació la capital salvadoreña, cómo se organizó la vida colonial temprana y cómo convivieron distintos grupos en un territorio marcado por la conquista, la resistencia indígena y el mestizaje.

La primera villa de San Salvador fue fundada en 1525 por órdenes de Pedro de Alvarado. Luego, en 1528, debido a rebeliones indígenas, fue trasladada al valle de La Bermuda. Años después, en 1545, la ciudad se movió al valle de Las Hamacas, donde se desarrolló la historia posterior de la capital.

Ese recorrido, del valle de La Bermuda al valle de Las Hamacas, ayuda a entender que San Salvador no nació donde hoy se levanta el centro capitalino, sino en un espacio arqueológico que todavía guarda información valiosa sobre los primeros años de la ciudad.

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Ubicación geográfica del asentamiento Ciudad Vieja. Ilustración elaborada por Claudia Alfaro. Foto archivo / Cortesía MiCultura

Una antigua capital con historia bajo tierra

Ciudad Vieja fue abandonada apenas 17 años después de su fundación, pero ese corto período dejó rastros importantes. Las investigaciones arqueológicas la han señalado como uno de los sitios coloniales del siglo XVI mejor conservados en América.

Sus restos permiten identificar calles, viviendas, espacios públicos, áreas religiosas y estructuras defensivas. En lugar de ser solo un punto militar, las excavaciones han mostrado que se trató de una villa organizada, con actividad económica, vida cotidiana y presencia de distintos grupos sociales.

En este antiguo asentamiento convivieron españoles, africanos, indígenas aliados como tlaxcaltecas y mayas, además de pueblos locales como pipiles y lencas. Esa composición muestra que la diversidad cultural ya estaba presente desde los primeros años de la colonia.

La antigua villa también tuvo una iglesia principal dedicada a la Santísima Trinidad. Su primer párroco fue Pedro Ximénez. En ese templo se registró en 1540 una de las primeras bodas religiosas documentadas en el territorio, entre el español Francisco Castellón y Catalina Gutiérrez, una mujer mestiza.

Ciudad Vieja, ubicada en la hacienda La Bermuda, cerca de Suchitoto, conserva vestigios de una de las primeras villas de San Salvador.
Ciudad Vieja, ubicada en la hacienda La Bermuda, cerca de Suchitoto, conserva vestigios de una de las primeras villas de San Salvador.

Herrerías, comercio y vida cotidiana

Los hallazgos en Ciudad Vieja también revelan cómo se trabajaba y cómo se vivía en aquella villa. En el sitio se encontraron algunas de las primeras fraguas coloniales del territorio, espacios donde se fabricaban utensilios e instrumentos de hierro necesarios para la vida diaria.

Para 1532, la villa contaba con 52 encomenderos. Entre ellos se menciona a Sancho de Figueroa, quien tuvo en encomienda tierras de Cojutepeque y Zinacantan, hoy Tamanique. También fue pionero en el cultivo de caña de azúcar y propietario de tiendas en la plaza mayor.

La información arqueológica también permite asomarse a la dieta de sus habitantes. En antiguos basureros se han encontrado restos que indican consumo de cerdo, jabalí, pavo americano, gallina castellana, pescado local, jutes y otros animales vinculados a prácticas alimentarias de la época.

Estos detalles son importantes porque muestran que Ciudad Vieja no solo fue un punto de conquista. Fue un espacio de adaptación, comercio, alimentación, religión, trabajo y mezcla cultural.

La primera fundación fue en 1525 por órdenes de Pedro de Alvarado y, en 1528, la ciudad fue trasladada al valle de La Bermuda.
La primera fundación fue en 1525 por órdenes de Pedro de Alvarado y, en 1528, la ciudad fue trasladada al valle de La Bermuda.

Una ciudad pensada para la defensa

La ubicación de Ciudad Vieja tampoco fue casual. El asentamiento estaba en un terreno elevado, lo que facilitaba la vigilancia y el control del territorio. Además, contaba con garitas de entrada, murallas y una arquitectura pensada para la defensa.

Las construcciones combinaban materiales y técnicas propias del siglo XVI. Los edificios públicos y privados tenían cimientos de piedra, paredes de adobe o tapia, y techos de teja de barro o zacate.

Esa mezcla de materiales ayuda a reconstruir la forma en que los primeros habitantes adaptaron sus viviendas y espacios comunitarios a las condiciones del lugar.

Uno de los hallazgos más llamativos es una moneda de plata, un real acuñado en Europa para los Reyes Católicos. Según los estudios citados, la pieza no estaba autorizada para circular en el Nuevo Mundo porque le faltaba la letra “F”, que certificaba su uso en América.

El hallazgo evidencia la circulación de objetos de valor y las conexiones de la villa con redes económicas más amplias, incluso en un momento temprano de la colonia.

Un sitio que invita a repensar el país

Ciudad Vieja no es un destino turístico abierto para recorrer, pero sí un lugar fundamental para la memoria histórica del país. Su valor está en lo que permite comprender: el origen de San Salvador, los primeros contactos y tensiones de la colonia, la diversidad de sus habitantes y la manera en que se fue formando una nueva sociedad.

En el mes patrio, recordar Ciudad Vieja permite ir más allá de los actos cívicos y mirar el pasado con mayor profundidad. La historia salvadoreña no empezó en un solo edificio ni en una sola fecha, sino en territorios donde se cruzaron pueblos, conflictos, oficios, creencias y formas de vida.

A cinco siglos de aquellos primeros asentamientos, el sitio arqueológico de La Bermuda sigue ofreciendo respuestas sobre cómo comenzó la capital y cómo se transformó el territorio que hoy conocemos como El Salvador.

Aunque todavía guarda secretos por falta de nuevas excavaciones, Ciudad Vieja permanece como un puente hacia las raíces del país y como una invitación a valorar el patrimonio que ayuda a explicar de dónde venimos.

Con información de archivo de El Diario de Hoy

TAGS:  El Salvador | Independencia | San Salvador

CATEGORIA:  Noticias | Nacional