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La falta de lluvias ha afectado el desarrollo de los cultivos de maíz en San Esteban Catarina, donde productores reportan pérdidas de hasta el 90% de sus siembras. Foto/ Jessica Orellana

Protección Civil advierte que déficit de lluvias pone en riesgo cosecha de maíz y frijol

Protección Civil advierte que si continúa la falta de lluvia será difícil que salga la cosecha postrera de granos básicos.

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Resumen del artículo:

Protección Civil advirtió que el déficit de lluvias podría afectar la segunda cosecha de maíz y frijol en El Salvador. El director Luis Alonso Amaya explicó que, si se mantiene la falta de precipitaciones, será difícil que salga la cosecha postrera o tunalmil. Aunque algunos productores ya recolectan la primera siembra, la preocupación se concentra en los próximos meses. La alerta roja por sequía incluye monitoreo de lluvias, caudales de ríos, distritos de riego y seguridad alimentaria. La ganadería también enfrenta presión por la menor disponibilidad de pastos y alimento para animales.

El déficit de lluvias que afecta a El Salvador podría comprometer la segunda cosecha de maíz y frijol, conocida en el campo como postrera o tunalmil, advirtió el director general de Protección Civil, Luis Alonso Amaya, en el marco de la alerta roja por sequía meteorológica y agrícola.

Amaya explicó que el país arrastra un déficit hídrico importante durante el actual período lluvioso, una situación que ya incide en la agricultura y la ganadería, sectores que dependen directamente de las precipitaciones entre mayo y octubre.

“A menor cuantía en cuanto a precipitaciones se refiere, menor probabilidad de desarrollo de los cultivos, particularmente del maíz y el frijol”, señaló el funcionario durante una entrevista en Canal 10.

Según Amaya, algunos agricultores lograron sembrar temprano con las primeras lluvias y ya están recolectando parte de esa producción. Sin embargo, la preocupación está ahora en la segunda cosecha.

“La preocupación ahora radica en que si se mantiene el déficit hídrico difícilmente va a salir la segunda cosecha. Ese es el tema central”, afirmó.

Productores de San Esteban Catarina reportan pérdidas de entre el 75% y 90% en sus cultivos de maíz debido a la falta de lluvias.
Productores de San Esteban Catarina reportan pérdidas de entre el 75% y 90% en sus cultivos de maíz debido a la falta de lluvias. Foto/ Jessica Orellana

La postrera bajo presión

En las zonas rurales, muchas familias siembran granos básicos en dos momentos del año. La primera cosecha depende de las lluvias iniciales, mientras la postrera se desarrolla con las precipitaciones posteriores.

Amaya recordó que, en el campo, estas cosechas suelen servir para dos propósitos: asegurar la alimentación del siguiente año y generar algún ingreso mediante intercambio o venta de parte de la producción.

Por eso, un impacto en la segunda cosecha puede sentirse no solo en los cultivos, sino también en la seguridad alimentaria y en los medios de vida de familias que dependen de la agricultura de subsistencia.

El director de Protección Civil aclaró que el país no se encuentra en una situación de hambruna, pero dijo que las instituciones buscan anticiparse para evitar llegar a un escenario crítico.

“No es que estamos ante una situación de hambruna, lo que estamos previendo es no llegar a eso”, expresó.

La falta de lluvias impidió el desarrollo de algunas mazorcas, que quedaron pequeñas y son conocidas por los productores como “mulquites”.
La falta de lluvias impidió el desarrollo de algunas mazorcas, que quedaron pequeñas y son conocidas por los productores como “mulquites”.

Monitoreo de lluvia, ríos y distritos de riego

La alerta roja implica un monitoreo más estricto en territorios con mayor déficit de agua, especialmente en zonas del Corredor Seco. Amaya mencionó distritos como Guatajiagua, Yamabal, Arambala, Jucuapa y Chinameca, donde la falta de lluvia puede profundizar condiciones que históricamente han sido difíciles.

El seguimiento no se limita a revisar si llueve o no. Según explicó, las autoridades están observando acumulados diarios, distribución territorial de las lluvias, caudales de ríos, niveles de agua y disponibilidad en distritos de riego.

El funcionario señaló que algunas lluvias recientes se han concentrado en el Área Metropolitana de San Salvador y en zonas de cadena montañosa, pero no han caído de manera uniforme en todo el territorio.

También mencionó que ríos como el Paz, Jiboa, Lempa y Grande de San Miguel deberían presentar caudales más importantes a estas alturas del año, pero en algunos casos no parecen tener los niveles usuales.

Sequía también presiona a la ganadería

El déficit de lluvias no solo afecta al maíz y frijol. La ganadería también enfrenta presión por la reducción de pastos y por la necesidad de preparar alimento para la época seca.

Amaya explicó que en zonas como el Bajo Lempa, tanto en la ribera occidental como oriental, hay sembradíos de pasto utilizados por ganaderos para elaborar silos y alimentar reses durante los meses con menor disponibilidad de alimento.

También mencionó territorios con importancia ganadera como el sur de Ahuachapán, San Francisco Menéndez, Jujutla, Guaymango, así como zonas bajas de Usulután y San Vicente.

En algunos lugares, dijo, incluso se cultiva una variedad de maíz destinada a producir alimento para animales, no necesariamente para consumo humano.

cultivos de maíz de agricultores de San Esteban Catarina
Protección Civil advirtió que el déficit de lluvias podría afectar la segunda cosecha de maíz y frijol en El Salvador. EFE

Cosecha de agua y recomendaciones

Una de las acciones señaladas por Protección Civil es aprovechar las lluvias que todavía puedan registrarse en septiembre y octubre mediante prácticas de cosecha de agua.

Amaya dijo que esta práctica, usada históricamente en zonas rurales, permite captar agua de lluvia en reservorios o tanques para no desperdiciar cada tormenta.

El funcionario también recomendó a la población mantenerse informada por fuentes oficiales, evitar exponerse innecesariamente al sol, cuidar a niños y adultos mayores, y mantenerse hidratados ante las altas temperaturas.

De acuerdo con Protección Civil, la vigilancia también incluye posibles efectos en salud, saneamiento e higiene, debido a que una menor disponibilidad de agua puede aumentar riesgos relacionados con almacenamiento inadecuado, vectores y enfermedades como dengue, chikungunya o zika.

Mientras continúe el déficit hídrico, las autoridades mantendrán el monitoreo sobre cultivos, caudales, distritos de riego, disponibilidad de agua y seguridad alimentaria, especialmente en comunidades donde la producción agrícola es de subsistencia.