Sequía deja pérdidas de hasta el 90% en cultivos de maíz en el norte de San Vicente
Productores de San Esteban Catarina, en San Vicente, aseguran que la falta de lluvias afectó sus cultivos de maíz y redujo considerablemente la cosecha esperada
La cosecha de maíz de varios pequeños productores de San Esteban Catarina, al norte de San Vicente, está prácticamente perdida. Agricultores de la zona reportan daños de entre el 75% y el 90% en sus cultivos debido a la falta de lluvias registrada durante etapas importantes para el desarrollo de las plantas.
Entre los afectados están los hermanos Luz Elena y Manuel Calderón, quienes llevan gran parte de su vida dedicándose a la agricultura. Ambos aseguran que pocas veces habían enfrentado una pérdida de esta magnitud.
Manuel recordó que no perdían una milpa completa desde 1998, cuando el exceso de humedad provocado por el huracán Mitch ocasionó que los elotes se pudrieran. Ahora el problema es distinto, la falta de agua.
Aunque a simple vista algunas plantaciones todavía lucen verdes y tienen mazorcas, estas no consiguieron desarrollarse. Los productores llaman “mulquite” a esas pequeñas mazorcas que no alcanzaron un tamaño adecuado.

Luz Elena sembró su milpa entre el 17 y 18 de junio. Unos 70 días después, varias de las plantas no superaban el medio metro, mientras que otras crecieron pero no desarrollaron suficientemente sus mazorcas. La agricultora calcula que perdió el 90% de su siembra.
“Esta milpa ya está perdida, porque lo que se va a cosechar va a ser, prácticamente, lo que nosotros llamamos ‘mulquite’, que es la mazorquita que se queda pequeña. Entonces, la producción no va a funcionar”, lamentó.
Luz Elena también se desempeña como secretaria de la Cooperativa de Aprovisionamiento Agropecuario La Esperanza (Acalese de R.L.), que aglutina a más de 200 pequeños productores agrícolas del municipio.
Esperaba 30 quintales y podría obtener seis
Manuel Calderón enfrenta una situación similar. De acuerdo con sus cálculos, esperaba producir unos 30 quintales de maíz en su parcela, pero ahora considera que podría obtener, como máximo, seis quintales.
Eso supone una pérdida de hasta el 80% de la producción que esperaba cosechar.
Los productores explicaron que en San Esteban Catarina sí se registraron lluvias, pero estas no fueron suficientes. Además, hubo varios días consecutivos sin precipitaciones durante etapas críticas para el desarrollo del maíz.
Francisco Barahona, otro agricultor de la zona, también espera una cosecha muy inferior a la proyectada. Según explicó, desde que sembró contabilizó, como máximo, unas cuatro lluvias. Estima que perderá hasta el 75% de su producción. Al igual que los hermanos Calderón, él debe arrendar la tierra que utiliza para cultivar.

Los agricultores también se refirieron a las recomendaciones de sembrar durante la última semana de abril. Luz Elena sostuvo que decidieron esperar debido a las condiciones del tiempo y comenzaron a cultivar cuando llegaron las primeras lluvias de junio.
“El invierno entró con sequía. No es porque no hayamos acatado las recomendaciones de sembrar temprano (a finales de abril), sino que uno también se va guiando por cómo va el tiempo. Si hubiéramos sembrado en la última semana de abril, igual se hubiera perdido”, afirmó.
Su declaración se produjo en relación con lo expresado recientemente por el viceministro de Agricultura y Ganadería, Óscar Domínguez, quien atribuyó pérdidas de cultivos en diferentes zonas del país a que no se siguieron las recomendaciones de siembra para la última semana de abril.
Hasta $1,000 para producir una manzana
A la reducción de la cosecha se suman los gastos que los productores ya realizaron para cultivar. Entre ellos están el alquiler de terrenos, fertilizantes, pesticidas, semillas y mano de obra. Según lo expuesto por los agricultores, algunos de esos costos fueron cubiertos mediante préstamos con instituciones financieras.
Luz Elena calcula que producir una manzana de terreno representa una inversión cercana a los $1,000. En un año con buenos rendimientos, explicó, esa inversión puede generar hasta $700 adicionales de ganancia por manzana. El alquiler de la tierra, por su parte, ronda los $200.
La situación de este año cambia esas cuentas. “Este año no hemos ganado nada, al contrario, hemos salido perdiendo”, recalcó la productora.
Para Francisco Barahona, la pérdida de la cosecha significa que deberá recurrir a otra actividad para obtener ingresos. Cuando no trabaja en el campo se dedica a la albañilería. “Primero Dios salgan algunos trabajitos”, expresó.
El impacto de la actual cosecha también está provocando desánimo entre agricultores que ya consideran disminuir lo que sembrarán posteriormente, según explicó Luz Elena. “La mayoría de agricultores somos de escasos recursos y, aparte de eso, estamos desmotivados porque ya estamos pensando en no sembrar”, señaló.
La productora explicó que algunos podrían optar por cultivar únicamente pequeñas extensiones destinadas al consumo familiar. “Tal vez, si lo hacen, sea solo en dos o tres ‘tareítas’, como les llamamos, que son pequeñas parcelas que se siembran por libras, prácticamente solo para el consumo, para echar las tortillas, para sobrevivir”, concluyó.
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