Chanel sorprende con sandalias sin suela que nadie puede ignorar
Minimalistas, provocadoras y virales: el nuevo calzado de Chanel desafía la idea de zapato y abre un debate entre estética, lujo y funcionalidad.
Por
Betty Carranza
Publicado el 30 de abril de 2026
Las sandalias sin suela de Chanel se posicionan como una de las propuestas más audaces de la temporada Resort 2026-2027. Con un diseño minimalista que deja el pie casi al descubierto, este calzado redefine los límites entre moda, arte y funcionalidad. Medios como Vogue, People y The Daily Beast coinciden en que se trata de una pieza tan provocadora como polémica. Mientras algunos celebran su innovación estética, otros cuestionan su uso real. Más allá de la controversia, Chanel logra instalar un debate clave sobre el futuro del lujo y el rol de la moda como expresión creativa.
Las sandalias sin suela de Chanel se posicionan entre las tendencias de moda más comentadas de la temporada Resort 2026-2027. Este diseño extremo, que deja el pie casi completamente al descubierto, redefine el concepto de calzado de lujo y genera conversación global en pasarelas, medios y redes sociales. Más que un accesorio, estas piezas se convierten en un manifiesto estético que interpela los límites entre moda, arte y funcionalidad.
Presentadas en el desfile Cruise de la maison francesa en Biarritz, estas sandalias —o taloneras, como ya muchos las llaman— consisten en una pequeña estructura en el talón y delicadas tiras que envuelven el pie. El resto desaparece. Según describió People, se trata de un diseño “barely-there” (apenas ahí), prácticamente imperceptible, que apuesta por una ilusión visual más que por una estructura tradicional.
La propuesta no pasó desapercibida. Vogue abordó el fenómeno desde una mirada crítica y curiosa, señalando que incluso dentro de su propio equipo editorial hubo opiniones divididas. Algunas voces celebraron la audacia creativa, mientras otras cuestionaron su viabilidad fuera de la pasarela. Esa tensión es, precisamente, lo que convierte a esta pieza en tendencia.
El lujo en su forma más mínima
En un contexto donde la moda venía explorando siluetas más voluminosas, Chanel propone un giro radical hacia lo esencial. Estas sandalias eliminan lo superfluo hasta el punto de cuestionar si siguen siendo zapatos. New York Post las describió como “heel caps” (tapas de talón), una especie de tapón de tacón que apenas sostiene el pie, mientras que otros medios las catalogan directamente como “anti-shoes” (anti zapatos).

Este minimalismo extremo no es casual. Responde a una búsqueda más amplia dentro del lujo contemporáneo: piezas que no solo se usen, sino que se interpreten. En ese sentido, el calzado funciona como objeto conceptual. Vogue plantea que estas sandalias representan una evolución hacia una estética donde la idea pesa tanto como la forma.
Sin embargo, esta apuesta también expone una contradicción. Si el lujo históricamente estuvo ligado a la comodidad y la excelencia material, ¿qué sucede cuando el diseño sacrifica la funcionalidad? Ahí es donde la conversación se vuelve más interesante.
Entre la pasarela y la vida real
Las críticas no tardaron en aparecer. The Daily Beast fue uno de los medios más contundentes al señalar que el diseño “plantea dudas sobre su practicidad en el uso cotidiano”. La falta de suela no solo limita su uso en entornos urbanos, sino que también abre preguntas sobre protección e higiene.

En redes sociales, el debate se amplificó. Algunos usuarios celebran la audacia de Chanel, mientras otros ironizan sobre la imposibilidad de caminar con ellas fuera de un contexto controlado. Esta polarización no es nueva en la moda, pero sí evidencia un cambio en cómo se consumen las tendencias: ya no basta con que algo sea bello, también debe ser viable o, al menos, justificable.
Desde Vogue, una de sus editoras resume bien esta dualidad al afirmar que son “interesantes como idea, pero difíciles de imaginar en la vida diaria”. Esa frase encapsula el espíritu de la tendencia: fascinación y escepticismo en partes iguales.
¿Tendencia o experimento?
Más allá de su uso real, lo cierto es que estas sandalias ya cumplieron una función clave: instalar conversación. En un ecosistema donde la atención es un recurso valioso, Chanel logra posicionarse en el centro del debate con una pieza que rompe expectativas.
Medios como News.com.au destacan que este tipo de propuestas se alinean con una ola de diseños cada vez más conceptuales, donde el impacto visual y la viralidad pesan tanto como la funcionalidad. En ese sentido, las sandalias sin suela no necesariamente buscan convertirse en un básico de guardarropa, sino en un símbolo de hacia dónde puede ir la moda.
También abren la puerta a interpretaciones más accesibles. Versiones inspiradas, con mayor soporte o adaptadas a la vida cotidiana, podrían trasladar esta estética a un público más amplio. Como suele ocurrir, la pasarela actúa como laboratorio, y el mercado traduce esas ideas en propuestas usables.
Al final, estas sandalias no solo empujan los límites del diseño, también abren una conversación que la moda ya no puede evitar. Entre la admiración y la duda, Chanel pone sobre la mesa una propuesta que no deja a nadie indiferente.
Ahora la pregunta es: ¿te animarías a llevarlas o creés que la moda cruzó una línea?
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