¿Por qué vemos caras en los objetos? Te contamos
Más del 90% de personas identifica rostros en imágenes sin sentido, según Royal Society Open Science, un fenómeno que revela cómo el cerebro puede interpretar señales inexistentes y activar respuestas clave ante posibles amenazas visuales.
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elsalvador.com
Publicado el 10 de abril de 2026
Una investigación de la Universidad de Nueva Gales del Sur analizó por qué el cerebro humano identifica rostros en objetos y patrones sin forma definida, fenómeno conocido como pareidolia facial. El estudio, publicado en Royal Society Open Science, evaluó a unos 70 participantes expuestos a imágenes reales y ruido visual, donde la mayoría reconoció caras y les asignó edad, género y emociones. Los resultados evidencian el papel de la simetría en la detección de rostros y un sesgo hacia figuras masculinas. Además, se identificó que la tendencia a percibir expresiones de amenaza responde a mecanismos de supervivencia del sistema visual humano.
La capacidad del cerebro humano para identificar rostros donde no los hay continúa siendo objeto de estudio científico. Este fenómeno, conocido como pareidolia facial, describe cómo las personas perciben caras en objetos cotidianos o patrones ambiguos.
Una investigación titulada Facing your expectations: perceived characteristics of illusory faces in symmetrical visual noise, publicada por el medio en Royal Society Open Science, examina cómo este mecanismo no solo reconoce un rostro, sino que además le asigna características sociales específicas.
El estudio fue desarrollado por Lindsay M. Peterson y su equipo de la Facultad de Psicología de la UNSW Sydney, quienes utilizaron ruido visual sintético (conjunto de imágenes creadas por computadora no representan nada en particular ni tienen un significado propio).
A diferencia de las imágenes de objetos reales que circulan en redes sociales, el uso de estímulos sin contexto permitió observar con mayor precisión cómo el cerebro interpreta información visual incierta. Según informó R. Soc. Open Sci., este enfoque elimina sesgos derivados del entorno o del significado previo de los objetos.
Percepción de edad y emociones en rostros ilusorios
Los resultados evidencian diferencias claras en la forma en que las personas perciben rostros dependiendo del tipo de estímulo. En el caso de objetos cotidianos, los rostros identificados suelen ser asociados con edades más jóvenes, especialmente dentro del rango de 0 a 19 años. Esta tendencia se mantiene de forma consistente en las respuestas de los participantes.
En contraste, cuando los rostros son detectados en ruido visual, la percepción cambia hacia edades mayores, concentrándose principalmente entre los 20 y 49 años. Este cambio también se refleja en la interpretación de las emociones. Mientras que en objetos el 30.02% de los rostros fueron percibidos como felices, mientras la emoción neutral con un 25.39%, seguida de cerca por el enojo con un 21.93%, según la investigación.
Estos datos muestran que el cerebro no solo detecta formas, sino que proyecta expectativas sociales distintas dependiendo del nivel de claridad del estímulo visual. La ambigüedad parece influir directamente en cómo se interpretan tanto la edad como las emociones.
Sesgo persistente hacia rostros masculinos
Otro de los hallazgos relevantes del estudio es la marcada tendencia a identificar rostros masculinos. En los objetos analizados, el 33.55% de las percepciones correspondieron a hombres, frente a un 15.56% que fueron identificados como mujeres. Esta diferencia se amplía en el caso del ruido sintético, donde el 38.80% de los rostros fueron percibidos como masculinos y solo el 17.71% como femeninos.
El estudio señala que este sesgo no depende del sexo del observador, lo que sugiere que forma parte del funcionamiento básico del sistema visual humano. Según detalló R. Soc. Open Sci., las señales mínimas necesarias para reconocer un rostro parecen estar más asociadas con características masculinas, lo que influye en la interpretación inicial de estas imágenes ambiguas.

Una herramienta de supervivencia evolutiva
El estudio también aborda la forma en que se perciben las emociones en estos rostros ilusorios. La tendencia a identificar expresiones de enojo o amenaza tiene una explicación vinculada a la supervivencia. El cerebro "te dice que lo más seguro es asumir que se trata de una amenaza y después evaluar”, añadió Peterson, según Royal Society Open Science.
Esta respuesta rápida habría permitido a los antepasados humanos detectar peligros potenciales en su entorno. Identificar un rostro hostil en condiciones de baja visibilidad podía representar una ventaja clave, ya que implicaba reaccionar antes de confirmar si la amenaza era real.
Un cerebro preparado para detectar rostros
Los resultados del estudio también muestran que este fenómeno no se limita a imágenes estáticas. En secuencias en movimiento, los participantes detectaron rostros con mayor frecuencia cuando existía simetría, en comparación con patrones completamente aleatorios. En términos generales, más del 90% de los participantes identificó al menos una cara en imágenes de ruido visual, mientras que el 97% lo hizo en objetos con rasgos faciales básicos, según informó Royal Society Open Science.
El profesor David Alais, psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Sídney, explicó que este fenómeno responde a un sistema altamente eficiente del cerebro. “Estamos predispuestos a usar esa plantilla, y tal vez existe un sesgo para ver rostros en el ruido antes que cualquier otra cosa”, afirmó, según recoge Royal Society Open Science.
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