Nory Flores sorprende con revelaciones sobre su vestuario
La artista revela por primera vez cómo ha construido su vestuario durante décadas y qué cambia ahora rumbo a Coachella 2026 con un diseño hecho a su medida.
Por
Betty Carranza
Publicado el 08 de abril de 2026
Nory Flores revela detalles inéditos sobre su vestuario tras más de 57 años de carrera, en una conversación en el pódcast Sin Agenda de elsalvador.com. La artista confesó que siempre eligió su propia ropa y evitó ciertos colores y estilos durante años. Junto al diseñador Rossemberg Rivas, también analiza cómo su imagen ha evolucionado desde sus inicios hasta hoy. El gran giro llega con Coachella 2026, donde por primera vez lucirá un vestuario diseñado exclusivamente para ella, combinando identidad salvadoreña, trayectoria y una nueva etapa en su presencia escénica.
Nory Flores, vestuario, Coachella 2026, moda salvadoreña y Rossemberg Rivas se conectan en una historia que revela cómo la cantante ha definido su forma de vestir a lo largo de 57 años de carrera. En el pódcast Sin Agenda de elsalvador.com, la artista compartió detalles inéditos sobre su relación con la ropa, desde decisiones que evitó durante años hasta el momento actual, en el que por primera vez lucirá un vestuario diseñado exclusivamente para ella en uno de los escenarios más importantes del mundo.
En el pódcast Sin Agenda de elsalvador.com, la cantante compartió detalles íntimos sobre su relación con la moda, mientras el diseñador ofrecía una lectura estética de su evolución a lo largo de los años.
“Por toda una vida yo he comprado mi ropa, me he traído mi ropa del extranjero”, confesó Nory, dejando claro que su estilo no nació desde una asesoría, sino desde la experiencia acumulada en escenarios.

Una elegancia sin concesiones
A diferencia de muchas figuras del espectáculo, Nory nunca apostó por la exposición como recurso. Su imagen se construyó desde la naturalidad.
“He sido tan natural, tan original toda una vida”, afirma.
Esa coherencia también se refleja en decisiones claras sobre su cuerpo y su presencia en escena. Nunca necesitó exagerar para conectar con el público.
“Creo que el público es el que me inyecta la energía”, dice.
Para Rossemberg, esa consistencia tiene una lectura estética clara: “Ella tiene una línea clásica, y clásica no es aburrida, es saber qué te funciona y hasta dónde llegar”.
Lo que no le gustaba (y lo que evitó por años)
No todo fue inmediato en su estilo. Hubo colores y decisiones que tomó con el tiempo.
“Para mí usar rojo era terrible”, recuerda. Con los años lo incorporó, pero no fue una elección natural al inicio.
También evitó durante mucho tiempo los tonos intensos. Su paleta era más contenida, más segura.

“Ella no se atrevía a trabajar con colores demasiado llamativos”, explica Rossemberg. Esa apertura vendría después, con nuevas propuestas que incluyeron fucsias, verdes intensos y otros tonos más escénicos.
Lo que revelan sus portadas
Parte de esa evolución también se puede ver en las portadas de discos, donde su imagen fue cambiando con el tiempo.
Rossemberg lo analiza desde la construcción visual: en los años 80, Nory apostaba por looks más estructurados, con chaquetas, hombreras y detalles que marcaban presencia en escena.
“Empezaba a usar jacket en conjunto, con pasamanería, lentejuelas… había una intención clara de construir un look completo”, explica.
En esa etapa, también predominaban las faldas cortas combinadas con medias, un recurso frecuente en sus presentaciones. Las blusas, por su parte, tenían carácter: bordados, brillo y volumen.

Sin embargo, los colores seguían siendo moderados. “No eran colores intensos, eran más rebajados, más controlados”, señala.
Con el paso del tiempo, la silueta también cambió. Nory migró hacia vestidos largos y pantalones, dejando atrás ciertas piezas no solo por estética, sino por funcionalidad.
De las medias al pantalón: decisiones reales
Esa transición no fue una tendencia, fue una necesidad.
“Las carreteras eran polvorosas… era demasiado incómodo”, cuenta sobre sus giras en el interior del país.
El uso de medias se volvió impráctico. Luego vinieron otros cambios: menos faldas cortas, más comodidad, más control sobre su imagen.
Ese tipo de decisiones muestran algo clave: su estilo no fue impuesto, fue construido desde la realidad del escenario.
El momento que lo cambia todo
Después de 57 años de carrera, hay algo que nunca había pasado: un vestuario diseñado exclusivamente para ella desde cero.
“Primera vez en la vida que tengo la dicha de que alguien me diseñe mis vestidos”, dice.
El proyecto para Coachella 2026 marca un antes y un después. No es adaptación, es creación.
“Me siento más consentida ahora”, admite.
Para Rossemberg, el reto no fue transformarla, sino potenciar lo que ya existe. “Ella tiene claro hasta dónde es su línea de atrevimiento”, afirma.
El resultado busca equilibrio: mantener su esencia, pero elevar su presencia en un escenario global.
Entre identidad y espectáculo
Diseñar para Coachella implica otra escala. El vestuario no solo debe verse bien, debe funcionar a distancia, con luces, movimiento y narrativa.
“Tenemos que lograr que la comodidad no le reste al efecto wow”, explica el diseñador.
Ahí es donde la historia personal de Nory, su evolución estética y la identidad salvadoreña se encuentran en una sola propuesta.
Porque más allá del vestido, lo que está en juego es cómo una trayectoria de vida se traduce en imagen.
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