¿Qué hacer si te atorás con una espina de pescado?
Una espina atorada en la garganta puede generar angustia y complicaciones si no se maneja bien. Saber cómo actuar —y qué evitar— es clave para no empeorar la situación.
Por
Leidy Puente
Publicado el 25 de marzo de 2026
Tragarse una espina de pescado es común y, aunque suele ser una molestia leve, puede complicarse si no se actúa bien. Lo principal es mantener la calma y evitar maniobras peligrosas como intentar sacarla con objetos o provocar el vómito. Se puede intentar toser suavemente o consumir alimentos blandos como pan, arroz o plátano para ayudar a que la espina baje. También beber agua o aceite puede facilitar el proceso. Si hay dolor intenso, dificultad para respirar o tragar, o sangrado, se debe acudir de inmediato al médico para evitar complicaciones.
Comer pescado es una de las prácticas más recomendadas por sus beneficios nutricionales y en esta época de Semana Santa es tradición, pero también implica ciertos cuidados. Uno de los accidentes más frecuentes ocurre cuando una espina pasa desapercibida y termina atorada en la garganta, generando desde una leve molestia hasta un dolor intenso.
Ante esta situación, lo primero es mantener la calma. “Una espina pequeña puede provocar irritación o sensación de cuerpo extraño, pero en la mayoría de los casos no causa un daño grave inmediato”, advierten especialistas en salud citados por el medio internacional El Tiempo.
La primera reacción suele ser toser, lo cual puede ayudar a expulsarla. “La tos genera una presión de aire que puede desalojar la espina, pero debe hacerse de forma moderada para no empeorar la molestia”, señalan expertos.

Métodos caseros
Si no hay dolor intenso ni dificultad para respirar, existen algunos métodos caseros que pueden funcionar. Uno de los más conocidos es consumir alimentos blandos. “Tragar un pedazo de pan humedecido o arroz cocido puede ayudar a atrapar la espina y empujarla hacia el estómago”, explican.
Otra opción es ingerir pequeños trozos de plátano o beber agua en sorbos. Incluso, algunos recomiendan aceite de oliva. “Una cucharada puede lubricar la garganta y facilitar que la espina resbale”, indican.
Sin embargo, no todo es recomendable. Los especialistas son claros en advertir lo que no se debe hacer. “No se deben usar los dedos, pinzas ni objetos para intentar retirar la espina, ya que se corre el riesgo de empujarla más o causar lesiones”, subrayan.
Además, inducir el vómito tampoco es una alternativa segura. “Esta práctica puede generar presión adicional y hacer que la espina se incruste más profundamente”, agregan.

Señales de alerta
Existen señales de alerta que indican que la situación puede ser más grave. Entre ellas están el dolor intenso, sangrado, dificultad para tragar o respirar, tos persistente o sensación de asfixia. “En estos casos, lo más recomendable es acudir de inmediato a un centro de salud”, enfatizan.
En manos de un especialista, la espina puede ser localizada y retirada con herramientas adecuadas. “En la mayoría de los casos, el procedimiento es sencillo y no requiere cirugía”, detallan. No obstante, en situaciones más complejas puede ser necesaria una endoscopía.
Dejar pasar el problema tampoco es una buena idea. “Una espina que no se extrae a tiempo puede provocar infecciones, abscesos o incluso perforaciones”, advierten los expertos.
De esta manera, la prevención sigue siendo clave. Revisar bien el pescado antes de consumirlo, desmenuzarlo y comer con cuidado puede evitar este tipo de incidentes. “En el caso de los niños, es fundamental enseñarles a comer pescado con precaución”, recomiendan.
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