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La humedad constante es el entorno ideal para que bacterias como E. coli sobrevivan y se multipliquen en la esponja.

Lo que vive en tu esponja de cocina y no podés ver

Parece inofensiva y la usás todos los días, pero la esponja de cocina puede acumular millones de bacterias invisibles. Así podés prevenir riesgos en casa.

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Por Betty Carranza
Publicado el 22 de febrero de 2026

 

TU RESUMEN

La esponja de cocina puede ser uno de los objetos más contaminados del hogar. Su estructura porosa y húmeda favorece la acumulación de bacterias como E. coli y Salmonella, según investigaciones científicas y expertos en seguridad alimentaria. Aunque la cocina luzca limpia, una esponja mal higienizada puede propagar microorganismos y provocar contaminación cruzada. Especialistas recomiendan cambiarla cada una o dos semanas, escurrirla bien después de cada uso y dejarla secar completamente. También se pueden usar cepillos o paños lavables como complemento. Pequeños cambios en este hábito cotidiano ayudan a mantener una cocina más segura y saludable.

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La esponja de cocina es uno de los objetos más contaminados del hogar y puede acumular bacterias como E. coli y Salmonella si no se cambia con frecuencia. Aunque tu cocina luzca limpia, este pequeño utensilio húmedo y poroso crea el ambiente perfecto para que los microorganismos se multipliquen y se transfieran a platos, superficies y manos sin que lo notés.

Un laboratorio microscópico en tu fregadero

Diversas investigaciones científicas han puesto bajo la lupa a la esponja de lavar platos. Un estudio publicado en la revista Scientific Reports encontró que las esponjas domésticas pueden albergar una enorme densidad de bacterias en su estructura porosa, comparable con algunos de los ambientes más contaminados del hogar. Los investigadores identificaron cientos de especies distintas viviendo en una sola esponja.

Una esponja húmeda puede contener millones de bacterias y favorecer la contaminación cruzada si no se reemplaza cada una o dos semanas.
Una esponja húmeda puede contener millones de bacterias y favorecer la contaminación cruzada si no se reemplaza cada una o dos semanas. / Shutterstock

La revista Time retomó esos hallazgos y explicó que la combinación de humedad constante, restos de comida y temperatura ambiente convierte a la esponja en un entorno ideal para la proliferación microbiana. El problema no es solo que las bacterias estén ahí, sino que las movés de un lugar a otro cada vez que limpiás la mesa o lavás un plato.

Desde la Universidad de Clemson, especialistas en seguridad alimentaria advierten que las esponjas pueden contener bacterias potencialmente peligrosas y favorecer la contaminación cruzada si se usan para limpiar superficies donde hubo carne cruda y luego vajilla o encimeras. La recomendación es clara: no prolongar su uso más allá de lo razonable y mantener hábitos estrictos de higiene en la cocina.

Por qué la esponja acumula tantas bacterias

La explicación es sencilla y tiene lógica. La esponja está diseñada para absorber. Retiene agua, jabón y restos de alimentos en sus múltiples cavidades. Ese entorno húmedo permite que los microorganismos se adhieran y se multipliquen con rapidez.

Según la extensión de salud y hogar de la Universidad Estatal de Michigan, cualquier superficie húmeda que permanezca mojada por largos periodos se convierte en un espacio favorable para el crecimiento bacteriano. Si a eso le sumás partículas de comida, el escenario está completo.

El diario británico The Guardian, en una guía sobre cómo evitar intoxicaciones alimentarias en casa, subraya que los utensilios de limpieza mal higienizados pueden convertirse en un vector silencioso de contaminación. Es decir, en lugar de limpiar, pueden estar esparciendo microorganismos por la cocina.

Cada cuánto deberías cambiarla

Una de las preguntas más frecuentes es cuánto tiempo puede durar una esponja sin convertirse en un riesgo. La respuesta de los expertos es más corta de lo que imaginás.

Especialistas citados por el portal Ideal Home recomiendan reemplazar la esponja al menos cada semana si tiene uso intensivo. Otros expertos en higiene doméstica consultados por Simply Recipes coinciden en que el recambio debería hacerse cada una o dos semanas como máximo, dependiendo del uso y del estado visible del material.

La Universidad de Clemson también señala que desinfectar puede ayudar temporalmente, pero no sustituye el reemplazo regular. Con el tiempo, la estructura interna se degrada y se vuelve más difícil eliminar los microorganismos alojados en sus poros.

Si tu esponja presenta olor desagradable, textura viscosa o se desmorona, es momento de despedirte sin culpa.

Secar bien la esponja y alternarla con cepillos o paños lavables reduce la proliferación de microorganismos en la cocina.
Secar bien la esponja y alternarla con cepillos o paños lavables reduce la proliferación de microorganismos en la cocina. / Shutterstock

Cómo reducir el riesgo en tu cocina

No se trata de vivir con miedo, sino de incorporar hábitos simples que marquen la diferencia. La higiene no es paranoia. Es prevención silenciosa.

Podés aplicar estas prácticas desde hoy:

  • Escurrila completamente después de cada uso para reducir la humedad acumulada.
  • Dejala secar en posición vertical y en un lugar ventilado.
  • Evitá usar la misma esponja para limpiar restos de carne cruda y luego platos o encimeras.
  • Reemplazala cada una o dos semanas como máximo.
  • Considerá tener una esponja distinta para superficies y otra para vajilla.

La revista Time también recoge recomendaciones de microbiólogos que sugieren permitir que la esponja se seque por completo entre usos, ya que la sequedad reduce significativamente la supervivencia de muchas bacterias.

Alternativas que podés considerar

Algunos especialistas en seguridad alimentaria proponen explorar opciones que se sequen más rápido y acumulen menos humedad. Simply Recipes consultó a expertos que recomiendan cepillos de cocina con cerdas sintéticas, ya que drenan mejor el agua y resultan más fáciles de limpiar.

The Guardian también menciona el uso de paños lavables que puedan ir a la lavadora con agua caliente, lo que permite una desinfección más profunda y frecuente.

No se trata de eliminar la esponja para siempre, sino de usarla con criterio y complementar con herramientas que reduzcan riesgos.

Un cambio pequeño que impacta tu salud

Pequeñas acciones repetidas cada día pueden afectar tu piel, tu sistema digestivo y hasta tu inmunidad si se convierten en una fuente constante de contaminación cruzada. No lo ves, pero tu cuerpo sí lo siente.

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Cambiar la esponja con regularidad es un gesto mínimo que eleva el estándar de tu cocina. Es una decisión práctica, consciente y alineada con un estilo de vida más saludable.

Tu casa puede parecer impecable. Pero ahora sabés que la verdadera limpieza empieza en esos detalles que no se ven. Revisá tu esponja hoy. Ajustá el hábito. Y transformá tu cocina en un espacio realmente seguro para vos y los tuyos.

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