Manual de supervivencia para dormir en pareja
Compartir la cama puede ser romántico o un reto diario. Expertos en sueño explican cómo dormir mejor en pareja con ajustes simples y realistas.
Por
Betty Carranza
Publicado el 17 de febrero de 2026
Dormir en pareja puede ser romántico, pero también desafiante si hay ronquidos, diferencias de horarios, luz excesiva o peleas por la cobija. La buena noticia es que la mayoría de estos conflictos tienen solución. Expertos citados por The New York Times en Español, la Mayo Clinic, el CDC y la American Academy of Sleep Medicine coinciden en que pequeños ajustes pueden mejorar la calidad del descanso. Desde usar cobijas separadas y regular la iluminación hasta revisar el colchón o consultar por ronquidos persistentes, dormir bien no es egoísmo: es una forma inteligente de cuidar tu salud y tu relación.
Dormir en pareja, compartir la cama y lograr un descanso profundo sin conflictos es posible si hacés pequeños ajustes inteligentes. Cuando el sueño se interrumpe por ronquidos, luz, temperatura o diferencias de horarios, no solo afecta tu energía: impacta tu salud cardiovascular, metabólica y mental. Especialistas en medicina del sueño coinciden en que dormir bien es una necesidad biológica, no un capricho doméstico.
Y aquí viene lo esperanzador: la mayoría de broncas nocturnas son negociables. No necesitás una cama futurista ni mudarte al sofá. Necesitás acuerdos básicos, un dormitorio optimizado y un par de trucos prácticos que hacen una diferencia enorme.
Empecemos con una verdad cotidiana: amar a alguien no significa que su respiración a las 2:00 a.m. sea música celestial. Significa que podés encontrar una forma de dormir mejor sin convertir cada noche en un juicio oral.
En un reportaje publicado por The New York Times en Español, el médico Nathaniel Watson, profesor de medicina y codirector del Centro de Medicina del Sueño de la Universidad de Washington Medicine, lo resume así: “El sueño afecta a todos los aspectos de la fisiología humana, ya sea la salud cardiovascular, metabólica o mental”. Y añade: “Tienes que ser tu propio baluarte y protector de tu sueño, porque así es como uno ofrece la mejor versión de sí mismo al mundo”.
Los conflictos nocturnos más comunes y cómo sobrevivir sin drama
Pantallas, luz y el scroll infinito
Seamos honestos: uno dice “solo cinco minutos” y termina viendo videos media hora después. La Mayo Clinic, institución médica reconocida internacionalmente por su investigación clínica, recomienda evitar el uso prolongado de pantallas antes de dormir porque la luz nocturna puede interferir con la conciliación del sueño. También aconseja mantener el dormitorio fresco, oscuro y silencioso.
Watson explica en el mismo reportaje que no siempre es solo la luz azul; el contenido también puede activar el cerebro y retrasar el descanso. La solución no siempre es prohibir el celular, sino usar el modo nocturno, bajar el brillo y evitar contenidos estimulantes justo antes de cerrar los ojos.
La importancia de la oscuridad real
Dormir con el cuarto apenas iluminado puede parecer inofensivo, pero no lo es. “Cualquier luz puede alterar el sueño”, advirtió la doctora Ana Krieger, especialista en medicina del sueño en New York-Presbyterian y Weill Cornell Medicine, en declaraciones recogidas por The New York Times en Español.
El CDC, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, autoridad líder en salud pública, respalda esta recomendación y señala que el dormitorio debe ser oscuro, tranquilo y relajante. También sugiere retirar dispositivos electrónicos del espacio de descanso para mejorar la higiene del sueño.
Ronquidos y el concierto nocturno
Si a medianoche parece que hay una motocicleta estacionada a tu lado, no sos exagerado. La American Academy of Sleep Medicine, organización científica que reúne especialistas en medicina del sueño, advierte que los ronquidos persistentes pueden estar asociados con trastornos como la apnea obstructiva.
Dormir junto a alguien que ronca fuerte puede fragmentar el descanso sin que lo notés del todo. En casos leves, el ruido blanco puede ayudar. Krieger recomienda probar tapones impermeables de nadador, que suelen mantenerse mejor que los de espuma tradicionales. Si el ronquido es intenso y frecuente, lo más prudente es consultar a un profesional.
Firme vs. suave, la guerra del colchón
Uno quiere firmeza total; el otro quiere sensación de nube. Craig Fruchtman explicó a The New York Times en Español que una solución práctica es unir dos colchones individuales para formar una cama tamaño king, asegurándose de que queden nivelados. Otra opción es colocar un sobrecolchón suave del lado de quien lo necesite. Personalizar puede ser más efectivo que imponer una sola elección.
Frío contra calor, batalla por el ventilador
En muchas parejas uno duerme tapado hasta la nariz y el otro siente que está en sauna. Krieger recomienda adaptar la habitación a quien tiene más calor, porque siempre es más fácil añadir capas que enfriar el cuerpo cuando ya está incómodo. Sábanas transpirables y cobijas separadas pueden marcar la diferencia.

El ladrón de cobijas
Si amanecés aferrado a una esquina de tela mientras tu pareja duerme completamente cubierta, no necesitás discusión: necesitás dos cobijas. Esta solución simple elimina el tironeo nocturno y reduce microdespertares.
Madrugador vs. noctámbulo
Hay quien salta de la cama antes del amanecer y quien apenas logra conciliar el sueño a esa hora. Shelby Harris, especialista en sueño de la Escuela de Medicina Albert Einstein, explicó a The New York Times en Español que forzarse a dormir y despertar al mismo tiempo puede generar resentimiento.
La alternativa es acordar un momento compartido antes de dormir y luego permitir que cada quien siga su ritmo natural. Para evitar sobresaltos, existen despertadores con vibración o con simulación de amanecer que permiten levantarse sin alterar el descanso del otro.
Movimiento constante en la cama
Si cada vuelta se siente como un pequeño terremoto, revisá la base antes de culpar al colchón. Fruchtman señala que una estructura sólida y bien nivelada reduce la transferencia de movimiento. A veces el problema no es la persona inquieta, sino el soporte inadecuado.

¿Y la mascota en medio?
Perros y gatos brindan compañía emocional, pero también pueden fragmentar el sueño más de lo que imaginás. Krieger señala que muchas personas no perciben cuánto alteran su descanso las mascotas cuando duermen en la cama. Una alternativa equilibrada es entrenarlas para dormir en su propia cama dentro del mismo cuarto.
Cuando dormir separados es la mejor decisión
Puede sonar radical, pero no siempre lo es. Algunas parejas optan por lo que se conoce como “divorcio de sueño”: dormir en camas o habitaciones distintas para proteger su descanso. Harris explica que no tiene que ser permanente; puede aplicarse ciertos días o por temporadas.
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La clave es que ambos espacios sean cómodos y equitativos. Dormir bien no es egoísmo. Es autocuidado y, en el fondo, una forma madura de cuidar la relación.
Porque al final, compartir la cama no debería ser una prueba de resistencia, sino una oportunidad para descansar mejor juntos.
