Dramatismo, riesgo y elegancia redefinen la moda en los Grammy
Plumas negras, transparencias audaces y sastrería reinventada marcaron una alfombra roja donde la moda volvió a ser protagonista.
Por
Betty Carranza
Publicado el 02 de febrero de 2026
La alfombra roja de los Grammy se convirtió en un escenario donde la moda habló de identidad, riesgo y libertad creativa. Plumas dramáticas, transparencias audaces, sastrería reinventada y elegancia minimalista convivieron en una edición marcada por la intención más que por la corrección. Lady Gaga y Doechii apostaron por el impacto visual, mientras Chappell Roan y Tyla llevaron la provocación al centro de la conversación. Sabrina Carpenter y Rosé demostraron el poder de la sutileza, Bad Bunny redefinió la sastrería masculina y figuras como Miley Cyrus, Addison Rae y Olivia Dean confirmaron que el estilo personal es hoy la verdadera tendencia.
Nada fue tímido en la alfombra roja de los Premios Grammy. Colas largas, transparencias sin filtros, plumas que dominaron el negro y trajes masculinos con giros inesperados definieron una noche donde la moda habló tan fuerte como la música. Las celebridades transformaron el evento en un laboratorio de tendencias, dejando claro que hoy el estilo no busca aprobación, sino identidad y conversación.
Medios como Vogue, Harper’s Bazaar, Elle y People coincidieron en que esta edición de los Grammy consolidó una nueva narrativa: menos corrección, más intención. Los looks más comentados no respondieron a una sola estética, sino a distintas formas de entender el glamour contemporáneo. Para leer mejor lo que pasó, alcanza con ordenar la alfombra roja en grandes categorías que explican el momento actual de la moda.
Glamour dramático que vuelve a emocionar
El dramatismo fue uno de los grandes protagonistas de la noche. Vogue destacó que las siluetas teatrales regresaron con fuerza, pero desde un lugar más consciente, menos disfraz y más mensaje.
Lady Gaga encabezó esta categoría con un vestido negro cubierto de plumas, diseñado por la casa Matières Fécales, que combinó oscuridad, volumen y una puesta en escena poderosa. People subrayó que su elección recuperó el espíritu performático que la convirtió en un ícono de la moda, apostando por una estética intensa que no pasó desapercibida en ningún ángulo de la alfombra.

Doechii también se movió en este registro con un vestido estructurado y una cola extensa, diseñado por Roberto Cavalli, que marcó presencia desde su llegada. Harper’s Bazaar elogió la construcción de la prenda y su capacidad de convertir el cuerpo en arquitectura, reforzando la idea de que el glamour maximalista volvió para quedarse, pero con técnica y narrativa.

Riesgo, provocación y conversación global
Si hubo una categoría que encendió redes sociales y titulares, fue la del riesgo. Las transparencias y las referencias a la moda de archivo se convirtieron en herramientas para incomodar y, al mismo tiempo, marcar tendencia.

Chappell Roan lució un diseño de Mugler reinterpretado por el diseñador Miguel Castro Freitasfue. Vogue analizó su vestido transparente como una reinterpretación directa de la moda de los años noventa, celebrando su valentía y su coherencia artística. El look generó debate, algo que hoy es casi un valor agregado en la alfombra roja.

Tyla apostó por una sensualidad evidente, con transparencias y plumas que acompañaron su movimiento. Elle destacó que su estilismo funcionó porque fue fiel a su identidad y a su narrativa musical, demostrando que la provocación tiene más impacto cuando se siente auténtica.
Esta categoría confirma que la moda actual no busca unanimidad, sino reacción.
Elegancia contemporánea sin estridencias
En medio del exceso visual, algunos looks brillaron justamente por su sutileza. Elle señaló que la elegancia limpia fue una de las respuestas más interesantes frente a la saturación de estímulos.

Sabrina Carpenter eligió un vestido de Valentino, etéreo, de líneas suaves y estética delicada. La crítica coincidió en que su presencia fue una de las más refinadas de la noche, demostrando que no hace falta exagerar para dejar huella.

Rosé, integrante de BLACKPINK, reafirmó su lugar como referente de estilo global con un look minimalista y preciso. Harper’s Bazaar remarcó el equilibrio entre modernidad y sofisticación, una fórmula que conecta con una audiencia que valora la moda como una extensión natural del estilo personal.
Sastrería con identidad y actitud
La moda masculina también vivió un momento clave. Según People, los trajes dejaron de ser uniformes para convertirse en piezas de expresión individual.

Bad Bunny fue uno de los hombres mejor valorados de la noche. Su esmoquin reinterpretado por Schiaparelli combinó estructura clásica con detalles inesperados, una elección que Harper’s Bazaar describió como parte de una nueva masculinidad en la moda: más libre, más emocional y menos rígida.

Miley Cyrus, desde un registro diferente, también se destacó con un look negro de aire rock. Elle analizó su elección como una declaración de autenticidad, donde el estilo personal pesó más que la formalidad tradicional de la alfombra roja.
Moda pop pensada para circular
La última gran categoría fue la más conectada con la cultura digital. Looks pensados para ser vistos, compartidos y comentados.

Addison Rae eligió un vestido blanco de líneas limpias y escote profundo que jugó con la asimetría y el volumen como eje central del look. La falda con caída irregular y capas estructuradas aportó movimiento y un aire lúdico, alejándose del glamour clásico para acercarse a una estética más fresca y performática. Su estilismo funcionó como una declaración de juventud y ligereza, demostrando que el impacto también puede construirse desde la simplicidad bien pensada y una actitud segura en la alfombra roja.
Olivia Dean apostó por un diseño de Chanel que dialogó con los códigos más reconocibles de la maison: contraste cromático, textura y elegancia controlada. El vestido combinó un cuerpo negro de lentejuelas con una falda blanca de volumen amplio, acentuada por un detalle de plumas en la cintura que marcó el quiebre visual del look. Cosmopolitan destacó cómo su look logró unir referencias de alta costura con una sensibilidad joven, demostrando que el archivo de la moda sigue siendo relevante cuando se actualiza con criterio.

Los Premios Grammy confirmaron que la moda atraviesa un momento de diversidad estética y libertad creativa. No hubo una sola tendencia dominante, sino múltiples formas de entender el vestir, todas válidas y todas con voz propia.
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La alfombra roja dejó de ser un desfile de aprobación para convertirse en un espacio de expresión cultural. Y eso explica por qué estos looks siguen dando de qué hablar: no solo se vieron, se sintieron.
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