El Pentágono prepara 1,500 soldados ante posibles disturbios en Minnesota
El Gobierno de Estados Unidos evalúa un despliegue militar en Minnesota tras protestas y tensiones con agentes federales, en un contexto marcado por advertencias presidenciales.
Por
EFE
Publicado el 18 de enero de 2026
El Pentágono ordenó a unos 1,500 soldados prepararse para un posible despliegue en Minnesota, tras las advertencias del presidente Donald Trump de invocar la Ley de Insurrección ante los disturbios en el estado. Las protestas surgieron luego de la muerte de una ciudadana estadounidense por disparos de un agente federal en Mineápolis y de otro incidente similar días después. El Departamento de Defensa activó dos batallones de infantería con base en Alaska como medida preventiva. Autoridades locales denunciaron el uso de la fuerza por agentes federales, mientras la Guardia Nacional fue movilizada, aunque sin desplegarse en las calles.
Según información de la agencia EFE, el Pentágono ordenó a unos 1,500 soldados que se preparen para un posible despliegue en Minnesota, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que podría invocar la Ley de Insurrección para contener los disturbios registrados en ese estado.
La decisión, adelantada por varios medios estadounidenses, se produce después de varios días de protestas en Minnesota contra agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Las manifestaciones estallaron tras la muerte de una ciudadana estadounidense en Mineápolis, quien recibió varios disparos por parte de un agente federal durante un operativo.
El mandatario señaló que “si se ve obligado” recurrirá a uno de los poderes de emergencia más amplios de la legislación estadounidense, el cual le permite desplegar al Ejército para reprimir episodios de desorden civil. Esta declaración elevó el nivel de alerta dentro del Departamento de Defensa, que activó planes de contingencia ante un eventual escenario de mayor inestabilidad.
Días después del primer incidente, otro episodio reforzó la tensión en la zona. Un hombre resultó herido tras recibir un disparo por parte de otro agente federal en la misma área de Mineápolis, lo que intensificó el malestar social y la respuesta de las autoridades.
Activación militar como medida preventiva
Tras las declaraciones presidenciales, el Departamento de Defensa activó a dos batallones de infantería de la 11ª División Aerotransportada del Ejército, con base en Alaska. El objetivo, según la información disponible, es que estas unidades permanezcan en estado de preparación ante una eventual aplicación de la Ley de Insurrección.
Funcionarios citados por el diario The Washington Post calificaron esta medida como “una planificación prudente”, subrayando que no implica necesariamente que las tropas vayan a ser enviadas de manera inmediata al estado. La activación se enmarca, de acuerdo con estas fuentes, en protocolos habituales de prevención ante escenarios de posible escalada de violencia.

La Ley de Insurrección es una herramienta legal poco utilizada en la historia reciente del país. Permite al presidente desplegar fuerzas militares dentro del territorio nacional cuando las autoridades estatales no pueden o no logran mantener el orden público.
La última vez que este instrumento fue aplicado ocurrió en 1992, durante el mandato de George H. W. Bush, como respuesta a los disturbios civiles en Los Ángeles tras la absolución de cuatro policías blancos acusados de agredir a un conductor afroamericano.
Protestas, uso de la fuerza y respuesta local
En los últimos días, las tensiones entre los agentes federales y los residentes de Minnesota han ido en aumento. Durante las protestas, miembros del ICE utilizaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a los manifestantes, mientras que algunos grupos respondieron con fuegos artificiales dirigidos contra los efectivos.
El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, condenaron la presencia de los agentes federales desde el inicio de los operativos ordenados por el Gobierno federal. Ambos dirigentes han señalado que las actuaciones de los agentes exceden, a su juicio, el marco de un control migratorio convencional.
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Frey sostuvo que los agentes estarían buscando provocar a los manifestantes con el fin de crear un escenario que justifique el eventual envío de tropas a la ciudad. Estas declaraciones reflejan la creciente fricción entre las autoridades locales y el Ejecutivo federal en la gestión de la crisis.
En paralelo, la Guardia Nacional de Minnesota fue “movilizada” por orden del gobernador para apoyar a las fuerzas locales. Sin embargo, las autoridades estatales aclararon que, por el momento, no se trata de un despliegue directo en las calles.
“Estamos preparados y listos para responder. Por el momento, no estamos desplegados en las calles de la ciudad”, explicó a EFE Andrea Tsuchiya, oficial de relaciones públicas de la Guardia Nacional de Minnesota.
El escenario en Minnesota continúa en evolución, mientras las autoridades federales y estatales mantienen posturas divergentes sobre la respuesta a las protestas. La posibilidad de un despliegue militar sigue latente, en un contexto que combina tensión social, debate político y un uso excepcional de mecanismos legales de emergencia.
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