Winnipeg '67: Juegos
hacia el norte
Las Olimpiadas de Tokio
había realzado el poder deportivo de
Estados Unidos. Los atletas yanquis llegaron
como amplios favoritos para la quinta
edición de la justa continental. Quince
días después los gringos
mantenía el título de
campeón deportivo americano por cuatro
años más.
Rodrigo
Baires
El Diario de
Hoy
Las
calles de San Francisco, Estados Unidos,
empezaban a poblarse de pelilargos con lentes
oscuros. La época de los hippiess, con su
lemas de hacer el amor y no la guerra,
hacían eco en la prensa norteamericana,
al igual que los disturbios raciales.
Mientras tanto, su
país vecino, Canadá, se preparaba
para ser sede de V Juegos Deportivos
Panamericanos. La ciudad de Winnipeg, en la
sureña provincia de Manitoba había
sido seleccionada como anfitriona.
El calendario marcaba el 22
de julio de 1967 y bajo una fuerte lluvia la
quinta edición fue inaugurada por el
principe Felipe de Inglaterra, Duque de
Edimburgo, en representación de la Reina
Isabel, que debió viajar doce mil 600
kilómetros -ida y vuelta hasta
Inglaterra- para decir diez palabras. "Tengo el
honor de declarar inaugurados"...
Estados Unidos, con 402
atletas en su nómina, era el claro
favorito debido al papel realizado en las
Olimpíadas de Tokio. Canadá,
aprovechando su calidad de anfitrión, se
presentó con la delegación
más numerosa: 438 deportistas.
Los últimos adelantos
tecnológicos fueron puestos a
disposición de los Juegos Panamericanos:
Cronometraje electrónico en
centésimas, y fotofinish -o
fotografía de llegada- fueron puestas en
los deporte por marca. De igual forma, el
atletismo estrenó pista sintética
y la natación se realizó en
piscinas techadas.
A las disciplinas deportivas
se sumó el hockey sobre pasto, pero
desapareció el pentatlón moderno,
que debería esperar veinte años
antes de ser tomado en cuenta en otros
Panamericanos.
De igual forma se incluyo el
sóftbol como deporte de
exhibición, con la inscripción de
seis países practicantes.
Para el 6 de agosto, en la
clausura de la edición, Estados Unidos
finalizaba al tope de la tabla general con 225
medallas. El segundo puesto quedó en
manos de los anfitriones, con noventa preseas y
la satisfacción de haber hecho todo lo
posible.