Un futuro en
cenizas
"Yo estaba jugando y explotó el
cohete", dice José entre llantos y
vendajes, mientras recibe su terapia diaria para
rehabilitación de la piel.
- Mayuly
Ferrufino
- El Diario
de Hoy
José,
de ocho años, se encontraba en el
interior de una bodega que contenía
pólvora cuando Karla María, una
vecinita suya, de manera accidental,
provocó una chispa.
La explosión mató en el
instante a la niña, hija de un fabricante
de cohetes, y causó graves quemaduras a
José, quien tiene su brazo derecho en
carne viva y la cabeza llena de vendajes.
Las enfermeras lo tratan con primor, pero,
para él, quien en raras ocasiones deja de
llorar, el dolor es insoportable.
Como José existen otros 21
niños. Las circunstancias en las que se
producen estos accidentes con pólvora son
muy variadas, pero siempre existen denominadores
comunes.
En el caso de José, la
explosión se dio por la falta de
precaución en el almacenamiento de la
pólvora. La cohetería en la que se
encontraban estos explosivos era clandestina y
no cumplía con los mínimos
requerimientos de seguridad, según
aseguraron las autoridades respectivas.
La imprudencia en el manejo de pólvora
es, también, una de las causas por las
que los niños suelen resultar afectados y
con graves quemaduras.
El caso de Hugo
Hugo, un niño que se encontraba viendo
un partido de fútbol en la ciudad de
Santa Ana, perdió su oreja derecha cuando
otras personas reventaron morteros al aire y uno
de ellos detonó cerca de la cabeza del
menor.
Alfredo Bonilla, el
otorrinolaringólogo que lo recibió
en el hospital, aseguró que,
además de perder su oreja, el niño
podría perder parte de su facultad
auditiva. El especialista indicó que era
necesario esperar hasta que las heridas
cicatrizaran para, entonces, evaluar los
daños con mayor certeza.
Con la mirada triste, Hugo observa la
cámara. Los médicos tienen que
mantenerlo sedado porque el dolor es muy
fuerte.
Mientras tanto, la Unidad de Cirugía
Plástica del Hospital Bloom contempla la
posibilidad de enviar a Hugo a algún
hospital extranjero. Tal vez ahí se le
pueda injertar una oreja que remplace la
perdida, ya que este tipo de mutilaciones pueden
causar grandes daños sicológicos a
los niños en el futuro.
Prevención
Los casos de quemaduras y muerte causados por
la pólvora se pueden evitar.
Pero cuando las coheterías no cumplen
con las medidas necesarias de seguridad, es
inminente un accidente.
De igual forma, el trabajo infantil en la
elaboración de cohetes y mechas pueden
provocar graves accidentes e incendios, por lo
que se debe restringir el acceso a lo
niños a los lugares donde se maneja la
pólvora.