Sábado 25 de noviembre 2000


ARENA: salvavidas de Merino

ARENA se convirtió en el ángel de la guarda de Francisco Merino. Se retractaron y descalificaron todas las diligencias investigativas que se realizaron en el proceso de antejuicio dentro de la Asamblea Legislativa. Después de casi noventa días de trabajo, el caso fue cerrado

Roxana Huezo
El Diario de Hoy

La resolución es ya conocida. Francisco Merino fue apadrinado por ARENA y su caso fue cerrado.

El tiempo marcó la diferencia. Los diputados de la Comisión de Legislación hicieron un trato verbal: despojar del fuero a Merino. Encontraron suficientes elementos de juicio para dictaminar que había "formación de causa" para remitir el caso a los juzgados. Eso fue hace tres semanas.

Sin que la opinión pública lo sospechara, los pecenistas, en una reunión privada, pidieron un compás de espera al partido en el gobierno.

Querían la oportunidad de divulgar los argumentos para justificar la inexistencia de los delitos que la Fiscalía le imputaba: lesiones graves, daños agravados, amenazas con agravación y homicidio tentativo.

En las entrañas de ARENA, las opiniones empezaron a cambiar. Nacieron las dudas, por lo menos, eso fue lo que dijeron.

Para justificar la mutación de criterio hasta el ex diputado y abogado Arturo Argumedo fue invitado a la fracción "tricolor" para descifrar el acertijo legal que planteó la Fiscalía cuando solicitó el antejuicio contra Merino a la Asamblea Legislativa.

Lo que nunca se había evidenciado era lo que ARENA puede perder si le falta la "solidaridad" del Partido de Conciliación Nacional (PCN).

No se arriesgaron a romper los lazos de amistad, sobre todo cuando el presidente Francisco Flores estaba a punto de presentar el anteproyecto de la Ley de Integración Monetaria.

El PCN no se anda con rodeos. Aun cuando ya había firmado el dictamen para detener los embargos por 60a días, se retractó. Era parte del paquete.

Pero el cambalache no termina con eso. ARENA quiere desaforar a Orlando Arévalo, el diputado que se les salió del redil. De ahí que ahora sólo cuentan con 28 votos duros. Eso es muy poco para aprobar cualquier cosa en la Asamblea Legislativa.

En la política nadie hace nada sin esperar algo a cambio. La integridad de Merino cuesta un par de "alianzas".

Sopesaron y para ARENA es más costoso divorciarse del PCN que convertirse en el salvavidas del diputado en cuestión.

Además ya encontraron otro aliado. El diputado suplente William Martínez del Partido Acción Nacional (PAN).

Tomás Mejía, jefe de los "panistas", aceptó que "negociaría hasta con el diablo" por el bienestar de su gente.

Martínez forma parte del grupo de las personas que tiene más cerca. El titular lanzó la señal.

"Yo voy a votar como Tomás Mejía", dijo, abriéndole la puerta a su compañero para que hiciera lo que su conciencia le dictara.

Así lo hizo. Fueron más fuertes los lazos de fraternidad que lo unen a Francisco Merino que la limpieza en el proceso.

"Él (Merino) es mi amigo", aseguró Martínez, quien al principio de la discusión final se abstuvo de votar a favor o en contra de su conocido.

Estaba siguiendo los pasos del diputado "rebelde" Orlando Arévalo.

Ni con Dios, ni con el diablo.

Arévalo no quiso echarse la soga al cuello.

"Hay veces en que la solidaridad conviene y, en otras ocasiones, no", argumentó.

Suficiente razón para no tomar partido en el tema.

Los dos votos que representan Martínez y Arévalo marcaron la diferencia.

Hubo un momento de impasse.

Alguien tenía que romperlo, y ese fue el "panista" que por pura casualidad estaba sustituyendo a Horacio Ríos.

Algo hay que reconocerle, les costó convencerlo o por lo menos invirtieron mucho.

Shhhhhh...

Los diputados que dan problema en sus partidos políticos son premiados.

Los envían en misiones especiales.

El arenero Rodrigo Ávila se encuentra en Suecia, y el pecenista José Almendáriz, en Costa Rica.

Ambos tenían algo en común. Apoyaban la idea de desaforar a Merino.

Representaban la posibilidad que sus fracciones se dividieran.

Los diputados suplentes marcaron la diferencia.

Merino fue hábil. Antes de convertirse en juez y parte prefirió cederle su curul a quien lo suple cuando no asiste a las plenarias, Ernesto Chiquillo.


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