Cristianos
clamarán por país
Los organizadores invitan a todos los
creyentes, católicos, evangélicos
y de cualquier otra denominación, a
participar en este clamor nacional
- Edward
Gutiérrez
- El Diario
de Hoy
Los
creyentes, sin que importe la confesionalidad
que profesen, tendrán mañana la
oportunidad de congregarse para clamar a Dios
por El Salvador.
Los participantes orarán a Dios por
los gobernantes, por las víctimas de la
delincuencia y por la sociedad en general,
dijeron los organizadores, miembros de la
Confraternidad Evangélica
Salvadoreña (CONESAL).
Este clamor nacional se expresará
durante "La Marcha para Jesús 2000", que
saldrá la una de la tarde de la Plaza Las
Américas, mejor conocida como El Salvador
del Mundo.
Jorge Martínez, el presidente de
CONESAL, dijo que el recorrido se
realizará sobre la Alameda Roosevelt, la
Calle Rubén Darío y
finalizará en la plaza Barrios.
El pastor Roberto Bustamante dijo que esta
actividad no se desarrollará sólo
en San Salvador. Bustamante indicó que
200 países en todo el mundo
realizarán la manifestación.
Recordó que la actividad es organizada
por una fraternidad de cristianos
evangélicos pero no excluye a "hermanos"
de otras congregaciones.
De hecho, llamaron a católicos,
evangélicos y creyentes de otras
confesionalidades a participar en este esfuerzo
nacional.
Aseguró que los marchantes no
portarán carteles alusivos a ninguna
iglesia sino única y exclusivamente con
frases bíblicas en honor del
Señor.
"Clama a m
"
Los objetivos de la marcha para Jesús
son reconocer la necesidad de la
intervención divina (Cristo) para la
solución de los problemas que aquejan al
pueblo salvadoreño. Además,
concientizar a la población que
está llamada a ser instrumento de
bendición y el más importante,
glorificar a Cristo.
El reverendo Jorge Mira dijo que
además de los objetivos planteados, se
encuentra dentro del programa otras
actividades.
Orar por el país, por el presidente,
por los diputados, por la situación
económica y hasta por los periodistas,
será una de las actividades que se
realizarán dentro de la Marcha del
Milenio para Jesús.
La efectividad de la oración no se
pone en duda, afirma Mira. Y sobre este punto,
Jorge Martínez recuerda como en 1990 hubo
racionamiento de energía por una
sequía. Recuerda que en una marcha
similar se oró a Dios porque lloviera.
Los cielos se abrieron, las presas se llenaron y
la "luz" no faltó.