Pura
resignación
Mario Martínez, entrenador del
Atlético Balboa, no pudo ocultar su
tristeza después de que su equipo
perdiera de forma abultada contra Municipal
Limeño.
Oscar Guerra
Los jugadores del Atlético Balboa,
cabizbajos y sin decirse una palabra, se
despojaban de sus zapatos al final del encuentro
que perdieron 4-1 ante Municipal
Limeño.
Su entrenador, Mario Martínez, estaba
de pie y frente a ellos. Todos buscaban una
explicación a la derrota. "En el caso de
este segundo partido tuvimos una primera parte
en que dominamos y fallamos dos oportunidades
claras en las que no pudo entrar la pelota. Creo
que eso marcó la diferencia", dijo el
estratega unionense.
Asimismo, calificó de dusosa la
decisión del árbitro al decretar
el primer pénal a favor de Limeño
que los puso en desventaja. Como consecuencia
lógica, y al querer buscar el empate,
añadió, hubo descuidos que fueron
aprovechados por sus rivales para decretar el
marcador final.
El lado bueno
A pesar de la derrota en semifinales,
Martínez rescata algunos aspectos
importantes de la primera campaña del
Atlético Balboa en la primera
división del fútbol
salvadoreño.
"Estamos satisfechos del trabajo realizado en
el campeonato regular. El equipo hizo un buen
trabajo, se aplicaron y conseguimos veintiocho
puntos", afirmó.
Esos puntos son suficientes para conseguir el
primero de los objetivos que se plantearon antes
del inicio de las acciones en agosto: mantener
la categoría.
Después de dado ese paso,
Martínez alegó que la falta de
experiencia pesó mucho para poder
sobrepasar el obstáculo de Municipal
Limeño, que al final obtuvo de manera
merecida uno de los dos lugares en la final del
Apertura 2000.