El tigre sacó
las garras
Por fin FAS dejó la ruta de los
empates. Ayer destapó parte de su
potencia ofensiva y goleó a Dragón
4-0.
Roberto
Aguila
Para
analizar a ese FAS que desdibujó a
Dragón para marcarle cuatro goles en 45
minutos, debemos olvidarnos de ese otro conjunto
azulgrana cansino y sin ideas que se fue al
descanso con un empate a cero y dejando una
enorme sensación de no jugar a nada.
Porque ese equipo tigrillo del inicio
dividió la pelota, careció de
ritmo, jamás tomó el control del
partido y no fue capaz de diagramar una sola
acción ofensiva de peso. Por el
contrario, por el simple hecho de no establecer
un engranaje de marca sólida en el medio
campo, en muchos tramos se lo vio superado por
el mayor control de pelota de Dragón que
se juntaba en el toque y adquiría mejor
presencia en ataque con el tranco de Jair
Camero, de Jorge Martínez y Alcides
Hernández, y con la explotación de
la punta derecha por la cortada de Omar
Campos.
En varias oportunidades en que Dragón
subió dominando en ofensiva, los zagueros
de FAS tuvieron que recurrir a la falta para
frenar las incursiones verdolagas. Y en un par
de tiros libres, cobrando dichas faltas,
Dragón se acercó al gol con mayor
convicción. Esa sensación de mejor
temple la mantuvo Dragón más
allá de los 30 minutos de juego, hasta
que Garabet Avedissian, el técnico
tigrillo, envió al campo a Cristian
Alvarez en reemplazo de Jaime Gómez.
A partir de este cambio FAS comenzó a
mostrar otra cara. No en forma rotunda, porque
aunque la presencia de Alvarez ordenó un
poco la acción del medio campo,
ésta no logró consolidarse porque
William Torres seguía sin aportar mucho
en el armado ofensivo, y Juan Carlos
Panameño no conseguía conectarse
del todo con William Reyes.
Sin embargo, a cinco minutos del cierre de la
primera etapa, FAS logró fabricar un par
de opciones de gol que se perdieron
Panameño y Reyes por acomodar la pelota y
retardar el disparo, con las que dio muestras de
manejarse más a fondo detrás de un
funcionamiento mejor compactado y con mayor
ambición.
Otro cambio y goleada
FAS salió al segundo tiempo con la
presencia de Ernesto Góchez sustituyendo
a William Torres Alegría. Y, como tocado
por una vara mágica, el conjunto tigrillo
se transformó en potencia ofensiva. Y
como para que no quedaran dudas del acierto de
Avedissian en el cambio de Góchez, dos
entregas de éste, sorpresivas y certeras,
derivaron en los goles de Juan Carlos
Panameño y Víctor Velásquez
marcados en un lapso de dos minutos y a cuatro
de haberse reiniciado el encuentro.
O sea que FAS, sacado de la pasividad por un
simple cambio, asombrosamente se puso a ganar
2-0 sin tiempo para justificar de plano su
transformación en funcionamiento y su
potencia goleadora. Eso lo justificó
después, cuando a los 55 minutos se
produjeron las expulsiones del defensor tigrillo
Rafael Tobar y del volante mitológico
Jorge Martínez que dejó a ambos
equipos con diez hombres.
Por lo que sucedió a partir de
entonces, tal parece que Dragón fue
más afectado que FAS por las expulsiones,
porque justamente le faltó marca en el
medio campo, el lugar preciso en que FAS se
solidificó con la presencia de
Góchez. La consecuencia fue funesta para
el cuadro migueleño, porque además
de no tener base sólida para volcarse al
ataque en busca del empate, también se
desdibujó defensivamente
convirtiéndose en una coladera.
Por ahí pasó FAS cuantas veces
quiso. La mancuerna de Góchez con
Cristian Alvarez, más la subida de Nelson
Nerio y la solidez de marca que le llegó
a dar el ingreso de Daniel Sagastizado, hizo de
FAS una potencia goleadora. Goles de
Panameño y William Reyes establecieron el
4-0 con tiempo suficiente para seguir buscando
más goles.
En los últimos 15 minutos FAS
siguió fabricando opciones de gol como si
el marcador estuviera apretado. El contraataque
fue su mejor arma ofensiva, tras el regalo que
le hacía Dragón al dejar
solitarias las bandas. Por un lado llegaba
Panameño y por el otro Góchez, y
la mesa quedaba servida para que marcara el que
quisiera.
Acaso este sea el único reproche que
le cabe a este FAS del segundo tiempo: el hecho
de desperdiciar goles cantados, como los que se
comió William Reyes.
Novedad tigrilla
Se llama Donny Grant Zamora, tiene 25
años, es de nacionalidad costarricense y
juega la posición de arquero.
Llegó a FAS procedente del Limonense, de
la primera división de Costa Rica.
Tuvo un buen debut en los palos tigrillos. En
el primer tiempo, cuando Dragón fue
más que FAS en función ofensiva,
fue el más exigido y respondió con
una serenidad que sólo tienen los
arqueros de experiencia.