Las árbitras
de Ahuachapán
Tres jóvenes ahuachapanecas se
desempeñan como árbitras de
balompié, demostrando con ello que este
oficio no es exclusivo para hombres.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- FOTOS
EDH/LIZETTE MORENO
Desde
hace mucho tiempo, arbitrar partidos de
fútbol ha sido tarea de hombres; sin
embargo en nuestro país se está
demostrando todo lo contrario.
En El Salvador existe la Comisión
Nacional de Árbitros de Fútbol
(CONAFES), en la que están inscritas 15
mujeres como tales, y seis de ellas se ubican en
la categoría de escalafonadas, es decir
con título de árbitra oficial.
Ahuachapán tiene el honor de contar
con cuatro de estas mujeres árbitras;
aunque en la actualidad sólo tres de
ellas se mantienen activas.
Daysi Esperanza Martínez, de 19
años; Reina Patricia Pacheco, de 28, y
Anabel Escobar Molina, de 36, son las
féminas que con pantalones cortos negros
y con camisa del mismo color saltan a las
canchas para dirigir la contienda.
Bien entrenadas
A estas mujeres las ha unido un mismo
sentimiento: el amor por el balompié.
"Desde adolescente mostré interés
por el arbitraje, pero fue hasta hace unos
cuatro años que se me brindó la
oportunidad de desenvolverse en ese oficio",
comenta Daysi, la más experimentada. Ella
dedica su tiempo a sus estudios de
Ingeniería en Sistemas y al llamado
"deporte rey".
Por su parte, Patricia dice sentirse
satisfecha con lo que hace y espera seguir en
esa tarea hasta cumplir los 45 años, que
es la edad máxima aceptada por
CONAFES.
"Siempre
me ha gustado este deporte. Mi deseo de
practicarlo nació luego de ver por
televisión el balompié
español", expresa Patricia, una joven de
baja estatura, pero de gran agilidad
física. Además de ser
árbitra, Patricia estudia
computación e inglés.
Ella dice que al iniciarse como
árbitra, su mamá no la apoyaba
(pues decía que mucho los insultaban),
pero ahora ha cambiado de parecer y es quien la
invita a seguir adelante.
Las tres jóvenes, por el momento
sólo pueden participar en partidos de
liga media y reserva; sin embargo, para lograr
ese privilegio se han sometido a arduos
entrenamientos físicos y a capacitaciones
teóricas.
"Iniciamos como aspirantes. Primero recibimos
clases teóricas. En esta etapa nos hacen
evaluaciones. Luego participamos en
entrenamientos físicos diarios. Para ser
árbitra hay que tener buena
condición física", expresa Anabel,
quien desde hace un año posee el
título de esta disciplina. Ella
también se desempeña como jefa de
producción y calidad en una maquila.
Solicitan su presencia
Estas tres mujeres ponen en práctica
sus conocimientos en cada uno de los partidos
que arbitran. Por lo general son los domingos
los días en los que trabajan.
Ya sea en canchas locales o en las de otros
departamentos, siempre llaman la atención
de la afición y de los jugadores.
Al entrar al área de juego, luciendo
maquilladas y con su impecable uniforme negro
(que puede ser combinado con otros colores), las
árbitras de Ahuachapán son
recibidas con aplausos, silbidos y piropos.
Los espectadores que las ven por primera vez
quedan asombrados, y los que han tenido la
oportunidad de verlas ya están
acostumbrados a su presencia.
Según el señor Álvaro
Vidal Girón, entrenador, la
participación de las muchachas hace que
muchas personas acudan a los partidos. Son como
un gancho para halar público.
"La gente de Ahuachapán y las
comunidades de los alrededores me piden que
mande a las muchachas a arbitrar los partidos.
Cuando ellas acuden, las canchas son más
concurridas", manifiesta el señor
Girón.
Más
respeto
Según Anabel, a muchos aficionados y
jugadores no les gusta que ellas arbitren, ya
que piensan que no tienen la misma capacidad que
los hombres.
"No se dan cuenta de que nosotras podemos
hacerlo igual o mejor que ellos. Una de las
ventajas que tenemos es que los jugadores nos
respetan más", expresa Anabel.
Pero este respeto no siempre está
presente en todos los juegos. En ocasiones,
algunos jugadores (sobre todo los
experimentados) se muestran arrogantes ante las
decisiones de las árbitras.
"Sólo porque soy mujer, algunos
futbolistas nos quieren tomar el pelo", expresa
Daysi.
Próximamente a una de ellas se le
dará la oportunidad de arbitrar juegos de
la primera división.
Aunque las ahuachapanecas desean esta plaza,
no sólo se proyectan a trabajar en esa
categoría; sus sueños van
más allá de las fronteras de
nuestro país.
"La mayor aspiración de nosotras es
convertirnos en árbitras de la
Federación Internacional de Fútbol
Asociado (FIFA)", manifiesta Daysi.
Para lograr ese sueño, Daysi, Anabel y
Patricia se están esforzando mucho.
Quieren desempeñar de la mejor manera su
papel y demostrar que la mujer está
abriendo campo en todos los ámbitos.