Viernes 31 de agosto de 2001



























Las árbitras de Ahuachapán

Tres jóvenes ahuachapanecas se desempeñan como árbitras de balompié, demostrando con ello que este oficio no es exclusivo para hombres.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/LIZETTE MORENO

Desde hace mucho tiempo, arbitrar partidos de fútbol ha sido tarea de hombres; sin embargo en nuestro país se está demostrando todo lo contrario.

En El Salvador existe la Comisión Nacional de Árbitros de Fútbol (CONAFES), en la que están inscritas 15 mujeres como tales, y seis de ellas se ubican en la categoría de escalafonadas, es decir con título de árbitra oficial.

Ahuachapán tiene el honor de contar con cuatro de estas mujeres árbitras; aunque en la actualidad sólo tres de ellas se mantienen activas.

Daysi Esperanza Martínez, de 19 años; Reina Patricia Pacheco, de 28, y Anabel Escobar Molina, de 36, son las féminas que con pantalones cortos negros y con camisa del mismo color saltan a las canchas para dirigir la contienda.

Bien entrenadas

A estas mujeres las ha unido un mismo sentimiento: el amor por el balompié. "Desde adolescente mostré interés por el arbitraje, pero fue hasta hace unos cuatro años que se me brindó la oportunidad de desenvolverse en ese oficio", comenta Daysi, la más experimentada. Ella dedica su tiempo a sus estudios de Ingeniería en Sistemas y al llamado "deporte rey".

Por su parte, Patricia dice sentirse satisfecha con lo que hace y espera seguir en esa tarea hasta cumplir los 45 años, que es la edad máxima aceptada por CONAFES.

"Siempre me ha gustado este deporte. Mi deseo de practicarlo nació luego de ver por televisión el balompié español", expresa Patricia, una joven de baja estatura, pero de gran agilidad física. Además de ser árbitra, Patricia estudia computación e inglés.

Ella dice que al iniciarse como árbitra, su mamá no la apoyaba (pues decía que mucho los insultaban), pero ahora ha cambiado de parecer y es quien la invita a seguir adelante.

Las tres jóvenes, por el momento sólo pueden participar en partidos de liga media y reserva; sin embargo, para lograr ese privilegio se han sometido a arduos entrenamientos físicos y a capacitaciones teóricas.

"Iniciamos como aspirantes. Primero recibimos clases teóricas. En esta etapa nos hacen evaluaciones. Luego participamos en entrenamientos físicos diarios. Para ser árbitra hay que tener buena condición física", expresa Anabel, quien desde hace un año posee el título de esta disciplina. Ella también se desempeña como jefa de producción y calidad en una maquila.

Solicitan su presencia

Estas tres mujeres ponen en práctica sus conocimientos en cada uno de los partidos que arbitran. Por lo general son los domingos los días en los que trabajan.

Ya sea en canchas locales o en las de otros departamentos, siempre llaman la atención de la afición y de los jugadores.

Al entrar al área de juego, luciendo maquilladas y con su impecable uniforme negro (que puede ser combinado con otros colores), las árbitras de Ahuachapán son recibidas con aplausos, silbidos y piropos.

Los espectadores que las ven por primera vez quedan asombrados, y los que han tenido la oportunidad de verlas ya están acostumbrados a su presencia.

Según el señor Álvaro Vidal Girón, entrenador, la participación de las muchachas hace que muchas personas acudan a los partidos. Son como un gancho para halar público.

"La gente de Ahuachapán y las comunidades de los alrededores me piden que mande a las muchachas a arbitrar los partidos. Cuando ellas acuden, las canchas son más concurridas", manifiesta el señor Girón.

Más respeto

Según Anabel, a muchos aficionados y jugadores no les gusta que ellas arbitren, ya que piensan que no tienen la misma capacidad que los hombres.

"No se dan cuenta de que nosotras podemos hacerlo igual o mejor que ellos. Una de las ventajas que tenemos es que los jugadores nos respetan más", expresa Anabel.

Pero este respeto no siempre está presente en todos los juegos. En ocasiones, algunos jugadores (sobre todo los experimentados) se muestran arrogantes ante las decisiones de las árbitras.

"Sólo porque soy mujer, algunos futbolistas nos quieren tomar el pelo", expresa Daysi.

Próximamente a una de ellas se le dará la oportunidad de arbitrar juegos de la primera división.

Aunque las ahuachapanecas desean esta plaza, no sólo se proyectan a trabajar en esa categoría; sus sueños van más allá de las fronteras de nuestro país.

"La mayor aspiración de nosotras es convertirnos en árbitras de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA)", manifiesta Daysi.

Para lograr ese sueño, Daysi, Anabel y Patricia se están esforzando mucho. Quieren desempeñar de la mejor manera su papel y demostrar que la mujer está abriendo campo en todos los ámbitos.





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