Martes 30 de octubre 2001



Temen golpe de Estado en Pakistán

Estados Unidos e Israel temen que al ser depuesto el actual presidente de Pakistán, las armas nucleares de ese país caigan en manos de terroristas o de un régimen extremista

WASHINGTON
SERVICIOS CABLEGRAFICOS.--

Una unidad especial del Ejército estadounidense se entrena junto a comandos israelíes en Estados Unidos, para la eventualidad de un golpe de Estado en Pakistán, posibilidad que llevaría a la búsqueda e incautación del arsenal nuclear de Islamabad, según la revista 'New Yorker', que cita declaraciones de actuales y antiguos funcionarios gubernamentales.

Por parte israelí participa la 'Unidad 262', especializada en operaciones detrás de las líneas enemigas.

A su vez, la unidad estadounidense, bajo el control del Pentágono y con asistencia de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), es experta en entrar ilegalmente y si es necesario desactivar armas nucleares.

Fuentes estadounidenses señalaron que Pakistán posee -algunas en emplazamientos desconocidos- al menos 24 ojivas nucleares, que pueden ser utilizadas en misiles de medio alcance o por aviones 'F-16'. EE.UU. teme que Musharraf acabe siendo depuesto por los sectores más extremistas de su régimen y que estas armas terminen en manos de aliados de Osama bin Laden y los talibán.

Conmoción en funeral

Mientras tanto, varios miles de paquistaníes asistieron ayer al funeral por las dieciocho víctimas de la matanza de cristianos perpetrada en la víspera en una iglesia católica del Punjab, en la región central de Pakistán.

Algunos de los asistentes al funeral celebrado en la iglesia de Santo Domingo, en la ciudad de Bahawalpur, y después de la homilía, gritaron en varias ocasiones " venganza, venganza" contra los asesinos.

Las dieciocho víctimas, incluidos varios niños y el sacerdote que oficiaba la misa, fueron acribillados a balazos por seis individuos, que tras matar a uno de los policías que vigilaban la iglesia, dispararon con sus metralletas sobre los feligreses.

La matanza de cristianos, la más grave de las ocurridas durante los 54 años de independencia de Pakistán, coincide con el aumento de la indignación entre los grupos integristas paquistaníes que consideran que el bombardeo sobre Afganistán es una afrenta a la comunidad islámica.

Tras la matanza, varios cientos de policías y soldados fuertemente armados vigilaban hoy el barrio de Bahawalpur en el que reside la minoría cristiana, así como las iglesias y las mezquitas.

El Líbano condena

El primer ministro libanés, Rafic Hariri, condenó ayer el atentado contra la iglesia cristiana en Pakistán.

En una reunión con Luigi Gatti, nuncio apostólico Vaticano en el Líbano, Hariri transmitió al Papa Juan Pablo II su "más sincero pésame por la muerte de cristianos inocentes".

"Nada puede justificar estos actos criminales que son contrarios a todas las creencias religiosas y a los valores humanos y no tienen ningún vínculo con el Islám y los principios de coexistencia", dijo Hariri al nuncio.

Añadió que "los responsables de estos actos, así como los del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, tienen por objetivo arrastrar al mundo y a sus diversas comunidades a un conflicto entre civilizaciones y religiones que debemos evitar".

Unos 80 mil afganos se refugian Pakistán

Unos 80.000 afganos han logrado entrar en Pakistán desde el 11 de septiembre, pero sólo una pequeña parte están en los campos de acogida preparados por la Alta Comisaria de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Según las escasas informaciones que han conseguido recabar los delegados de ACNUR, la mayoría de estas personas viven en condiciones "extremadamente difíciles" en casas de la población local, sin acceso a la ayuda internacional, informó hoy, lunes, la Alta Comisaría.

La organización dispone en Pakistán de 15 de campos de refugiados, ubicados en torno a ciudad de Quetta y en la Provincia de la Frontera del Noroeste, preparados para acoger a unas 150.000 personas, y uno de ellos está situado a unos dos kilómetros del puesto fronterizo de Chamán para acoger a las personas que se encuentren en situación más vulnerable.

Este campo, en Killi Faizo, se abrió hace una semana para acoger a un millar de personas pero ya hay 1.350 afganos tras la llegada esta mañana de 264.

Además los recién llegados explicaron que hay mucha gente en camino hacia la frontera paquistaní.

También ha aumentado el flujo de llegadas a Irán, por lo que ACNUR está trabajando en la ampliación de sus dos campos de la provincia de Nimruz, en el lado afgano de la frontera.

Los trabajadores de ACNUR intentan asimismo mejorar las condiciones de seguridad, ya que muchos de los afganos que intentan cruzar la frontera hacia Irán les han explicado que los talibanes están llevando a cabo reclutamientos forzosos y emplean a la población civil como escudos humanos.

Los últimos datos de ACNUR indican que unas 7.800 personas se encuentran en el campo de Makaki -gestionado por la Sociedad Iraní de la Media Luna Roja-, a unos dos kilómetros de la frontera iraní, en territorio controlado por los talibanes.


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