Temen golpe de
Estado en Pakistán
Estados Unidos e Israel temen que al ser
depuesto el actual presidente de
Pakistán, las armas nucleares de ese
país caigan en manos de terroristas o de
un régimen extremista
- WASHINGTON
- SERVICIOS
CABLEGRAFICOS.--
Una
unidad especial del Ejército
estadounidense se entrena junto a comandos
israelíes en Estados Unidos, para la
eventualidad de un golpe de Estado en
Pakistán, posibilidad que llevaría
a la búsqueda e incautación del
arsenal nuclear de Islamabad, según la
revista 'New Yorker', que cita declaraciones de
actuales y antiguos funcionarios
gubernamentales.
Por parte israelí participa la 'Unidad
262', especializada en operaciones detrás
de las líneas enemigas.
A su vez, la unidad estadounidense, bajo el
control del Pentágono y con asistencia de
la Agencia Central de Inteligencia (CIA), es
experta en entrar ilegalmente y si es necesario
desactivar armas nucleares.
Fuentes estadounidenses señalaron que
Pakistán posee -algunas en emplazamientos
desconocidos- al menos 24 ojivas nucleares, que
pueden ser utilizadas en misiles de medio
alcance o por aviones 'F-16'. EE.UU. teme que
Musharraf acabe siendo depuesto por los sectores
más extremistas de su régimen y
que estas armas terminen en manos de aliados de
Osama bin Laden y los talibán.
Conmoción en funeral
Mientras tanto, varios miles de
paquistaníes asistieron ayer al funeral
por las dieciocho víctimas de la matanza
de cristianos perpetrada en la víspera en
una iglesia católica del Punjab, en la
región central de Pakistán.
Algunos de los asistentes al funeral
celebrado en la iglesia de Santo Domingo, en la
ciudad de Bahawalpur, y después de la
homilía, gritaron en varias ocasiones "
venganza, venganza" contra los asesinos.
Las dieciocho víctimas, incluidos
varios niños y el sacerdote que oficiaba
la misa, fueron acribillados a balazos por seis
individuos, que tras matar a uno de los
policías que vigilaban la iglesia,
dispararon con sus metralletas sobre los
feligreses.
La matanza de cristianos, la más grave
de las ocurridas durante los 54 años de
independencia de Pakistán, coincide con
el aumento de la indignación entre los
grupos integristas paquistaníes que
consideran que el bombardeo sobre
Afganistán es una afrenta a la comunidad
islámica.
Tras la matanza, varios cientos de
policías y soldados fuertemente armados
vigilaban hoy el barrio de Bahawalpur en el que
reside la minoría cristiana, así
como las iglesias y las mezquitas.
El Líbano condena
El primer ministro libanés, Rafic
Hariri, condenó ayer el atentado contra
la iglesia cristiana en Pakistán.
En una reunión con Luigi Gatti, nuncio
apostólico Vaticano en el Líbano,
Hariri transmitió al Papa Juan Pablo II
su "más sincero pésame por la
muerte de cristianos inocentes".
"Nada puede justificar estos actos criminales
que son contrarios a todas las creencias
religiosas y a los valores humanos y no tienen
ningún vínculo con el Islám
y los principios de coexistencia", dijo Hariri
al nuncio.
Añadió que "los responsables de
estos actos, así como los del 11 de
septiembre en Nueva York y Washington, tienen
por objetivo arrastrar al mundo y a sus diversas
comunidades a un conflicto entre civilizaciones
y religiones que debemos evitar".
Unos 80 mil afganos se refugian
Pakistán
Unos 80.000 afganos han logrado entrar en
Pakistán desde el 11 de septiembre, pero
sólo una pequeña parte
están en los campos de acogida preparados
por la Alta Comisaria de la ONU para los
Refugiados (ACNUR).
Según las escasas informaciones que
han conseguido recabar los delegados de ACNUR,
la mayoría de estas personas viven en
condiciones "extremadamente difíciles" en
casas de la población local, sin acceso a
la ayuda internacional, informó hoy,
lunes, la Alta Comisaría.
La organización dispone en
Pakistán de 15 de campos de refugiados,
ubicados en torno a ciudad de Quetta y en la
Provincia de la Frontera del Noroeste,
preparados para acoger a unas 150.000 personas,
y uno de ellos está situado a unos dos
kilómetros del puesto fronterizo de
Chamán para acoger a las personas que se
encuentren en situación más
vulnerable.
Este campo, en Killi Faizo, se abrió
hace una semana para acoger a un millar de
personas pero ya hay 1.350 afganos tras la
llegada esta mañana de 264.
Además los recién llegados
explicaron que hay mucha gente en camino hacia
la frontera paquistaní.
También ha aumentado el flujo de
llegadas a Irán, por lo que ACNUR
está trabajando en la ampliación
de sus dos campos de la provincia de Nimruz, en
el lado afgano de la frontera.
Los trabajadores de ACNUR intentan asimismo
mejorar las condiciones de seguridad, ya que
muchos de los afganos que intentan cruzar la
frontera hacia Irán les han explicado que
los talibanes están llevando a cabo
reclutamientos forzosos y emplean a la
población civil como escudos humanos.
Los últimos datos de ACNUR indican que
unas 7.800 personas se encuentran en el campo de
Makaki -gestionado por la Sociedad Iraní
de la Media Luna Roja-, a unos dos
kilómetros de la frontera iraní,
en territorio controlado por los talibanes.