Pillería y
prebendas
En el Seguro Social desaparecen desde un
cable de un equipo médico que cuesta
¢15 mil hasta las más caras
medicinas. Allí trabajan familias
enteras, aunque el sindicato no quiere acabar
con eso. Las prestaciones sociales representan
un elevado costo. Quizá por eso es que
allí hay conductores que ganan más
dinero que cualquier profesional.
El Diario de
Hoy
En
el Seguro Social no se producen gigantescos
hurtos de medicinas sino también
desaparecen equipos médicos, se cobran
servicios a pacientes asegurados y no asegurados
y se destruyen implementos de trabajo.
Todo eso se suma al trabajo ineficiente y de
baja calidad, a la negligencia, a la
anarquía laboral, el nepotismo, a la
coacción de los sindicatos y a toda
suerte de problemas que tiene en jaque a esa
institución.
Las cosas que se producen ahí no son
sólo escandalosas y ponen en entredicho a
una institución moderna, sino que
también bordean el surrealismo.
En el ISSS trabajan familias completas que
incluyen hermanos, hijos, suegros, yernos y toda
suerte miembros con vínculos entre
sí. Cada vez que la administración
negocia ese hecho con los sindicatos, se oponen
a romper ese tipo de nombramientos.
Algunos equipos médicos desaparecen
como por parte de magia, aunque, más
tarde, aparecen en consultorios privados. No es
extraño que se reporte la
desaparición de monitores o cables o
accesorios que, en muchos casos, valen doce o
quince mil colones.
Los vehículos que se utilizan tienen
una característica: o muestran la
más corta vida o por eso terminan
fundidos como chatarra o el mantenimiento es tan
caro que eso golpea, cada año, las
finanzas de la institución.
Y a los registros de la tragedia que sufre
esa institución se agregan casos graves
de drogadicción de empleados que, aunque
sus problemas se han detectado en las mejores
unidades antidopaje del país, no ha sido
posible despedirlos por las disposiciones que
regulan las relaciones de los trabajadores.
Redes internas
En el Seguro Social también operan
muchas redes internas que sorprenden a
cualquiera. Si un pariente suyo llega a un
hospital en malas condiciones de salud, no se
extrañe, como le ha ocurrido a varias
personas, que le visiten, en su casa,
representantes de funerarias
ofreciéndoles descuentos en sus
servicios.
Lo irónico es que se han detectado
varios casos en que los pacientes, a pesar de la
gravedad en que llegan, no mueren y sus
familiares siempre se preguntaron cómo
obtuvieron, los representantes de las casas
funerarias, sus direcciones. ¿Quiere
saberlo? Pues esa información se las
pasan empleados que mantienen vigentes convenios
con esas compañías.
De los robos de medicinas en farmacias y de
las bodegas, se podría escribir un libro
completo. Los reportes por pérdidas son
constantes. Muchos de ellos suman
pérdidas que van desde $43 mil en algunos
medicamentos a cifras que multiplican ese monto
por diez.
Un caso: hace algunas semanas se
detectó la desaparición de una
buena cantidad de cefalexina. Para que tengan
una idea de cómo funcionan las mafias
internas en el Seguro Social, se puede advertir
que los empleados no sólo sacaron ese
producto, sino que le cambiaron de empaque y
transformaron otras características y
actualmente se vende, el mismo producto, como
anoxilina, en las calles o establecimientos
privados.
Con los medicamentos también hacen
dinero algunos profesionales que laboran en esa
institución. Tampoco le extrañe,
como se ha probado, que algún
médico inescrupuloso (porque hay muchos
de ellos trabajadores y honrados), le diga,
cuando asista a su consulta, que necesita un
medicamento que no lo tiene el Seguro
Social.
Entonces le ofrece, a menor precio, el mismo
medicamento aunque, en realidad, el ISSS
sí tiene en sus farmacias las pastillas
que le ofrecen vender a ochenta o noventa
colones cada gragea.
Dinero para sindicato
Los sindicatos del ISSS tienen
particularidades pero, sobre todo, beneficios
adicionales. Sesenta trabajadores se dedican, a
tiempo completo, a trabajar en actividades
sindicales. Sus salarios los paga la
institución y le cuestan, cada
año, ¢1.3 millones. Otros 21
trabajadores reciben ¢1.2 millones al
año para dedicarse a otro tipo de
actividades de ese sindicato.
Las licencias para asistir a seminarios
provocan erogaciones por 300 mil colones al
año. Las actividades artísticas y
culturales sobrepasan los 400 mil colones. En
fin, el Seguro Social paga el local del
sindicato.
¡Cáigase de espaldas!
1. Los trabajadores del Seguro Social
reciben ¢150 adicionales al salario mensual
como subsidio de alimentación. Eso le
cuesta al ISSS ¢8.6 millones al
año.
2. La alimentación para los
3.500 empleados de los hospitales cuesta 20
millones de colones al año.
3. También los trabajadores
reciben ¢150 que se agregan a su salario
mensual por transporte público.
4. Cuando los empleados se van de
vacaciones, disfrutan de 21 días. Eso le
cuesta a la institución ¢48 millones
cada año.
5. Al personal de auxiliares de
servicio, motoristas, vigilantes y
técnicos se le entregan cuatro pares de
zapatos al año. La institución
paga por eso ¢2.7 millones.
6. El ISSS también subsidia
¢1.500 a cada trabajador que necesita
anteojos. En eso se gasta ¢2.700.000 cada
año.
7. A los 21 días de vacaciones
se les otorga a los trabajadores 14 días
de asueto al año que son remunerados. Eso
se adiciona a los 21 días de
vacaciones.
8. A todo se agrega aumentos por
evaluación al mérito personal (5%
del salario a un costo de ¢39 millones,
cada año); también se aporta el
3.2 por ciento al fondo de protección
(¢25 millones al año);
gratificaciones por servicios prestados (¢5
millones), primas especiales, etc., etc.
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El Seguro Social en
cifras
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1. Esa institución atiende a
987 salvadoreños cada
año. Posee 11.345 empleados y
maneja un presupuesto, para el
régimen de salud, de 370.4
millones de dólares.
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2. El 41.7 por ciento de los
empleados está afiliado al
STISSS y el 10.2 %, al SIMETRISSS.
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3. En el año 2000 se
realizaron más de 4 millones de
consultas médicas; se dieron 12
millones de recetas de farmacia; se
produjeron 82 mil
hospitalizaciones.
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4. También se realizaron 107
mil operaciones quirúrgicas, se
atendieron 24 mil partos y se
elaboraron más de tres millones
de órdenes para laboratorios
clínicos.
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5. De los $370 millones de
presupuesto anual, $145 millones se
pagan en salarios. Otros $113 millones
se dedican a la compra de bienes y
servicios. Anualmente se gastan 40
millones en comidas para pacientes.
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1ra.
Parte:
Debacle moral en el ISSS
2da.
Parte:
ISSS
alcohol, drogas, maltrato y
licencias