Miércoles 24 de octubre 2001



Pillería y prebendas

En el Seguro Social desaparecen desde un cable de un equipo médico que cuesta ¢15 mil hasta las más caras medicinas. Allí trabajan familias enteras, aunque el sindicato no quiere acabar con eso. Las prestaciones sociales representan un elevado costo. Quizá por eso es que allí hay conductores que ganan más dinero que cualquier profesional.

El Diario de Hoy

En el Seguro Social no se producen gigantescos hurtos de medicinas sino también desaparecen equipos médicos, se cobran servicios a pacientes asegurados y no asegurados y se destruyen implementos de trabajo.

Todo eso se suma al trabajo ineficiente y de baja calidad, a la negligencia, a la anarquía laboral, el nepotismo, a la coacción de los sindicatos y a toda suerte de problemas que tiene en jaque a esa institución.

Las cosas que se producen ahí no son sólo escandalosas y ponen en entredicho a una institución moderna, sino que también bordean el surrealismo.

En el ISSS trabajan familias completas que incluyen hermanos, hijos, suegros, yernos y toda suerte miembros con vínculos entre sí. Cada vez que la administración negocia ese hecho con los sindicatos, se oponen a romper ese tipo de nombramientos.

Algunos equipos médicos desaparecen como por parte de magia, aunque, más tarde, aparecen en consultorios privados. No es extraño que se reporte la desaparición de monitores o cables o accesorios que, en muchos casos, valen doce o quince mil colones.

Los vehículos que se utilizan tienen una característica: o muestran la más corta vida o por eso terminan fundidos como chatarra o el mantenimiento es tan caro que eso golpea, cada año, las finanzas de la institución.

Y a los registros de la tragedia que sufre esa institución se agregan casos graves de drogadicción de empleados que, aunque sus problemas se han detectado en las mejores unidades antidopaje del país, no ha sido posible despedirlos por las disposiciones que regulan las relaciones de los trabajadores.

Redes internas

En el Seguro Social también operan muchas redes internas que sorprenden a cualquiera. Si un pariente suyo llega a un hospital en malas condiciones de salud, no se extrañe, como le ha ocurrido a varias personas, que le visiten, en su casa, representantes de funerarias ofreciéndoles descuentos en sus servicios.

Lo irónico es que se han detectado varios casos en que los pacientes, a pesar de la gravedad en que llegan, no mueren y sus familiares siempre se preguntaron cómo obtuvieron, los representantes de las casas funerarias, sus direcciones. ¿Quiere saberlo? Pues esa información se las pasan empleados que mantienen vigentes convenios con esas compañías.

De los robos de medicinas en farmacias y de las bodegas, se podría escribir un libro completo. Los reportes por pérdidas son constantes. Muchos de ellos suman pérdidas que van desde $43 mil en algunos medicamentos a cifras que multiplican ese monto por diez.

Un caso: hace algunas semanas se detectó la desaparición de una buena cantidad de cefalexina. Para que tengan una idea de cómo funcionan las mafias internas en el Seguro Social, se puede advertir que los empleados no sólo sacaron ese producto, sino que le cambiaron de empaque y transformaron otras características y actualmente se vende, el mismo producto, como anoxilina, en las calles o establecimientos privados.

Con los medicamentos también hacen dinero algunos profesionales que laboran en esa institución. Tampoco le extrañe, como se ha probado, que algún médico inescrupuloso (porque hay muchos de ellos trabajadores y honrados), le diga, cuando asista a su consulta, que necesita un medicamento que no lo tiene el Seguro Social.

Entonces le ofrece, a menor precio, el mismo medicamento aunque, en realidad, el ISSS sí tiene en sus farmacias las pastillas que le ofrecen vender a ochenta o noventa colones cada gragea.

Dinero para sindicato

Los sindicatos del ISSS tienen particularidades pero, sobre todo, beneficios adicionales. Sesenta trabajadores se dedican, a tiempo completo, a trabajar en actividades sindicales. Sus salarios los paga la institución y le cuestan, cada año, ¢1.3 millones. Otros 21 trabajadores reciben ¢1.2 millones al año para dedicarse a otro tipo de actividades de ese sindicato.

Las licencias para asistir a seminarios provocan erogaciones por 300 mil colones al año. Las actividades artísticas y culturales sobrepasan los 400 mil colones. En fin, el Seguro Social paga el local del sindicato.

¡Cáigase de espaldas!

1. Los trabajadores del Seguro Social reciben ¢150 adicionales al salario mensual como subsidio de alimentación. Eso le cuesta al ISSS ¢8.6 millones al año.

2. La alimentación para los 3.500 empleados de los hospitales cuesta 20 millones de colones al año.

3. También los trabajadores reciben ¢150 que se agregan a su salario mensual por transporte público.

4. Cuando los empleados se van de vacaciones, disfrutan de 21 días. Eso le cuesta a la institución ¢48 millones cada año.

5. Al personal de auxiliares de servicio, motoristas, vigilantes y técnicos se le entregan cuatro pares de zapatos al año. La institución paga por eso ¢2.7 millones.

6. El ISSS también subsidia ¢1.500 a cada trabajador que necesita anteojos. En eso se gasta ¢2.700.000 cada año.

7. A los 21 días de vacaciones se les otorga a los trabajadores 14 días de asueto al año que son remunerados. Eso se adiciona a los 21 días de vacaciones.

8. A todo se agrega aumentos por evaluación al mérito personal (5% del salario a un costo de ¢39 millones, cada año); también se aporta el 3.2 por ciento al fondo de protección (¢25 millones al año); gratificaciones por servicios prestados (¢5 millones), primas especiales, etc., etc.

El Seguro Social en cifras

1. Esa institución atiende a 987 salvadoreños cada año. Posee 11.345 empleados y maneja un presupuesto, para el régimen de salud, de 370.4 millones de dólares.

2. El 41.7 por ciento de los empleados está afiliado al STISSS y el 10.2 %, al SIMETRISSS.

3. En el año 2000 se realizaron más de 4 millones de consultas médicas; se dieron 12 millones de recetas de farmacia; se produjeron 82 mil hospitalizaciones.

4. También se realizaron 107 mil operaciones quirúrgicas, se atendieron 24 mil partos y se elaboraron más de tres millones de órdenes para laboratorios clínicos.

5. De los $370 millones de presupuesto anual, $145 millones se pagan en salarios. Otros $113 millones se dedican a la compra de bienes y servicios. Anualmente se gastan 40 millones en comidas para pacientes.

1ra. Parte: Debacle moral en el ISSS

2da. Parte: ISSS alcohol, drogas, maltrato y licencias


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01 [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com