< Regresar al inicio del Sitio


CHAT
FOROS
CORREO
COMUNIDAD
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
PDA
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

< Regresar a la Portada

Una larga espera y una corta aparición
Una muestra de pulcritud


Todas las actividades del ilustre visitante se realizaron a la perfección, justo a la medida


El Diario de Hoy


George W. Bush, acompañado de Francisco Flores, se paró frente a la concurrencia y volvió a ver hacia todos lados. Soltó una pequeña sonrisa, e inmediatamente, comenzó la conferencia de prensa.

Esta fue la imagen que miles de televidentes observaron, pero detrás del presidente de los Estados Unidos, un ejército de colaboradores controlaban hasta el más mínimo detalle. Una gigantesca muestra de perfección y de mucho poder.

“Gracias señor Presidente, mi amigo”, expresó Bush con espontáneo, aunque ensayado español. Flores sonrió emocionado, mientras sus ojos adquirían otro brillo, el del halagado. Todos en el salón, visitantes y funcionarios locales, también sonrieron.

Los únicos que permanecían serios eran los periodistas y los agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos, encargados de la seguridad de Bush. Los fornidos guardaespaldas volvían a ver lenta y meticulosamente, como las antenas de los radares, a cada uno de los asistentes. Afuera, las medidas de seguridad eran extremadamente recelosas.

La mayoría de periodistas presentes en la conferencia -previamente registrados e identificados con distintas credenciales- habían permanecido en el recinto mucho antes de que Bush arribara al país. Cada movimiento, necesidad y recursos estaban meticulosamente planificados e identificados por los estadounidenses.

Pequeños detalles -tan desconocidos e insignificantes para los lectores y televidentes- como el tono y la dirección de la luz en la tarima, y la posición de los flecos de las banderas, habían sido revisados una y otra vez. Para cada una de las necesidades, asistía un especialista de la comitiva estadounidense.
Al finalizar la pequeña conferencia, que no duró más de 15 minutos, Flores le devolvió el halago a Bush: “He tenido algunos honores en mi vida, pero nunca había tenido el honor tan alto de que el presidente Bush me llame su amigo”. Se estrecharon la mano y se retiraron.
Detrás de ellos corrió el ejército de colaboradores. Con ese desparpajo terminaban así tres largas horas de espera.

Libreta de apuntes

- El salón en el que se realizó la conferencia de prensa de George Bush y Francisco Flores, es el local de la cafetería de empleados de Casa Presidencial, que aún no ha sido estrenada.

- A principios de marzo, cuando los funcionarios de Gobierno se enteraron de la venida de Bush, mandaron a acondicionar el salón, a guardar las mesas y cocinas, a alfombrarlo y a adornarlo con cortinas.
- Todas la calles adyacentes a Casa Presidencial fueron cerradas.

- En tanto, en el interior del recinto presidencial, todos los movimientos eran restringidos. Los periodistas sólo tenían autorización para permanecer en un sólo lugar. Sin el respectivo permiso, nadie podía moverse hacia otras zonas del complejo.

- 25 automóviles seguían la limusina en la que se transportaba el Presidente de los Estados Unidos. Delante de la comitiva, dos carropatrullas abrían paso.

Dos microbuses -transportando a periodistas estadounidenses-, dos ambulancias y varias camionetas todo terreno, de los Servicios Secretos de la nación norteamericana, eran parte de la gran comitiva.

- Más de un cuarto de hora tardaron los periodistas de diferentes medios, para ponerse de acuerdo quién y las preguntas que se le harían a los mandatarios. En la conferencia, sólo fueron permitidas cuatro preguntas,
- Algunos periodistas locales externaron su malestar, al no poder preguntar.

< Portada del Especial de Bush

 

  HACIA ARRIBA

VERTICE HABLEMOS GUANAQUIN PLANETA ALTERNATIVO


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal