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Alegría
brasileña
En
un emocionante partido, los hinchas brasileños y alemanes
se unieron a la final de la Copa Mundialista 2002 con cantos y bailes.
Agencia Reuters
Deportes
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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| Ronaldinho Gaucho levanta la Copa, luego
de ganar la final contra Alemania. Foto:
AP |
Brasileños y alemanes se mezclaron alegremente ayer en un
largo festejo con cantos, bailes y disfraces, antes, durante y después
de la final de la Copa del Mundo entre Alemania y Brasil.
Pero los sudamericanos se fueron más felices después
de que Brasil ganara 2-0 en Yokohama para lograr su quinto título
mundial, con dos goles de Ronaldo.
Los aficionados de ambos equipos brindaron juntos antes del partido
en el centro de Yokohama y las calles de alrededor del Estadio Internacional
se vieron bañadas por el amarillo de Brasil y el blanco de
Alemania.
Dentro del estadio unas 69.000 personas presenciaron una colorida
ceremonia de clausura con tambores japoneses taiko,
música pop asiática, geishas con kimonos amarillos
y una imagen del monte Fuji de 15 metros de altura.
En el palco, el emperador Akihito y la emperatriz Michiko compartían
su lugar con el presidente de Corea del Sur, Kim Dae-jung, el Rey
Abdullah de Jordania, el canciller alemán Gerhard Schroeder
y el presidente Johannes Rau.
Los seguidores brasileños eran notable mayoría, en
torno a cuatro brasileños por cada alemán, bajo una
persistente lluvia que no pudo aplacar el entusiasmo.
Hombro con hombro con los alemanes había unos 200 aficionados
ingleses, que dieron un sabor internacional a la tarde con sus gritos
de Inglaterra, Inglaterra. En la grada, además,
se podía ver una bandera del Everton y otra venezolana.
El portero alemán Oliver Kahn debió soportar los gritos
y las burlas de los aficionados brasileños detrás
de la portería en la primera parte de la final.
Pero los gritos de Deutschland se intensificaron a medida
que Alemania empezó a hacerse dueña del partido.
La tensión de ambos grupos de seguidores se relajó
cuando Edmilson intentó con serias dificultades cambiar de
camiseta en la banda.
Poco después, el estadio estalló con el primer gol
de Ronaldo a los 67 minutos, tras un fallo de Kahn.
Unos 10 minutos después, comenzó el carnaval. Rivaldo
amagó para que Ronaldo recogiera y colocara un disparo lejos
de Kahn, a su izquierda, para llegar a ocho tantos en el torneo.
Al final del encuentro, el estadio se iluminó con los flashes
de miles de cámaras y los jugadores brasileños se
envolvieron en su bandera.
Los alemanes estaban desolados y Kahn permaneció cinco minutos
en el suelo en la boca de la portería que defendió
en la segunda parte. Su seleccionador, Rudi Voeller, y algunos compañeros
se acercaron para intentar consolarlo.
Antes de recibir el trofeo, los jugadores de Brasil y el cuerpo
técnico formaron un círculo arrodillados para rezar
y dar gracias a Dios por recuperarse de una floja clasificación
y alcanzar contra los primeros pronósticos el título
mundial.
El capitán de Brasil se subió a un escenario para
recoger de manos de Pelé el trofeo FIFA en medio de una lluvia
de confeti.
Antes del encuentro, algunos japoneses arriesgaron ser detenidos
ofreciendo entradas en la reventa por hasta dos mil dólares.
Sin embargo, muchos de los que ya tenían entradas llegaron
disfrazados y con ganas de celebrar.
Un bávaro corpulento, con un cencerro en el cuello, lideró
los cánticos de los alemanes, mientras que, al otro lado,
un brasileño, con peluca a lo Ronaldinho y dientes postizos
de Ronaldo, animaba a los suyos.
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