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Sin
sorpresas ni disturbios
Policías, médicos y espectadores fueron
parte del color que se vivió ayer en las afueras
del Estadio Flor Blanca durante el arribo del Fuego
Nuevo a tierras salvadoreñas
Iris Lima/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Un elemento
del GRP observa muy atento el desarrollo del evento
conmemorativo a la llegada del Juego Nuevo de
los Juegos deportivos Centroamericanos y del Caribe
San Salvador en el estadio Nacional de la Flor
Blanca. Foto BHuber Rosales
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Son las 8:45 a.m. y en la entrada norte
del Estadio Nacional Flor Blanca hay un buen número
de espectadores ingresando lentamente a las instalaciones
remodeladas.
Al fondo se escucha: A dólar, a dólar.
Es la voz de Javier Martínez, vendedor de lentes
para sol, quien en un lapso de media hora asegura que
ha vendido por lo menos cien pares de gafas.
El movimiento de espectadores, de organizadores del
Comité Organizador de los Juegos (COSSAL) y un
buen número de agentes policiales se movilizan
rápidamente en los alrededores del estadio.
Han transcurrido 30 minutos y la incertidumbre por los
posibles disturbios que pueda provocar la tercera marcha
blanca organizada por el gremio médico,
que protesta contra la supuesta privatización
de la salud, es cada vez mayor.
Los espectadores siguen ingresando al estadio. Mientras,
los 500 agentes de la Unidad de Mantenimiento y el Orden
(UMO) se han ubicado en las barricadas en los alrededores
del Flor Blanca desde las cinco de la mañana.
El reloj marca las 9:20 a.m. La ceremonia de bienvenida
del Fuego Nuevo está casi por iniciar.
Pero en las afueras del Estadio, la tensión por
lo que pueda pasar durante el recorrido de la marcha
blanca mantiene tenso el ambiente.
La marcha blanca
En seguida, aparecen las primeras gabachas blancas.
Se van de paso. Pero un grupo decide acercarse a una
de las barricada que ha colocado la UMO frente al paso
a desnivel de la Alameda Roosvelt. Las consignas empiezan
a invadir el ambiente. Consignas políticas y
antideportivas empiezan a incomodar a algunos espectadores.
Antorcha hipócrita, grita alguien
que, a su vez, se cubre el rostro. La policía
se mantiene a la espectativa y las personas que participarán
en la llegada de la antorcha olímpica tienen
que sortear la barricada, no sin antes ser registrados
cuidadosamente por los policías.
El director de la Policía Nacional Civil (PNC),
Mauricio Sandoval, se aleja poco a poco de los manifestantes
y observa desde lejos al gremio médico.
Ellos tienen derecho a manifestarse. Eso sí,
no podemos permitir que violen los derechos de las personas
que se quieren divertir sanamente, dijo Sandoval.
El acto de bienvenida de la antorcha olímpica
ha iniciado. El Presidente de la República, Francisco
Flores, ha iniciado su discurso. Los médicos
que participan en la huelga se han marchado.
En medio de los aplausos de los espectadores por el
recorrido de la antorcha dentro del Estadio, los vendedores
de golosinas afuera del Flor Blanca se quejan entre
ellos de lo poco que han vendido.
El viaje de la antorcha ha iniciado en manos del luchador
Gustavo Manzur, quien se dirige inmediatamente hacia
el Monumento del Hermano Lejano acompañado de
agentes policiales.
La ceremonia ha terminado. Las personas comienzan a
retirarse poco a poco con una sonrisa en su rostro,
asegurando que el COSSAL ha pasado la primera prueba.
Todo estuvo muy bien. Muy buena organización,
aseguró la familia Genovés Quevedo.
Poco a poco, el bullicio de la gente comienza a desaparecer
en medio del ruido de los motores de los autobuses.
Los vendedores recogen su venta y ahora nos vamos
para el Cuscatlán, porque ahí va a haber
un jaripeo, dice un vendedor.
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