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La preferencia manda
Si
usted le pregunta a Evelyn García y a Juan Salmerón
si estarían dispuestos a trocarse los deportes
que practican, le dirían que no. El ensayo que
hicieron reflejó que es lo menos conveniente.
Roberto Águila/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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Evelyn García
integrante de la Selección Nacional de
Ciclismo experimenta junto a Juan Salmeron las
artes marciales especificamente el Tae Whon do.
Foto EDH / Huber Rosales
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Evelyn García nació en Santa Ana, la
ciudad que más aceptación le brinda al
ciclismo de competición. Y si a éso le
agregamos que creció en una familia de ciclistas
consumados, no sería exagerado decir que vino
al mundo montada en una bicicleta.
Por ello no sorprende que a sus tiernos 19 años
y con apenas cinco años de competir, sea la gran
figura nacional del ciclismo femenino, y en donde se
cifran nuestras mayores esperanzas de conseguir medallas
en los próximos XIX Juegos Deportivos Centroamericanos
y del Caribe El Salvador 2002 por su enorme dominio
del velódromo y de la pista de carretera. En
los VII Juegos Centroamericanos de Guatemala consiguió
oro en ruta, en ruta individual, 500 metros contra reloj
y 200 metros velocidad, y plata en competencia por puntos
y en la prueba contra reloj individual. Como se dice,
un palmarés envidiable.
Juan Salmerón, por su parte, es un karateca brillante
que se inició en esta disciplina de las artes
marciales desde sus tempranos 14 años, y que
hoy, a los 28, compitiendo en la categoría de
los 75 kilogramos, es el peleador tremendo que se adueña
de las medallas en cada competencia a la que asiste.
Ganó tres oros en los VI Juegos Centroamericanos
de San Pedro Sula, tres en Guatemala 2001, y uno en
la Copa Moncada de Cuba. Y si ese racimo de siete medallas
doradas le parece poco, súmele una plata en el
Centroamericano y del Caribe de Karate, otra plata en
el Panamericano de El Salvador, un bronce en el Panamericano
de Cuba, y dos bronces más en Maracaibo 98.
Esta es su carta de presentación con la que espera
a los competidores de los XIX Juegos El Salvador 2002,
y con la que quiere sacar la cara por el país.
¿Los cambiaría de deporte?
En principio sería una chifladura, porque ni
siquiera cabe imaginarse por un momento a Juan Salmerón
sin su karategui, subido en una bicicleta con casco
y todo, y desafiando con todo su empeño la difícil
prueba de 500 metros contra reloj. O a Evelyn García
haciendo a un lado su bicicleta, ataviarse con el traje
blanco de lona, los guantes lisos y el protector bucal,
y fajarse como una endemoniada en una contienda de alaridos.
Conforme más lo meditábamos, más
convencidos estábamos de que cambiar la bicicleta
por el karategui, o viceversa, sería lo más
desastroso que se pudiera dar en dos deportistas de
élite. Y, sin embargo, Evelyn y Juan lo hicieron
con una disposición de ánimo que nunca
les habíamos visto, y con tanta dignidad que
no dejaron sombra de duda que la cosa iba en serio.
Por ello es que los seguimos desde el gimnasio de la
Federación Salvadoreña de Karate Do, en
la Villa Centroamericana, hasta el velódromo
nacional, porque queríamos asegurarnos de que
el ensayo de Evelyn y Juan no fuera más allá
del límite que marca una fanfarronada entre amigos.
Y resultó que era nada más que una fanfarronada.
Evelyn, que previamente había dicho que si
me enseñan yo puedo, resultó incapaz
de al menos remedar a Juan cuando éste le mostró
cómo se trabajaba en una de las formas de kata,
y ella se quedó trabada intentando hacerlo. Lo
que pasa es que el kimono me queda demasiado
grande y me estorba, se excusó. A partir
de aqui ya no quiso combatir.
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El campeón
Nacional de Tae Whon Do Juan Salmeron decidio cambiar
de deporte y se fue al velódromo donde la
integrante de la Selección Nacional de Ciclismo
Evelyn García (quien sonrie) explica algunas
técnicas para llegar hacer un excelente ciclista.
Foto EDH / Huber Rosales |
Y allá, en el velódromo, Juan Salmerón
sencillamente dio risa. Había anticipado que
era muy bueno para andar en bicicleta, y que sólo
era cuestión de agarrar la onda. Pero ocurrió
que casi se cae de la bicicleta al intentar meter el
pie en el sujetador de los pedales, y cuando al fin
consiguió guardar el equilibrio y pedalear, apenas
dio una vuelta con un ritmo tan lento que si competía
con los vendedores de paletas le ganaban los paleteros.
Al final, con una filosofía inusual para sus
años, Evelyn le dijo: Mira, Juan, yo creo
que es mejor que sigamos cada quien en lo nuestro.
Y tiene mucha razón.
Pininos de reporteros
Les pedimos que se reportearan uno al otro, y accedieron
gustosos. Y se pusieron serios, formales, en una situación
para la que no estaban preparados. Evelyn, que inició
la tarea de reportera, le preguntó a Juan que
por qué había decidido ser karateca.
Porque en la escuela todos los cipotes me pegaban,
y había que encontrar la manera de defenderme,
respondió Juan. Y luego se extendió en
una explicación de los deportes que prefería
de niño: el fútbol y el voleibol. Pero
lo que más lo apasionaba era cantar, aparte de
un anhelo irreflenable por aprender a tocar un instrumento
musical como lo hacía su papá. Todavía
guardo las esperanzas de comprar un contrabajo y aprender
a tocarlo, dijo.
Refirió que por esa inclinación al canto
siempre vivía sumergido en la tonada de las canciones
de moda, y que por estar pensando en éso, en
medio de un combate, se descuidó y le dieron
una patada que le dejó la nariz viendo hacia
el ojo izquierdo. Ahora lo que necesito es que
me den otra patada en el lado contrario para que me
la enderecen, dijo, riéndose a carcajadas.
Evelyn se pone más nerviosa respondiendo preguntas
que haciéndolas, a pesar de que Juan Salmerón
es un entrevistador innato que sabe llevar la plática
por el camino de la comodidad. Acaso por ello Evelyn
se las arregló para referir su pasión
por la bicicleta nacida en el seno familiar, de sus
comienzos en las rutas santanecas, de la influencia
que tuvo Kaila Vergara en su afán para superarse
y para imitarla en todo: en sus logros y en su manera
de enfrentar los desafíos. A ésto se sumó
los consejos de papá, la permanencia en Suiza
en el 2000, y toda la confianza respaldada por sus triunfos
en Guatemala.
Negar que pasamos un rato muy entretenido con estos
dos personajes del deporte nacional, sería injusto.
Porque al margen de disfrutar por un momento de sus
sueños y anhelos, también nos regalaron
la oportunidad de convivir con ellos en ese mundo raro
de los golpes y la velocidad.
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