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¡Vamos,
papá!
De crayolas y deporte
El
Diario de Hoy reunió a los hijos de cuatro atletas
de nuestro país para que dibujaran a sus padres.
Resultado: Sonrisas y puro optimismo. El hijo de un
arquero, de una softbolista, de un pesista y de un voleibolista,
juntos para dibujar a sus seres queridos. Qué
mejor forma de deseárles lo mejor en los juegos
Carlos Vides/EDH
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
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José Oscar Lizama Junto
a su madre Marta Lizama una de la selección
de softball que participará en los XIX juegos
centroamericanos y del caribe San Salvador 2002.
Foto digital Mauricio Castro |
Crayola en mano, Cristian, el hijo de cuatro años
de David Pepe Vargas, seleccionado de voleibol
de sala, medita frente al papel en blanco.
De repente sus ojos brillan, cambia el azul por el rojo
y dibuja una línea larga y delgada. Esta
es la pierna, dice, y suma otra con decisión,
ante la carcajada de su papá, sentado a su lado.
¿Tan largas me ves las piernas, hijo?,
bromea.
Ahora hacá al tío Rafa, le
propone David. Y Cristian responde con otra figura de
piernas larguiruchas, con el detalle lógico de
dibujarle lentes oscuros: Es que mi tío
juega bajo el sol, explica, en referencia a su
tío Rafael Vargas, seleccionado de voleibol de
playa.
Así, desde su mundo de sonrisas y juegos, cuatro
pequeños, hijos de atletas que representarán
a El Salvador en los XIX Juegos Centroamericanos y del
Caribe, se reunieron para dibujar a sus papás.
Tuvimos el placer de contar con los artistas Josselyne
Argentina, hija del pesista Jesús Cáceres;
José Óscar, orgullo de la softbolista
Marta Lizama (A mi hijo le encanta dibujar, y
lo hace muy bien, nos comentó); y Jorge
Eduardo, hijo mayor del destacado arquero Jorge Jiménez,
además del pequeñín del grupo,
Cristian.
El proceso
Ya sentados frente a los colores y el papel, cada niño
y niña comenzó su labor creativa. Iniciaron
dibujando a solas, pero rápidamente pidieron
la asesoría técnica de sus
padres, por aquello de evitar regaños posteriores.
No me vayás a dibujar con un arco recurvo,
hacéle poleas al arco, porque yo compito con
uno compuesto, le indicó, entre risas,
Jorge Jiménez a su hijo, quien asintió
con la cabeza y se dispuso a cumplir la certera indicación
sin chistar.
En tanto, Marta Lizama pedía a su hijo que
me hagás pelo largo, porque así parezco
varón, lo que provocó una sonrisa
pícara en el pequeño José Óscar,
quien en todo caso no se olvidó de agregar una
visera al retrato.
Josselyne no tuvo muchas preguntas, pues tiene la imagen
clara de su padre: Fuerte y exitoso, con la pesa en
alto y, curiosamente, riendo, a pesar de los casi 200
kilos que en teoría levantaba el pobre Jesús
en el dibujo.
Mientras, Cristian continuaba esmerado en su tío
y su papá, los piernas largas, quienes
no tuvieron que explicar al pequeño las diferencias
entre el voleibol de sala y el de playa: A sus cuatro
años, Cristian es ya un especialista en la materia.
Al final, la galería terminó como un reflejo
multicolor de la admiración de estos pequeños
hacia sus padres. Ninguno pensó en la derrota:
Las figuras expresan victoria plena y total. El amor
de un hijo hacia su padre no entiende de derrotas, sólo
de héroes.
Galería polideportiva
Los dibujos expresan que, a pesar de su corta edad,
estos pequeños se fijan en muchos detalles de
la vida deportiva de sus padres. De hecho, antes de
llegar, Flor Baires, estudiante de Educación
Parvularia -que colaboró con la actividad-, había
colocado una impresión de cada deporte en las
mesas de trabajo, y los niños, instintivamente,
se sentaron en el lugar correspondiente.
Dibujaron libremente, sin presión de nadie, y
con esa libertad escogieron graficarlos en actitudes
ganadoras y competitivas. A continuación, la
explicación de cada obra, realizadas en las instalaciones
del kinder Happy Days, en Antiguo Cuscatlán.
El lanzamiento
José Óscar cambió su dibujo sobre
la marcha: Había colocado el guante de su mamá
en la mano equivocada, error inadmisible para el hijo
de una lanzadora derecha. Al final, Marta Lizama salió
con su clásico Número 25, los colores
azul y blanco en el uniforme y la bola a punto de salir
de su mano derecha hacia home. El pequeño
artista incluyó la frase El Salvador Campeón.
El gladiador
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Josseline Cáceres muestra
el dibujo de su padre Francisco de Jesús
Cáceres quien participará en los XIX
Juegos centroamericanos y del caribe 2002,
Foto digital Mauricio Castro
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La adorable Josselyne Argentina, que llegó acompañada
de un balón de fútbol (esta me ha
salido traidora, bromeó su papá),
no dudó en colocarle a su progenitor una medalla
de oro en pleno pecho. No quedó contenta con
dibujar a su padre, sino que también incluyó
a su hermano, Francisco Júnior, como todo una
figura de la halterofilia. Las pesas de abajo, redondas,
son de autoría original de Josselyne; las de
abajo fueron trazadas después de los consejos
de Chus.
La lluvia
Un caso especial fue el de Jorge Eduardo, el pequeño
Robin Hood, que describió con lujo de detalles
su obra. Una vez mi papá estaba compitiendo
en México (en realidad fue en Venezuela, en el
2001, durante la Batalla de Carabobo, donde
Jorge barrió con seis oros y una plata); y me
contó que cuando tiró la última
flecha comenzó a llover, explicó.
Es curioso: Jiménez no aparece con su ya célebre
estomago, y su también célebre puntería
no convenció del todo a su hijo, quien sí
dibujó la trayectoria del tiro pero no colocó
la flecha al centro de la diana. Es que a veces
falla, consideró Jorgito.
Los rascacielos
El dibujo de Cristian, aunque sencillo, expresa un conocimiento
muy cercano de la actividad deportiva de su padre, David
Vargas (derecha), y su tío Rafael. David aparece
con el cabello parado a la par de la red, mientras Rafael
luce con lentes oscuros y el sol arriba porque
él juega en la arena, explicó el
mismo Cristian.
No podía faltar la leyenda 1-2 El Salvador,
consigna que gritan los seleccionados de voleibol de
sala antes de cada entreno, la cual, obviamente, ha
calado en este pequeño. La altura de sus familiares
quedó claramente expresada en la longitud de
sus piernas. Toda una obra de arte.
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