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Tratan a menos pacientes en diálisis ambulatoria por falta de insumos

De 148 pacientes del Rosales que habían en terapia ambulatoria ahora solo hay 80. En los últimos meses hubo carencia de medicamentos para personas trasplantadas. 

El Servicio de Nefrología no da abasto para atender a los pacientes con daño renal terminal. 
El Servicio de Nefrología no da abasto para atender a los pacientes con daño renal terminal. 

Para atrás, así camina la atención que se le ofrece a los pacientes con daño renal terminal en el hospital Rosales, según el jefe del Servicio de Nefrología del hospital nacional Rosales, Ricardo Leiva.

El número de pacientes en diálisis ambulatoria, el tratamiento por medio del cual se limpian los tóxicos del cuerpo  y que los pacientes se hacen en sus casas, se ha reducido en lugar de aumentar.

También falta  uno de los medicamento para las personas a los que les trasplantaron un riñón; además,  se  les terminó la eritropoyetina y el hierro.

“Estamos recurriendo otra vez a las transfusiones de sangre en estos pacientes, con todo los riesgos que conllevan las transfusiones; hemos retrocedido bastante, no hay hierro ni ácido fólico en el hospital, cosas tan elementales para ayudarle a estas personas con anemia”, expresó Leiva.

Una de las situaciones que preocupa al nefrólogo, es que el programa de diálisis ambulatoria en lugar de crecer va en detrimento; según él por la falta de atención o incapacidad de gestión de las autoridades.

A inicios de año tenían 148 pacientes en este tipo de tratamiento sustitutivo, a finales de la semana pasada habían 80.

Leiva expuso que debido a la falta de insumos para que estas personas se hagan el tratamiento en sus hogares tuvieron que pasarlos a diálisis peritoneal intermitente, ahora se la hacen en el hospital, una vez por semana.

“Desgraciadamente por una mala gestión nos hemos quedado sin material de diálisis y hemos tenido que ocupar el de estos pacientes (diálisis ambulatoria), que es un paciente muy especial para suplir la demanda que teníamos con pacientes que están ingresados”, comentó el jefe del Servicio de Nefrología.

Debido a la escasez, Leiva expresó que sacrificaron a las personas que se hacían la terapia cuatro veces al día  en su casa y eso les daba una mejor calidad de vida. 

Aquel paciente, que durante  el año, se ha ido quedando sin los insumos se les  fue ingresando para iniciar la diálisis hospitalaria.

“Ya no hemos podido darle material y no podemos meter más (al programa) porque estamos pendientes que entre una licitación que va hacer insuficiente para el próximo año”, acotó el nefrólogo.

El especialista añadió que el principal afectado, en el retroceso que se ha tenido con la terapia, es el paciente porque es una de las mejores terapias que existen dado que se desintoxica con mayor frecuencia y por ende, la calidad de vida es mejor; y por otro lado se sobrecarga el hospital al  reincorporarlos a la terapia de diálisis e ingresarlos una vez a la semana.

“Si teníamos pacientes que venían cada dos o tres meses solo a que les chequeáramos sus exámenes y si no había complicaciones le despachábamos su material, (pero) hoy están ingresados con una menor calidad de diálisis y saturando más el hospital, que ya no caben, viniendo una vez a la semana”, expuso Leiva.

Mauricio Ventura, director del hospital Rosales, manifestó que es cierto que se ha usado material del paciente ambulatorio para los de diálisis intermitente (la que se hace en el hospital), pero también han comprado para reponérselos.

“El dice que es mentira, no le crea a él ni a mi, vaya y pregúntele a la jefa de la Unidad Financiera Institucional (UFI) cuánto se ha destinado para insumos de Nefrología este año... más de $2.5 millones”, declaró Ventura.

Saturados

La capacidad del servicio de Nefrología del hospital Rosales se quedó corta para atender la demanda de tratamiento sustitutivo.

Cada mes se detectan entre 40 y 50 nuevos casos de enfermedad renal terminal.

“Realmente este hospital ya topó, mucha gente desiste de venir”, expresó Leiva.

Al momento 245 pacientes reciben terapia de hemodiálisis, por medio del cual se limpian los tóxicos del cuerpo, pero solo reciben dos sesiones a la semana, en lugar de tres, como debe ser.

“Debido a la alta demanda, con el personal y el equipo actual no podemos proporcionarles las dosis adecuada”, detalló el jefe de servicio de Nefrología.

En diálisis peritoneal automatizada se atienden 180 personas una vez por semana, 252 reciben diálisis manual una vez por semana.

A parte de ello en el hospital hay unos 200 pacientes con insuficiencia renal dispersos en los diferentes servicios de Medicina, a ellos se les da diálisis con catéter rígido, una terapia considerada ya obsoleta.

Pero debido a la sobre demanda que tienen deben recurrir a ese método.

“El hospital Rosales obviamente es insuficiente para manejar esta cantidad de enfermos, si nos hubieran hecho caso, no solo estas autoridades, sino las anteriores, nosotros planteamos que había que descentralizar el tratamiento”, comentó el nefrólogo.

El hospital de Santa Ana y el de San Miguel disponen de máquinas, pero son unidades pequeñas, dice Leiva.

En el hospital de San Pedro, Usulután, este año se instalaron siete equipos, en el nuevo Maternidad hay dos de diálisis y dos para hemodiálisis, y en el Bloom tienen diez para diálisis y ocho para hemodiálisis.

Pese a que en Usulután hay máquinas, no pueden trasladarles pacientes del Rosales y de Maternidad les siguen enviando.

El presupuesto es insuficiente para atender la demanda

Este año se le asignó al Servicio de Nefrología $1.8 millones para la adquisición de insumos para el tratamiento sustitutivo de los pacientes con insuficiencia renal terminal; en el transcurso del año se les otorgó un refuerzo de unos $250 mil.

Para poder atender la demanda y no enfrentar problemas, como es frecuente, se requieren al menos el doble.

Para el próximo año solicitaron $2.5 millones, pero como no estaba aprobado el presupuesto, la compras de 2016 se hicieron con base al presupuesto de 2015.

La prevención, es la otra deuda de la enfermedad renal

Ricardo Leiva, jefe de Nefrología del Rosales, dice que en el país se ha fallado con la detección temprana de la enfermedad. “Se han montado programas de prevención, de detección, pero yo no veo los resultados”, comentó.

De acuerdo con el especialista, se deben detectar los grupos de riesgo, si las estadísticas delatan que hay una buena cantidad de agricultores afectados, se debe determinar qué está pasando. Además considera que todos los recién diagnosticados con diabetes y la hipertensión deben tener de entrada un chequeo de su función renal.

El 70 % de los afectados son de causa desconocida 

El 70 por ciento de los pacientes con insuficiencia renal terminal atendidos en el hospital Rosales son de causas desconocidas, lo que se conoce como nefropatía mesoamericana. 

El 25 por ciento llegaron a esa etapa a causa de la diabetes. El mayor porcentaje de personas proceden de Usulután, sobre todo del Bajo Lempa, en Jiquilisco, de San Miguel, La Paz y San Salvador.

El mayor grupo de afectados tiene entre los 20 y 60 años de edad. El 65 por ciento son  hombres.

“Desgraciadamente por una mala gestión nos hemos quedado sin material de diálisis y hemos tenido que ocupar el de estos pacientes (diálisis ambulatoria)".  Ricardo Leiva, jefe de Nefrología
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