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Sin actualizar desde 2001 lista de edificios con bandera roja

Iglesias, colegios y clínicas ya fueron reconstruidos, pero siguen en la lista de la OPAMSS

Los edificios con bandera roja no deberían estar habitados si no han sido reparados. Pero algunos, como estos condominios, han sido invadidos.

Los edificios con bandera roja no deberían estar habitados si no han sido reparados. Pero algunos, como estos condominios, han sido invadidos.

Los edificios con bandera roja no deberían estar habitados si no han sido reparados. Pero algunos, como estos condominios, han sido invadidos.

La lista de edificios con bandera roja, naranja y amarilla no se actualiza desde 2001. A eso se suma que ninguna institución estatal tiene información sobre los edificios con esas categorías tras los terremotos de 1986.

Así lo reconoció el 2 de septiembre la ingeniera Celina Cruz, subdirectora de control de desarrollo urbano de la Opamss: "Solo tenemos datos que corresponden a 2001. Porque cuando hicimos la investigación tratamos de recolectar los datos de 1986, pero nos encontramos con la noticia de que esos datos no existían. No los tiene ni el MOP ni los tiene ASIA".

En julio de 2001, la OPAMSS pagó porque se elaborara una base de datos con la ayuda del proyecto Forgaes. Pero en esta solo hay datos de 2001 que no han sido actualizados desde entonces. En total, 1,724 infraestructuras fueron georreferenciadas. De estas, 52 tienen bandera roja, 101, naranja, 285 amarilla; 1,081 verde, 188 bandera mixta y 17 se ubican en la categoría "otros".

Según la consultoría, el 67 % de los edificios con bandera roja corresponden a San Salvador y el 19 % a Santa Tecla.

Con la lista de 52 edificaciones con bandera roja en mano, El Diario de Hoy visitó cinco: el Colegio Fátima y la parroquia Inmaculada Concepción de Santa Tecla; la unidad de salud Habitat-Carecen, en el kilómetro 6.5 de la Troncal del Norte; el local que un día ocupó el centro escolar República de Colombia y los condominios Regis, en el barrio Candelaria de San Salvador.

Lo que se encontró es que cuatro de cinco edificios fueron derribados y reconstruidos. Pese a ello siguen en la lista de edificios con bandera roja. Solamente los edificios "A", "B", "C" y "D" de los Condominios Regis siguen derruidos... Pero aún así habitados.

Cuestionada al respecto, Cruz explicó: "A partir de ese momento (julio de 2001), sí no hemos hecho actualización en la base orientada a ver si hay algunos edificios que, por ejemplo, han solicitado permisos si ya han dejado de tener bandera roja o anaranjada, que son de las que más preocupan. Ahí sí, OPAMSS tiene ese reto y tomamos la observación para poder hacer, enfrentar esa actualización".

Pero ¿es necesario actualizar dicha base de datos? Cruz considera que esta base de datos y otras son importantes porque sirven para planificar el desarrollo urbano; por lo mismo, deberían estar a disposición del público.

El presidente de ASIA, Roberto Argüello, participó en la Comisión Evaluadora de Daños que integraron dicha asociación, el MOP y FESIARA.

Este ingeniero explica que en aquel momento, de manera inmediata, se quiso determinar si tal o cual edificación servía o no, para que se tomaran medidas. Si el edificio era catalogado como de bandera roja, se le notificaba al propietario o al usuario que no podía seguir utilizándolo o que corría el riesgo de que se terminara de dañar.

Pero esa era una fase que podía durar una o dos semanas, explica: "Luego, y ahí sí ya perdemos, la lógica era que debería haber un seguimiento a esto... El edificio x, y o z que aparece acá (en la lista)… que ellos actualizasen o tuviesen una ficha correspondiente", añade.

Cuestionado sobre a quién le corresponde actualizar esa información, Argüello afirma: "Esta es una labor institucional, porque nosotros no podemos ir a tocar una puerta '¿y de dónde viene?', no somos autoridad".

¿Lección aprendida?

Si hoy ocurriera un terremoto como los de 2001 o como el de 1986 ¿El Salvador está mejor preparado? El presidente de ASIA considera que sí.

Luego de las catástrofes naturales ocurridas durante la primera década, en dicha asociación se conformó un comité de riesgos.

En palabras de Argüello: "Se reúnen semanalmente (...) No solo vienen a platicar. El año pasado ellos generaron unos formatos que sirven para sistematizar, en el caso que suceda algún acontecimiento, la información".

Ese formato resulta útil, pues en 2001 la información fue recolectada de forma diferente por las distintas instituciones que participaron en la evaluación de daños.

Otro avance, en opinión de Argüello, es el hecho de que ahora se cuenta con ingenieros capacitados para evaluar daños en edificaciones, algo de lo que se carecía en 2001.

Agrega: "Hemos tenido capacitaciones específicas precisamente sobre cómo se hace o se debe hacer una evaluación. Eso quizás es algo que hay que resaltar y definitivamente antes de eso era bastante primitivo".

Por ello cree que si hubiera la necesidad de evaluar infraestructura después de un terremoto se haría "mucho mejor" que como se hizo anteriormente.

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