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Paciente con daño renal: “Yo solo vivo el día a día, así nos toca vivir”

En el hospital Rosales, hay unos mil pacientes con insuficiencia renal terminal en las diferentes tipos de terapia sustitutiva, solo en hemodiálisis se atienden a 245 personas, entre ellos están Efraín y María, él lleva casi 17 años en tratamient

Efraín Reyes del Cid permanece en hemodiálisis en el hospital Rosales.

Efraín Reyes del Cid permanece en hemodiálisis en el hospital Rosales.   | Foto por Yamileth Cáceres

Efraín Reyes del Cid permanece en hemodiálisis en el hospital Rosales.  

Efraín Reyes del Cid era un adolescente cuando le detectaron insuficiencia renal terminal, entonces, no lograba comprender de qué se trataba su enfermedad.

Solo recuerda que los médicos le dijeron que sus riñones estaban dañados. El diagnóstico se lo hicieron en el hospital Zacamil y de ahí lo trasladaron al Rosales.

El 20 de enero del próximo año cumplirá ya 17 años de recibir el tratamiento, su vida ha dependido de una máquina por medio de la cual le limpian los tóxicos del cuerpo.

Ahora tiene 31 años y dice que  él no piensa en su futuro. “Yo solo vivo el día a día, así me toca vivir”, comentó mientras recibía su terapia de hemodiálisis en el hospital Rosales, el principal centro de referencia del país.

Solo recuerda que antes que le dijeran que tenía insuficiencia renal le daba “dolor de hueso”, se cansaba y también le dolía el pecho, ese día, cuando le descubrieron la patología, le dio una hemorragia nasal y convulsionó.

Él asiste dos veces a la semana a hemodiálisis, se conecta tres horas a la máquinas. “ Yo lo he tomado normal, a lo que Dios digo, pero últimamente ya me siento decaído por los años que tengo ya”, manifestó.

Efraín expresó que el tratamiento es doloroso “cuando estamos conectados se baja la presión (arterial) o se eleva, duele la cabeza, da vómitos y mareos”.

Debido a lo delicada de su enfermedad no ha podido trabajar, él depende de la ayuda de su mamá y hermano.

En la misma sala, se encuentra María Hernández, de 33 años, ella lleva tres años en terapia dialítica.

“Me detectaron cuando comencé a hincharme de mi cuerpo y me hicieron un examen, me dijeron que tenía lupus y así comenzó la enfermedad de los riñones”, acotó.

Cuando le dieron el diagnostico dice que se sintió mal de ánimos porque ella cuidaba de su salud, no espera enfermarse de los riñones.

Al inicio estuvo con medicamentos para tratar de retrasar la terapia dialítica, pero no fue posible. 

“El doctor me dijo que tenía que hacerme la hemodiálisis porque ya no tenía remedio”, narró María.

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