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Cuesta arriba cobro electrónico en buses

Solo el 25% de los usuarios de buses y microbuses utilizan la prepago, según transportistas de Santa Tecla

Buseros aseguran que usuarios no utilizan la tarjeta prepago porque pueden y prefieren hacer el pago en efectivo.

Buseros aseguran que usuarios no utilizan la tarjeta prepago porque pueden y prefieren hacer el pago en efectivo.

Buseros aseguran que usuarios no utilizan la tarjeta prepago porque pueden y prefieren hacer el pago en efectivo.

Para unos es éxito; para otros, un mal negocio. Así de distantes son las opiniones que provoca el uso de la tarjeta prepago en el sistema de transporte público.

La apuesta de quienes administran el sistema es que desde noviembre solo se cobre el pasaje de forma electrónica. Pero esta meta ha sido anunciada y pospuesta varias veces desde que comenzó el uso de la tarjeta en algunos buses y microbuses. Actualmente se pude pagar el pasaje en efectivo o con la tarjeta.

"Aunque dice el VMT que a partir del primero de noviembre va a ser ley, pero solo para nosotros (transporte público), al usuario no lo pueden obligar", opinó Atilio Peña, representante de la ruta 42-B microbús.

En la primera fase del ambicioso proyecto se incluyeron 33 rutas de buses y microbuses que hacen su recorrido desde Santa Tecla y Ciudad Merliot hacia el centro de San Salvador.

Para algunos empresarios el paso lento que lleva la tarjeta prepago ya les está pasando factura.

Humberto Álvarez, directivo de la ruta de buses 101-B2, opinó que los resultados del sistema a la fecha "no han sido los esperados".

El transportista consideró que el cobro electrónico debería estar siendo utilizado en el 50% de unidades, pero apenas se utiliza en el 25%.

"Contablemente me perjudica. Ahorita un motorista me dice , por ejemplo, que 40 pasajeros pagaron con tarjeta, pero cuando voy al sistema de Subes, tenemos diferentes números", aseveró.

Para Álvarez la falta de obligatoriedad del cobro electrónico es la principal razón de que el sistema camine a paso lento. Esto se pudo comprobar al conversar con usuarios de la ruta 10-B2, quienes dijeron que no adquieren la prepago porque pueden seguir pagando el pasaje en efectivo.

Carlos Durán, motorista de la ruta 101-B 2, explicó que de 100 pasajeros en un viaje desde Santa Tecla hacia el centro de San Salvador, uno o dos usan la tarjeta.

Según los buseros y microbuseros, otro problema que enfrentan es el alto porcentaje que deben pagar a la empresa que administra el cobro electrónico, Subes.

"Decían, ciertas declaraciones que dio el VMT, que iba a ser un total éxito para nosotros, pero sería exitoso siempre y cuando nos bajara el valor de la operatividad y si hubiera una forma de hacer que fuera obligación pagar con la tarjeta; pero no hay regla para el usuario, no existe", dijo Atilio Peña.

Explicó que sobre lo que recauda cada bus y microbús se les cobra el 10.5% más el IVA sobre los montos depositados en el fideicomiso.

"El valor de operación es alto y el ingreso por el recaudo electrónico es bajo. Nos viene a quedar a lo mismo que pagaría el usuario pagando 25 centavos. Dentro de los ingresos que semanalmente tiene cada unidad, ronda los $10 ", dijo Peña.

Para Rodrigo Contreras Teos, secretario de Sipago, es muy pronto para que los transportistas perciban los beneficios del sistema. Acotó que deben esperar hasta que "funcione bien".

Dijo que deben considerar que cerca del 98% de las unidades de transporte todavía cobran en efectivo.

"Ahorita quien le puede estar quitando el dinero al transportista es el motorista, porque todavía está recibiendo el dinero en un 98%. Se puede estar aprovechando, 'en río revuelto, ganancia de pescadores'; pueden decirle que es porque la tarjeta prepago no está percibiendo los beneficios", explicó.

Para Miguel Castaneda, presidente de Sipago, el que los pasajeros no utilicen la tarjeta electrónica afecta a la rentabilidad de los transportistas, ya que no hay un control del efectivo que todavía perciben los motoristas.

En ese sentido, dijo que es necesario crear un mecanismo de control electrónico que audite el uso de la tarjeta. Otros transportistas, debido al problema de la dualidad de cobro, han creado un sistema propio que controla el uso de la tarjeta y el pago en efectivo.

En la ruta 102, de La Libertad, se utiliza un tiquete que dice "Subes". "Todos los que se suben con tarjeta le damos un tiquete especial, porque si se queda una unidad nosotros podemos controlar cómo devolver el dinero a la gente, pero nosotros se lo devolvemos eso en efectivo", dijo Jervin González, representante legal de Astrall.

En saldos rojos

Sin embargo, para un transportista que pidió el anonimato no solo los empresarios tienen "números rojos".

Aseguró que Subes no está "recuperando" lo que ha invertido en la instalación del nuevo sistema y otros costos de operación.

El problema se debe a que el sistema no está funcionando al 100% como lo esperaban, según el transportista. Añadió que este inconveniente no les ha permitido realizar una publicidad de calidad hacia el usuario.

"Incluso andan ofreciendo publicidad a través de las unidades de transporte porque ellos quieren saltar más alto (superar el problema de que los usuarios no compran la tarjeta), pero ahorita están en números rojos, porque tienen una planilla de empleados grande, más la inversión en la máquina validadora, el software. Creo que ellos están mal ahorita", añadió.

Sin embargo, esta percepción del transportista en la zona de Santa Tecla, se aleja de las estadísticas que comparte la empresa Subes con los medios de comunicación.

Según Subes, como parte de la estrategia de comercialización han colocado en el mercado más de 100 mil tarjetas hasta la fecha.

Para llamar la atención del público que se ha mostrado pasivo ante el proyecto, Subes ha incluido en su estrategia premiar a usuarios que tengan el mayor número de transacciones con la tarjeta. Es decir, quien haya pagado más de forma electrónica. El premio es un bono de saldo de hasta un mes de pasaje.

De acuerdo con la administradora del sistema electrónico, en los dos centros de atención personalizada, ubicados en Plaza Merliot y Plaza Centro, ha habido un promedio de 213,000 recargas en las tarjetas.

Otro dolor de cabeza para los transportistas es que no se les está depositando lo recaudado cada 12 o 24 horas como lo estipula el contrato con Bandesal.

Prepago, un mal negocio

En algunas tiendas ha bajado hasta en un 80% la venta y la recarga de la tarjeta, otras han decidido ya no venderla debido a que la gente "ya no la busca".

Dependientes de la papelería Jireh y de la Super Tienda Dianita, en la colonia Quezaltepec, por donde circulan las rutas 101-B2 bus y 101-B microbús, aseguraron que la venta y la recarga de las tarjetas electrónicas de Subes ha estado "malísima" desde hace más de dos meses.

"La última vez que vendí una tarjeta fue el 12 de septiembre", dijo la propietaria de la Super Tienda Dianita, quien aseguró que todavía tiene las 11 tarjetas que adquirió hace dos semanas.

Lo mismo sucede con las recargas. Aseguró que la última que hizo fue el 28 de septiembre y fue de $1.00. La propietaria explicó que el único mes que vendió bastantes tarjetas fue en julio, cuando el VMT lanzó la "prueba piloto" del sistema de transporte con tarjeta prepago. "La gente dice que van a quitar el sistema, por eso no compran tarjeta y saldo", dijo refiriéndose a la excusa que suele escuchar entre sus clientes.

Esta distribuidora dijo que ya no venderá la tarjeta y que tampoco hará recargas, debido a que la "ganancia es mínima". Al inicio, empleados de Subes le dijeron que podría ganar el 18% de lo que vendiera. Pero no ha sido así. "Ya les di un ultimátum a los que vienen de la empresa Subes: si no vendo las tarjetas que tengo las próximas semanas, que ya no me traigan y que se lleven el aparato, que me consume energía y no vendo recargas", dijo.

A unos 200 metros, se encuentra la farmacia Europa. "Está muerto", dijo su propietario Carlos Fuentes, al referirse al movimiento de la compra y recarga de la tarjeta. En lo que va de octubre, Fuentes aseguró que ha hecho tres recargas de $3 y vendido dos tarjetas. Aseguró que el negocio no es nada rentable, debido a que la ganancia depende de la cantidad de tarjetas y de recargas que se realicen.

Estas cifras de ventas concuerdan con la cantidad de personas que utiliza el transporte en la zona y que no ha comprado la tarjeta.

Los 31 buses de la ruta 101-B2, que de la Quezaltepec se dirigen al centro de San Salvador, tienen los lectores de la tarjeta electrónica, pero solo el 1% de las personas que abordan la unidad pagan con la tarjeta, según los motoristas.

Mientras que en la ruta 101-B microbús, en las horas pico por la mañana cerca de cinco personas cancelan el pasaje con la prepago.

Waldemar Menjívar, motorista de esa ruta, aseveró que los usuarios prefieren pagar en efectivo porque no hay una tarifa diferenciada en esa ruta.

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