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Lectura fácil: el derecho y el placer de leer

La lectura fácil es la adaptación lingüística de un texto, en su estructura, contenido y forma

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Lectura fácil: el derecho y el placer de leer

Como parte de su compromiso de acercar la Lectura Fácil (LF) a las personas con dificultades lectoras, la Comisión de lectura fácil de la Asociación de Bibliotecarios de El Salvador (ABES) anunció que ya está disponible la primera ley en ese formato. Se trata de la Ley de acceso a la información pública (LAIP), una iniciativa de la Unidad Técnica y Administrativa del Sector Justicia (UTE).

La LF es la adaptación lingüística de un texto en cuanto al contenido, lenguaje y forma. Así los temas tienen una sola línea argumental, acción directa y orden cronológico. Además, se emplean palabras de uso habitual y se trata una sola idea por oración. La forma se refiere al tamaño y tipo de letra, el uso de márgenes e interlineado amplios, así como el uso de imágenes.

"Por ejemplo se tiene que escribir en arial o garamond, en tamaño de 12 o 14 y renglones cortos. Además existe la regla del seis, seis palabras por renglón y seis renglones por párrafo. En fondo blanco y márgenes amplios", explica Mélida Arteaga, Coordinadora de la comisión de LF de ABES.

Y agrega que el acceso a LAIP incluso se ha adaptado a Braille, de manera que los destinatarios de ese proyecto, como son los grupos con dificultades lectoras (Síndrome de Down, disléxicos, personas seniles o con deficiencia educativa y analfabetas funcionales) ya pueden gozar del derecho a la información y al placer de leer.

"La lectura fácil también es ideal para las personas analfabetas funcionales, es decir personas que saben leer, escribir y conocen un poco de cálculo pero son incapaces de aplicar ese conocimiento para resolver problemas de la vida, como rellenar de forma correcta un formulario. También lo son aquellos con deficiencias porque solo llegaron a tercer grado u otros que se incorporaron a leer ya muy mayores", explica Arteaga.

El proyecto de LF, que aún se encuentra en fase de difusión y sensibilización, tiene como objetivo promover la creación, publicación, difusión y la utilización de materiales de Lectura Fácil, redactados de acuerdo con las directrices de Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones (IFLA por sus siglas en inglés). Todo esto como respuesta a las necesidades de personas con dificultades lectoras.

Por otro lado, busca sensibilizar a los diferentes sectores, personas e instituciones públicas y privadas sobre el concepto y la necesidad de producir, publicar y promover la lectura fácil en El Salvador.

Además de la LAIP, que ya ha sido distribuida en la red de bibliotecas públicas, no hay otras leyes que estén en este proceso. "En El Salvador no hay un solo libro en lectura fácil, porque es un método bastante especial. Sin embargo, nos satisface que ya haya una ley y esperamos que pronto existan más", dice.

La primera iniciativa de LF surgió en Suecia en 1976, cuando el gobierno contrató a un experto en lingüística para organizar una modernización sistemática del lenguaje en documentos gubernamentales como leyes, decretos y documentos normativos. Más tarde, la práctica de simplificar el lenguaje se extendió a otros niveles de gobierno, a la academia y empresa privada. Incluso se publicó el "8 SIDOR", un periódico en LF.

A El Salvador la lectura fácil llegó en mayo de 2010, por medio de una conferencia sobre lectura fácil que presentó Rosa Seguí, de la Universidad de Barcelona. En 2011 Arteaga organizó la Comisión de Lectura Fácil, tras su viaje a Barcelona para recibir más conocimientos por parte de dos expertas en el tema. Para octubre de ese mismo año la comisión se adhirió a la ABES.

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