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La nomofobia, realidad virtual y la entrega de computadora a niños

El uso de Internet, la entrega masiva de computadoras son solo estrategias que requieren de una política educativa clara, de mediano y largo plazo; sin esta visión, hay posibilidades de fracaso y desperdicio de recursos

Los conceptos son nuevos, el de la nomofobia, miedo a vivir la vida cotidiana sin el teléfono móvil, y el de realidad virtual, la sensación de estar en una realidad provocada por las computadoras y, en general, los dispositivos móviles que nos permiten interactuar con los demás de manera inmediata e incluso guardar información en la “nube”; el otro concepto, el de países en desarrollo, es viejo y tiene que ver con la realidad diaria de amplios sectores de la población que no poseen como horizonte ni la nomofobia ni la realidad virtual, sino el sobrevivir.

Pues bien, el mundo en que vivimos es eso, una combinación de los avances acelerados de la tecnología que hace, por ejemplo, que en El Salvador haya más líneas telefónicas que habitantes, con amplios sectores de la población que apenas tienen para comer, vivir en una casucha y acceder a una escuela sin energía eléctrica, no se diga con Internet para hacer uso de una computadora como medio para formarse y educarse para el futuro.

A esta desigualdad entre las sociedades y las personas que pueden tener acceso o conocimiento a las nuevas tecnologías y los que no las poseen se le llama brecha digital, fenómeno que ha sido objeto de análisis y estudio por unos y otros y que pretenden entender el fenómeno con la intención de cerrar la brecha e incluso aprovechar la tecnología para dar saltos de cualidad para que los países pobres puedan subir peldaños y alcanzar mejores estadios de crecimiento y desarrollo.

Hay una cita de Kofi Annan, el exsecretrario general de la ONU, dicha en 2003, en Ginebra, que ilustra esta realidad planteada, “las tecnologías de la información y la comunicación no son fórmula mágica, pero pueden mejorar la vida de todos los habitantes del planeta. Disponemos de herramientas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de instrumentos que harán avanzar la causa de la libertad y la democracia, y los medios necesarios para propagar los conocimientos y facilitar la comprensión mutua”.

Y es que las herramientas de comunicación, que se modifican aceleradamente con la tecnología, no son otra cosa que herramientas para el avance de la sociedad, para el crecimiento de las naciones y el desarrollo de las personas; influyen además, en todas las áreas del conocimiento y de la vida cotidiana como la educación el ocio, la medicina, las viviendas e incluso en el tiempo.

En este sentido, dos proyectos presidenciales del actual gobierno del FMLN, son importantes para la nación, a saber: una computadora para cada niño y la universidad virtual; en relación al primer proyecto, se han repartido unas 4,500 computadoras, la mayoría proveniente de las donaciones de las empresas Alba, mientras que el segundo, se dice, que se echará andar el próximo año.

Ambos proyectos no pueden ser actos aislados, propios de buena voluntad y con amplia cobertura propagandista; es decir, deben formar parte de una política clara y definida sobre la educación en su conjunto y, en particular, con el uso de la computadora como herramienta clave para la formación de los jóvenes.

¿Qué quiere decir esto? Simplemente que la computadora debe convertirse en una estrategia para la educación, lo que implica a nivel general, una política definida, precisa y con financiamiento para la conectividad a Internet, por ejemplo; y qué decir con programas de estudio que tengan amarre con el uso de los software adecuados, sin olvidar, un punto fundamental como lo es, maestros no solo con la formación adecuada para guiar a los alumnos, incluso bajo los lineamientos propios de las redes sociales, sino también que posean computadoras.

De fondo, y esto es mucho más importante, ¿qué educación queremos y para qué estamos formando a los jóvenes de hoy? 

Responder estas interrogantes nos permite poner en perspectiva, el uso de las computadoras en el aula, así como desarrollar el pénsum que necesita el país y, con ello, formar de manera adecuada a los docentes. Solo así, podremos enfrentar en serio al fenómeno de la nomofobia y de la realidad virtual. Regalar una computadora sin más no sirve para mucho...

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com